Cultura y entretenimiento

‘Victoria’, amor en el Berlín de la Guerra Fría

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Paloma Sánchez-Garnica narra en ‘Victoria’ cómo la supervivencia del ser humano se convierte después de una guerra en el único objetivo.

Paloma Sánchez-Garnica nos narra como la supervivencia del ser humano se convierte después de una guerra en el único objetivo, donde nada es fácil y todo puede tener un doble sentido en la vida.

El argumento empleado es básicamente el seguir viviendo, pero mientras eso se hace posible, el amor, la traición, el hambre, el miedo, la represión…, entre otros, son los condicionantes que toda persona que vive en ese caos, tendrá que sufrir, pero siempre hay quién lucha contra todos esos elementos para salir a flote.

A lo largo de todas las páginas el lector se dará cuenta de que el argumento de los hechos nos los va dosificando en diferentes tramas que todos tienen el mismo nexo, Victoria, y el mismo anhelo.

Sus personajes son fuertes y le dan consistencia a la novela. El personaje de Victoria es potente, pero rivalizará con el de Robert Norton, ambos forman el tándem perfecto para que cada uno tenga su trayectoria, pero si no se hubieran unido no le habría dado tanta consistencia a la historia.

Recién terminada la Segunda Guerra Mundial, en un Berlín arrasado y sin futuro aparente, Victoria sobrevive cantando cada noche en el club Kassandra. Pese a tener una mente prodigiosa, capaz de crear un poderoso sistema de cifrado de mensajes, su hija Hedy y su hermana Rebecca dependen de ese mísero sueldo para sobrevivir. Un chantaje sin escrúpulos por parte de los rusos obligará a Victoria a viajar sola a Estados Unidos, donde, sin embargo, disfrutará del amor incondicional del capitán Norton. Allí descubrirá que la que parecía la sociedad más democrática del mundo esconde una rancia capa de racismo e injusticias de la mano del Ku Klux Klan y el senador McCarthy.