¿Por qué tu gato cambia de comportamiento cuando aprieta el calor?
Dormir más horas, moverse menos, buscar el suelo más fresco de la casa o comer en menor cantidad. Son comportamientos que muchos propietarios observan durante el verano y que, en la mayoría de los casos, forman parte de la forma natural que tienen los gatos de adaptarse a las altas temperaturas.
Con la llegada de las olas de calor, los gatos modifican parte de su rutina diaria. Aunque suelen tolerar mejor las altas temperaturas que otros animales domésticos, los veterinarios recuerdan que los felinos también cambian sus hábitos para mantener estable su temperatura corporal.
Uno de los comportamientos más habituales es el aumento de las horas de descanso. Durante los días más calurosos es frecuente que permanezcan inactivos buena parte de la jornada, reservando la actividad para las primeras horas de la mañana o la noche, cuando el ambiente resulta más fresco.
También es habitual verles tumbados sobre el suelo del baño, la cocina o cualquier superficie de gres o mármol. Estos materiales ayudan a disipar el calor corporal y se convierten en uno de sus lugares favoritos durante el verano. Del mismo modo, muchos buscan rincones con sombra, debajo de una cama o junto a una ventana donde circule algo de aire.
El calor también puede influir en su alimentación. Algunos gatos reducen ligeramente el apetito durante los días de temperaturas extremas, aunque suelen compensarlo cuando refresca al caer la tarde. Los especialistas recuerdan que este comportamiento puede ser normal siempre que el animal continúe hidratándose y mantenga un estado general adecuado.
La hidratación, precisamente, es uno de los aspectos que más preocupa a los veterinarios. Los gatos tienden a beber menos agua que otras mascotas, por lo que durante el verano es recomendable colocar varios recipientes repartidos por la vivienda o utilizar fuentes de agua en movimiento, que suelen estimularles a beber con mayor frecuencia.
Otro cambio que muchos propietarios detectan es un aumento del acicalamiento. Al lamerse el pelo, la saliva se evapora y contribuye a refrescar ligeramente la superficie corporal, un mecanismo natural que ayuda a combatir el calor.
Cuándo conviene acudir al veterinario
Aunque la mayoría de estos cambios son completamente normales, los expertos recuerdan que existen señales que requieren atención inmediata. Un jadeo persistente —poco frecuente en los gatos—, respiración dificultosa, apatía extrema, desorientación, vómitos o incapacidad para levantarse pueden indicar un golpe de calor, una urgencia veterinaria que necesita atención cuanto antes.
Con unas sencillas medidas, como mantener la vivienda ventilada, garantizar agua fresca y permitir que el animal elija los lugares donde descansar, los gatos pueden afrontar el verano con normalidad y adaptarse sin problemas incluso durante los episodios de temperaturas más elevadas.