Bolsas y ojeras, cuando la mirada delata nuestro ritmo de vida
Dormir poco, vivir con prisas y pasar horas frente a las pantallas puede hacer que nuestra mirada parezca más cansada. Elegir bien los productos y algunos sencillos gestos diarios ayudan a recuperar su aspecto fresco
Mamen Crespo
Hay semanas en las que la mirada parece ir por libre y contar todo lo que nosotros intentamos disimular. Dormimos menos, acumulamos estrés, pasamos horas frente al ordenador y terminamos el día mirando el móvil. Y, al volver a la rutina después del verano, los horarios de sueño pueden resentirse todavía más.
El resultado son esas bolsas y ojeras que hacen que el rostro parezca cansado incluso cuando no lo estamos tanto. La falta de sueño no suele ser la única responsable, pero sí puede hacer más visibles las ojeras. También influyen la genética, la edad, las alergias, la exposición solar o la retención de líquidos.
¿Y qué tienen que ver las pantallas?
Más de lo que parece, aunque no exactamente como pensamos. Mirar durante horas el ordenador o el móvil no provoca directamente bolsas u ojeras, pero sí puede generar fatiga, sequedad y molestias oculares, ya que cuando estamos concentrados frente a una pantalla parpadeamos menos. Además, utilizar dispositivos por la noche puede interferir con el ritmo de sueño.
Por eso, además de aplicar un buen contorno de ojos, conviene regalar a la mirada pequeños descansos durante el día y, por la noche, intentar dejar el móvil antes de meternos en la cama.


Uno de los errores más habituales es utilizar cualquier crema facial alrededor de los ojos o pensar que aplicar más cantidad significa conseguir un mejor resultado. El contorno de ojos necesita productos específicamente formulados para esta zona y una aplicación delicada.
La rutina puede completarse con un suave masaje, especialmente por la mañana, realizado sin arrastrar la piel y siguiendo el sentido del drenaje. Y cuando aparece hinchazón, una compresa fría durante unos minutos puede ayudar a mejorar temporalmente su aspecto.

Dormir entre siete y nueve horas, moderar la sal, evitar el tabaco y dormir ligeramente incorporados son otros pequeños gestos que pueden ayudar a reducir las bolsas. Y el protector solar también tiene sitio en esta zona: la exposición solar puede contribuir a que las ojeras pigmentadas sean más visibles.
No podemos eliminar las prisas de nuestra agenda, pero sí evitar que nuestra mirada sea la primera en contarlas. Seleccionamos los productos que más te pueden ayudar. Los parches y los contornos de ojos son la apuesta perfecta.
