Carta del director: Comienza el baile «electoral»
Comienza un curso político especial. No será uno más porque terminará en mayo con unas elecciones municipales.

Durante los próximos meses veremos multiplicarse los anuncios, las inauguraciones, las promesas y algún proyecto que llevaba demasiado tiempo esperando en un cajón. Los partidos también se ponen nerviosos porque llega la hora de confeccionar las listas.
Hace cierto tiempo escribí sobre los zalameros 5.0, esa estirpe de pelotas y palmeros que siempre ha rodeado al poder. Me temo que vuelven tiempos propicios para ellos. Regresa el mitinero capaz de recorrerse tres municipios en un día, el que pierde una mañana si hace falta para conseguir el selfie con el líder y el chupón de cámara que calcula dónde colocarse para aparecer en la foto. Tampoco faltará el palmero de manual, siempre disponible, siempre de acuerdo y siempre cerca de quien decide.
Ahora empieza su temporada alta. Los veremos en inauguraciones, actos de partido, comidas, reuniones y cualquier lugar donde pueda aparecer alguien con capacidad para decidir un puesto en una lista. Algunos descubrirán una repentina pasión por su municipio, otros multiplicarán los elogios al jefe y tampoco faltarán quienes cambien de bando si intuyen que al otro lado existen más posibilidades. Da igual tener algo que decir. Lo importante es que te vean, conseguir la fotografía adecuada y procurar que llegue a quien tiene que llegar. Porque cuando se acercan las listas, el tema es estar.
Mientras comienza este baile, la vida se ha puesto demasiado cara. La gasolina alcanza los dos euros por litro, la vivienda se ha disparado y hacer la compra cuesta cada vez más. La inflación continúa castigando nuestros bolsillos mientras los salarios de una mayoría no crecen al mismo ritmo. Nos estamos empobreciendo y la brecha entre quienes más tienen y quienes menos tienen resulta cada vez más sangrante. En nuestra zona lo sabemos bien. Alcobendas y San Sebastián de los Reyes aparecen entre los grandes municipios españoles con mayores niveles de desigualdad.
Con la vivienda hemos llegado al siguiente capítulo. Que existe un problema es indiscutible. Los precios son disparatados, muchos jóvenes no pueden independizarse y encontrar un alquiler razonable empieza a parecerse demasiado a encontrar aparcamiento gratis en el centro de Madrid. Hasta ahí, de acuerdo.
Otra cosa son algunas de las soluciones y determinadas protestas que estamos viendo estos días. Acampar, ocupar espacios públicos o señalar al propietario como culpable universal puede dar para una buena pancarta, pero difícilmente construye una sola vivienda. Quizá algún día descubramos una fórmula revolucionaria: construir más casas, ofrecer seguridad al que alquila y ayudar de verdad al que no puede acceder a una. No queda tan bien en una pancarta, pero a lo mejor funciona.
Y después está Ceuta. Lo ocurrido allí nos parece uno de los episodios más graves que hemos vivido en España y seguimos esperando explicaciones de Pedro Sánchez. Ceuta es España y defender su frontera es defender nuestro país. Tenemos unas Fuerzas Armadas preparadas para proteger nuestra soberanía y seguimos sin comprender por qué no han tenido un papel mucho más contundente ante una invasión de semejante magnitud perpetrada por Marruecos. La actitud de Su Sanchidad con los caballas es deplorable y refleja en ningún caso lo que pensamos la mayoría de los españoles: Ceuta no se vende, Ceuta se defiende.
Y ahora que los partidos empiezan a decidir quiénes formarán parte de esas listas, quizá sea también el momento de exigir más transparencia. Queremos saber quiénes son quienes aspiran a gobernarnos, conocer sus currículos, sus actividades, sus incompatibilidades y sus declaraciones de bienes. Porque administrar dinero público y tomar decisiones que afectan a miles de personas exige algo más que aparecer en una candidatura. Y, sobre todo, los ciudadanos deberíamos poder saber con qué entra un político cuando llega y con qué se va cuando deja el cargo.
Antes de que termine 2027 también iremos a votar para elegir a nuestros representantes en las Cortes Generales. Aunque me da que será bastante antes. Pedro Sánchez lleva tiempo políticamente caduco y las protestas en la calle parecen haberle hecho pensar que quizá ha llegado el momento de arriar esa bandera y tratar de darle la vuelta a unas encuestas que, salvo el CIS, no le sonríen precisamente. Difícil lo tiene. Diría que casi imposible. Pero, vistas sus artes un tanto oscuras, tampoco conviene descartar nada del autor del Manual de resistencia. Sánchez ha demostrado unas cuantas veces que, cuando parece acabado, todavía guarda alguna vida en el bolsillo.
Juan Ussía Muñoz-Seca
director La Mirada Norte
