Chanel Nº5, el pijama de Marilyn Monroe, cumple 100 años

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El Chanel Nº5 era un objeto de deseo: los soldados estadounidenses lo compraban en París para llevarlo a sus mujeres tras la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en el país en donde más se usaba.
BettyGS

Años después, Marilyn Monroe  contestó a la pregunta de un periodista sobre qué utilizaba para dormir, Marilyn Monroe con un pícaro gesto contestó: «Unas gotas de Chanel Nº 5». A partir de ahí, el perfume, creado por Ernest Beaux en 1921, pasó a la categoría de mítico por más razones que por su composición y así su olor quedó para siempre ligado a la sensualidad de la actriz.

Sin embargo, lo suyo con Chanel nº5 no proviene del marketing nostálgico. El amor es real. En 2012, la casa francesa rescató el audio inédito con las declaraciones de esa entrevista de 1960, la que la actriz le explicaba, con inocente picardía, al periodista Georges Belmont que cuando le preguntaban qué se ponía para dormir decía que Chanel Nº5 porque no quería decir que dormía desnuda. “Pero es la verdad”, sentenciaba. Así, casi sin querer, consiguió condensar toda la sensualidad del mundo en un pequeño frasco de cristal. 

100 años de algo único

Su fórmula es el secreto mejor guardado del imperio Chanel, que celebró este miércoles los cien años de un éxito histórico que revolucionó el mundo de la moda y la perfumería. 

Gabrielle Chanel conoció en Niza al perfumista francorruso Ernest Beaux, que hasta la Revolución de los Bolcheviques había trabajado en la corte de los zares.

Le pidió un perfume que oliera «como una mujer, no como una rosa», «algo muy especial, que no manche, que huela muy bien», y así lo único que tenemos claro hoy de su composición es que esconde rosas, jazmín e ylang-ylang.

Conoció al perfumista de los zares, Ernest Beaux, en 1920, y lo acabó acaparando para la «maison» francesa, la mejor manera de mantener la exclusividad de la fórmula, como luego continuó haciendo con las otras «narices» que han creado los aromas de la firma como Henri Robert, Jacques Polge -el que más fragancias ha creado para la casa- o el último en incorporarse, su hijo Olivier.

Chanel dio unas directrices muy claras para la creación del Nº5, como que no fuera prisionero de su tiempo, que tuviera notas atemporales y abstractas, que no estuviera sometido a la tendencia, aunque dio una «enorme» libertad creativa al perfumista, que en aquel momento investigaba con los aldehídos, facilitadores de la durabilidad del aroma.

Su nombre es enigmático y minimalista, pero el Nº5 de Chanel esconde más que un gran triunfo empresarial. Como casi todo en torno a la historia de este perfume, la leyenda cuenta que su nombre se debe a que Chanel eligió la quinta muestra que le presentó Beaux, probablemente sin saber que se trataba en realidad del desaparecido perfume de la Rusia imperial, el Rallet Nº1, creado para los Romanov poco antes del fin de su dinastía.

Para más gloria, años después se convirtió en el primer perfume en entrar en un museo -forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York (MOMA)- dice mucho de la genialidad de su creador.