El Enigma de la Causa

Compartir
Con la memoria de Filomena tan cerca es fácil tener familiares, amigos o nosotros mismos con techos, paredes o suelos estropeados por humedades. Frente a esto tenemos dos opciones: dejar secar la humedad y pintar, o arreglar la filtración del agua, dejar secar y pintar. La primera es más fácil y rápida. Pero la próxima vez que llueva volverás a tener que repetir la operación. La segunda es más costosa pero probablemente no vuelvas a tener esa humedad jamás.

Siempre, siempre, siempre afrontar la causa de los problemas es más eficaz y duradero que atajar las consecuencias.

Todas las semanas acuden a la consulta pacientes con contracturas en la región del cuello y espalda alta. El tratamiento sencillo es terapia manual, masaje, alguna punción o radiofrecuencia. Todas esas terapias van a ayudar a mejorar el cuadro. ¡No tengo ninguna duda! Pero salvo que sea una contractura puntual, el paciente vendrá todas las semanas a consulta a descargar esa zona. ¿Por qué? Porque no estamos tratando la causa.

Cuando un músculo se contractura es porque lo estamos sometiendo a un trabajo para el que no está preparado… Así que la contractura se produce siempre en músculos débiles, bajos de forma, “enfermos”… ¿Cuál es entonces la solución definitiva? ¿Masajearlos y estirarlos? ¡No! ¡Entrenarlos y fortalecerlos! De esta manera aguantarán mejor el día a día, estarán más oxigenados y nutridos. ¡Estarán más sanos! Y así con cualquier lesión. Siempre hay que buscar la causa del problema.

Las tendinitis no aparecen por arte de magia. Son fruto de una acumulación de factores en cadena que hacen que ese tendón sufra un deterioro. Puedes tratar el tendón con diferentes técnicas pero primero hay que corregir ese desaguisado.

Lo mismo ocurre con las fascitis, lumbalgias, bursitis, condromalacias, artritis, periostitis, metatarsalgias, cervicalgias y un sinfín de patologías más que buscamos desesperadamente tratar la consecuencia: ¡El dolor! ¡La inflamación!

Y no, ninguna patología crónica se cura con la toma continuada de antiinflamatorios.

Exigid a los profesionales sanitarios que os atienden que analicen la causa de vuestras lesiones. Que os hagan una primera consulta exhaustiva: test, pruebas diagnósticas, palpación, etc. Solo así os estarán arreglando de verdad. Lo demás es poner parches.

Aquí os tengo que regañar a algunos de los que venís a la consulta. Esto que os estoy contando lo suelo explicar en la primera consulta. Pero mucha gente busca el remedio fácil y no implicarse: pastilla y masajito. Casi siempre la cura llega por la ejecución de determinados ejercicios correctivos que tiene que realizar el paciente. Y pocos lo hacen. Pocos se apuntan al gimnasio y pocos quieren modificar los hábitos alimentarios o las rutinas de descanso. Y así es imposible que alguien con dolor lumbar crónico se cure.

Durante el último año estuve tratando a una paciente con dolor lumbar crónico supuestamente producido por alguna hernia discal. Venía de probar varios fisios y otros terapeutas que buscaban solucionarle el problema en la camilla o medicación. Y eso es ¡Imposible! El primer día comenzamos a entrenar. Y después de varios meses prosigue con su “recuperación” haciendo crossfit. Has oído bien. ¡Crossfit! Porque el origen del problema era una clara debilidad muscular. Las hernias seguirán, pero no hay dolor a pesar de que levanta peso a diario.

Busca la causa. Ataca la causa y sanarás. Palabra de fisio.

Jesús Serrano

Clínica Fisioterapia La Moraleja

www.fisioterapialamoraleja.com

@jesus.serrano.fisio