Mundo Animal

Qué debes saber antes de viajar con animales. ¿Sedantes?

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Los efectos secundarios de los sedantes en contextos como un vuelo en avión pueden ser muy graves.

Junio avanza y la cuenta atrás para las vacaciones de la mayoría de los españoles se acelera. Los destinos se cierran, se reservan los alojamientos y, quienes comparten su vida con un animal, añaden una cuestión adicional a sus planes: preparar todo lo relacionado con su transporte.

Y cada verano, los titulares trasladan la misma duda en clínicas veterinarias y consultas especializadas: “¿cómo lo llevamos sin que lo pase mal?”. Esta preocupación se agrava especialmente cuando el traslado implica vuelos o desplazamientos largos, y no es raro que a cuidadores de perros y gatos les ronde por la cabeza la idea, que parece razonable a primera vista, de suministrarles un sedante para que no sufran las incomodidades del viaje.

La respuesta que reciben, sin embargo, no es tan sencilla. De hecho, no es un sí, ni siquiera un tal vez. En la gran mayoría de los casos, es un no

La mayoría de los veterinarios coinciden en que los sedantes orales en perros y gatos no solo no son necesarios en la mayoría de los viajes, sino que pueden resultar peligrosos. Por eso, cuando se requiere sedación para una intervención o procedimiento veterinario, suele optarse por la vía inyectable, con una respuesta más predecible y monitorizada.

Más allá de la creencia popular de que un animal dormido ‘viaja mejor’, lo cierto es que los efectos secundarios de los sedantes en contextos como un vuelo pueden ser graves. Uno de los problemas más serios es la disminución de la capacidad del animal para regular su temperatura corporal. Los perros, por ejemplo, disipan el calor mediante el jadeo. Un sedante reduce esta respuesta, lo que puede provocar un golpe de calor, especialmente si el animal viaja en la bodega de un avión.

Además, la presión arterial también se ve afectada por estos medicamentos. En combinación con la presurización del avión y el estrés del entorno, esto puede comprometer seriamente su estabilidad fisiológica.

Otro factor relevante es la deshidratación. El aire en cabina, pero sobre todo en bodega, tiene niveles de humedad muy bajos, en torno al 5-10%, como en un desierto, y si el animal no puede beber cuando lo necesita porque está sedado, el riesgo se multiplica.

A esto, además, se suma la desorientación. Como explicaba el portavoz de Colvema, “algunos tranquilizantes que adormilan a nuestras mascotas no las dejan inconscientes, por lo que saben en todo momento lo que está pasando aunque parezcan estar dormidos, y eso les genera un estrés brutal”. En algunos casos, incluso, se produce un efecto paradójico y el animal se agita aún más al no entender qué le está ocurriendo.

La alternativa no pasa por doparlos, sino por prepararlos. Tanto desde los colegios veterinarios como desde empresas especializadas en transporte internacional de mascotas, se insiste en la importancia de una buena habituación al transportín o jaula. Que el animal sienta ese espacio como un refugio familiar es más efectivo que cualquier calmante químico.

La preparación puede incluir premios, juegos, presencia del contenedor en casa durante semanas antes del viaje, y entrenamientos progresivos en los que el animal entra y sale del transportín sin presión. En el caso de vuelos, cubrir la jaula con una manta ligera puede reducir el impacto visual de los estímulos y favorecer la calma.

Cuando la costumbre hacia el contenedor de transporte no es suficiente o se desea un refuerzo sin llegar a medicamentos, los productos naturales pueden ser útiles. Existen compuestos de uso fitoterapéutico o las feromonas sintéticas que ayudan a reducir la ansiedad sin suprimir por completo la respuesta del animal.

El papel del humano: Los animales perciben nuestro estado emocional. Si la persona que los acompaña transmite nerviosismo, prisa o ansiedad, es más probable que el animal también se altere. Acompañarlos con calma, sin dramatismos ayuda a transmitirles tranquilidad. Y si el viaje se realiza mediante una empresa especializada, confiar en el personal técnico y no proyectar incertidumbre también contribuye a un viaje más sereno.