HAMPERDINE: “El chiste está en la vida”
Hamperdine, nombre artístico del inefable Gorka Suárez García (Madrid, 1981), es humorista, escritor e informático… Una suerte de nihilista a quien quizá, como al gran Ignatius Farray, la comedia le salvó la vida… He aquí un tipo con pinta de haberse escapado de la típica universidad de las películas americanas, que suelta en escena premisas y remates como quien no quiere la cosa. Lo suyo es un aparente pasotismo cargado de ingenio que hay que disfrutar en directo.
“OTRAS MIRADAS” con JORGE GARCÍA PALOMO
Así es el poder del humor ¡incluso frente al autismo de Gorka Suárez García! Amante de la cultura, nuestro invitado se merece triunfar en la cartelera porque es un currante que, además, tan pronto crea una web como sube un ‘reel’, inventa un guion con sorna o te quita los virus del ordenador. ¡Bienvenido siempre, “Hamperdine”!
Esto es La Mirada… ¿Cómo te gusta mirar la vida?
Me gusta mirar la vida con filosofía. Razonarlo todo. Tratar de entender cómo funciona lo que me rodea. La razón y la lógica tienen mucho peso en mi vida, ya que con las emociones no me termino de entender bien… Parto de una “arquitectura” mental distinta a la que podríamos llamar estándar o común.
Siempre bromeas con tu autismo… ¿La comedia salvó tu vida?
Lo cierto es que bromeo con todo. La vida está llena de dificultades. El humor es una herramienta que equilibra las emociones para no volver hacia atrás en las fases del duelo, una vez alcanzamos la aceptación… Por racional que uno sea, las emociones pueden llegar a pesar más y distorsionar nuestra percepción de la realidad. El humor puede llegar a ser esa antorcha con la que vencer al miedo, que a veces invade nuestras vidas y nos deja presos de nuestra peor versión. Yo tengo lo que se conoce como Autismo de Alto Funcionamiento. Dicho de forma llana, es aquel autismo con síntomas más leves. A pesar del nombre, no tiene que ver con una mayor inteligencia. Más bien te hace pasar desapercibido en la mayoría de situaciones. En las que no, surgen conflictos y el humor se presenta como una herramienta de comunicación con la que quitar hierro al asunto. También es una herramienta para mantenerse cuerdo, frente a los propios demonios internos.
¿Cómo llegas al humor (al circuito profesional, pero también en lo personal) y definirías tu estilo de comedia, amigo?
No recuerdo cuándo llegó el humor a mi vida. Siempre pareció estar ahí. Mi padre fue una fuerte influencia. Recuerdo de niño ver películas de Leslie Nielsen y los Hermanos Marx, así como escuchar a Eugenio, Manolo Vieira y Les Luthiers. Lo absurdo me hace reír: “Todo cuanto hay en usted me recuerda a usted, excepto usted” (Groucho Marx, Una Noche en la Ópera). Siempre he sido muy inseguro conmigo mismo; por eso hacía un poco el payaso frente a los demás: con la esperanza de caer mejor. Esta inseguridad, y diversos reveses de la vida, me llevó a tener muy poca autoestima. Estaba tan frustrado que creía que no era capaz de lograr nada. En 2023, mientras terminaba el postdoctorado en Informática, me puse a buscar trabajo. Fui rechazado tantas veces que terminé con una crisis de ansiedad. Me di cuenta de que tenía que parar y hacerme cargo de mi propia salud mental. Siempre quise expresarme artísticamente: hacer música o videojuegos, escribir historias. Pero como nunca creí en mí mismo, me fui rindiendo. El humor se presentó en mi vida como una oportunidad de demostrarme que estaba equivocado y que sí podía ser creativo. Se convirtió en una terapia para luchar contra mis propios miedos. Una manera de salir de mi zona de confort, que era más bien una zona de castración… y crecer como persona para recuperar la fe en mí mismo. Me inscribí para hacer un curso en junio. Pero en mayo vi el monólogo de Nadin Din y hablamos después del show. Ella intuyó que quería ser cómico y me animó a subirme al “open” de El Golfo Comedy Club. Ese día también conocí a Juanma Sandoval, un buen amigo y cómico. Gracias a sus palabras de ánimo, me subí a actuar antes de empezar el curso. En cuanto a mi estilo, llevo poco tiempo, apenas dos años. Mi persona escénica empieza a emerger, pero es un aprendizaje lento y procuro evitar las prisas. Pero yo soy una persona rara y de ahí salen buena parte de mis inquietudes y observaciones. Mi comedia gira en torno a lo absurda y extraña que me parece la vida. A ello se suma que siempre he sido un tanto melancólico desde joven. Tomo todo esto y trato de escribir chistes cortos para tener texto con ritmo. Son como piezas de LEGO que voy juntando para construir algo mayor y así contar una historia.

¿Quién es Gorka y quién Hamperdine?
Hamperdine es un apodo que usaba en internet. Su origen viene de la película de La Princesa Prometida, cuyo villano es el príncipe Humperdinck. De niño no sabía escribir semejante palabro y lo escribía como Hamperdine. Repetía de crío: “Ni Hamperdine sobrevivirá”… para indicar que algo era inevitable. Y así el nombre se quedó en mi vida hasta el día de hoy. Recuerdo un día darme cuenta de que había escogido el nombre de un personaje cobarde para luchar contra mi propio miedo. Inconscientemente me había hecho un chiste a mí mismo. Aunque sé que es un nombre difícil de recordar, ahí es donde sale quién es Gorka: un niño friki, que de vez en cuando se lleva una alegría y la complicidad con alguien del público que se acerca y pregunta: “Lo de Hamperdine es por La Princesa Prometida, ¿verdad?”.
¿Por qué, dónde, cuándo ir a verte?
Ven a verme y así podrás decir: “Pues mira, tampoco me va tan mal en la vida”. Felicidad por contraste. Es broma, o no. (Risas). Actualmente, estoy trabajando para sacar un show a medias con algunos compañeros. Pero para los aficionados a la comedia de Madrid, suelo participar en micros abiertos de comedia. Aunque la mejor forma de enterarse de mis próximas actuaciones es seguirme en mi cuenta de Instagram. Que, además, trato de subir cada semana un chiste como remedio contra la terrible levedad del ser.
¿Qué referentes tienes en el mundo del humor?
Me pasa con mis referentes como le pasaba a Ozzy Osbourne: él quería hacer música como los Beatles y terminó haciendo Black Sabbath. En mi caso, adoro profundamente a Les Luthiers, pero claramente hablamos de algo inalcanzable. Como inalcanzables son Faemino y Cansado, que solía ver mucho con mi padre. El absurdo y la ingenuidad siempre me han llamado la atención. También ha sido muy importante Manolo Vieira, que de hecho creo que es el primer monologuista de ‘stand up’ que conocía antes de que existiera eso en España. Obviamente, Eugenio me ha marcado mucho en mi vida, aunque intento que no toda mi actuación sea comedia “deadpan” porque me gusta mucho el personaje de Groucho Marx. Al final, son tantas las fuentes de las que uno bebe que se haría interminable el listado. Pero sí que me gustaría señalar tres referentes que descubrí desde que empecé en comedia: Luis Álvaro, Bianca Kovacs y Álex Salaberri. Son tres personas a las que admiro y de las que he aprendido cosas muy importantes.
¿Cómo valoras la revolución de la comedia, con el ‘stand up’ llenando estadios y teatros, el ‘crowdwork’, el repunte del género de los chistes…?
Creo que la comedia se ha vuelto más popular que nunca. Es una oferta cultural accesible y barata comparada con otros espectáculos en vivo. Gracias a fenómenos como Juan Dávila, ha subido un escalón en popularidad. Eso tiene su parte buena y su parte mala. La buena: hay más público. La mala: es más difícil hacer humor para un público tan heterogéneo. En cuanto a “cabaretear”, como dice Fernando Moraño, no me llama la atención como público, pero entiendo su popularidad. Tampoco me gusta hacerlo porque no me siento cómodo improvisando. Al improvisar con el público, se corre el peligro de depender demasiado de que sea el público quien diga algo gracioso. Es muy difícil escribir un chiste bueno, como para escribirlo al instante con cada cosa que te diga un espectador. Uno ha de conocer sus propias limitaciones y saber elegir las batallas que disputar.
Sobre el repunte del género de los chistes, dado que mi estilo recae en el chiste corto, me parece fantástico. Me gusta el estilo anglosajón de humor, más narrativo en apariencia, pero en realidad muchos de sus chistes recaen en romper el tabú de decir lo que no se puede decir. Para sociedades menos reprimidas, como la española, ese tipo de humor llama menos la atención. Y, sin embargo, hay público para cada estilo en España, aunque encontrarlo sea toda una odisea…

También escritor e informático… Como diría aquel, “el chiste está”. ¿Dónde seguirte los pasos, Hamperdine?
En mi tarjeta de presentación pone: “Escritor, Humorista e Informático”. Recuerdo un día que se la di a Iván Morita, compañero cómico extraordinario, la mira y me dice: “Anda, una regla de tres”. Yo lo miré sorprendido e hice eso tan típico de decir que sí, que esa era la intención, con algo que había sido por casualidad. En el fondo, el chiste está en la vida. Nuestra profesión es apuntarlo con el dedo. Principalmente publico contenido en Instagram, pero también lo subo a YouTube. Y aunque tengo cuenta en TikTok, no me gusta como plataforma porque te censura muchas palabras, aunque esto también pasa mucho con YouTube. Además, en Instagram es más fácil publicar las actuaciones con los “stories”. Sé que me debería hacer una página web, y podría como informático, pero en casa de herrero… cuchillo de palo.
Te declaras nihilista y payaso… ¿La mejor presentación de Tinder?
Con el Tinder hemos dado, Sancho. Con el amor, sólo estoy seguro de una cosa: ¡que no estoy seguro de nada! Friedrich Nietzsche era el único filósofo en COU que me caía bien. Un genio que se volvió loco. Siempre he sentido afinidad por el marginado y lo extraño. Salirse de la norma: poner en duda todo hasta entender la raíz de la realidad es lo que me llevó a abrazar el nihilismo. Es cierto que no tiene buena prensa, porque vivir sin fe, cuestionarlo todo, produce mucha desazón… Don Quijote se volvió loco de tanto leer. Porque pensar demasiado tiene ese efecto. Tener tantas preguntas sin respuesta da vértigo. Uno termina en una encrucijada; y frente a la angustia y el miedo está la risa. La risa no tiene sentido. La risa es voluntad pura. Ahí es donde entra el arquetipo del payaso, que rompe las reglas porque no cree en ellas, sólo tiene la voluntad de vivir.
Estamos en La Mirada de Madrid… ¿Algún sitio inspirador de la región?
Soy informático, nunca salgo de casa. ¡Es broma! (Risas). Más que un sitio concreto, es un sentimiento. Las calles secundarias y parques de Madrid, que es un tránsito continuo de personas que observar… Te puedes ir a Madrid Río, sentarte y observar la gente pasear. Sentir la extrañeza de lo grande que es el mundo y lo pequeño que es uno en este océano mientras se tiene la inquietante sensación de preguntarse si forma parte de algún Show de Truman.
¿Reflexión final para quien lea esta charla, amigo?
Cultiva el estoicismo.
¡Mil gracias y enhorabuena por tu trabajo! ¡Viva la comedia!

El periodista y comunicador Jorge García Palomo nos presenta a todo tipo de personas genuinas, creativas, curiosas, contingentes y necesarias… Como diría aquel genio, “gente loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo”… Sí, son “Otras miradas”. Y están entre nosotros.