Pedir “la vez” para entrar en la playa

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Acabo de ver un reportaje sobre el veraneo de mucha gente en el Mediterráneo que no sé si me empuja a reír o a llorar. Creo que se trataba de Torrevieja, en Alicante, y no sé si se extiende a más playas, pero ha sido suficiente.
BettyGS

La Comunidad Valenciana ha sido una de las más estrictas en cuanto a movilidad y a rebajar las medidas para impedir la propagación del coronavirus. Y ha decidido establecer espacios que limitan la multitud incontrolada en sus playas. Pero lo que he visto en los informativos es hasta un tema grave.

Entiendo que está bien informar de estas restricciones, pero me han colocado en una situación que me ha dado que pensar.

Estos dos meses, por lo menos, son los que eligen las personas para gozar de unos días de descanso en su vida laboral. Pero, los informativos, que para eso están, nos traen imágenes totalmente distintas.

Por una parte la que ya he explicado de las playas del Mediterráneo y por otra las de los famosos. La diferencia hace daño. Lo que pasa es que no lo pensamos y lo damos como normal después de ser actores de la vida que nos ha tocado vivir. Y, como no, nos empuja a ese pecado capital que es la envidia.

Las imágenes de Cristiano Ronaldo, por poner un ejemplo, en Mallorca, en un yate supersónico junto a su pareja en contraposición con las de Torrevieja me hacen llegar a contemplar la idea de invertir en nuestros hijos en escuelas de fútbol en lugar de enfocarles hacia otro futuro que les prepare para la vida que conocemos de la inmensa mayoría de los mortales.

Pero la mayoría de los mortales no tienen acceso a esos lujos y otros muchos de chalets individuales con piscina y con playas casi particulares o sin casi.

En fin, son cosas que tienen muy mala solución. Una alternativa que nos queda es que cuando tengamos oportunidad es abrir las mentes de los que nos rodeen para hacerles ver que, en vacaciones, no todo es sol y paella. En España, para llegar a conseguir el objetivo de descansar el cuerpo y la mente hay muchos, muchos otros destinos.

Pero lo de Torrevieja espero que sea una simple anécdota y no algo generalizado. Esta localidad de Alicante tiene una historia un poco oscura. Hace unos años mutó de un pueblo pequeño pesquero en el adversario de Benidorm en la costa alicantina.

Se edificó muchísimo en el transcurso de los años, más de lo que podía asumir su escasa infraestructura municipal y fueron muchas las familias que invirtieron en sus viviendas baratas. Todos creían que tenían derecho a gozar de lo que veían en otros lugares: sol, playa y paella.

En estos días, con esta dichosa pandemia, se han encontrado con una realidad impensable: para poner las sillas y la sombrilla en la arena hay que ir a las seis de la mañana o pedir “la vez” para darse un baño.

Pero este espectáculo de gente esperando no sólo se da en Torrevieja. Se da en multitud de playas. Nos hemos centrado en esta localidad alicantina por ser una de las más referenciadas en las informaciones que nos llegan