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Pablo Álvarez y Sara García, los astronautas españoles elegidos entre 22.523 aspirantes

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España volverá a tener astronautas en el espacio. La Agencia Espacial Europea (ESA) ha anunciado, al término de su Consejo Ministerial este miércoles en París, la elección del ingeniero leonés de 34 años, Pablo Álvarez, y la biotecnóloga y también leonesa Sara García, de 33, como reserva, para la nueva promoción de astronautas europeos, la primera que se elige desde 2009.
LMN

El último español nombrado, y el único hasta ahora en la historia de la ESA, fue Pedro Duque, hace 30 años, en 1992.

En total, la Agencia ha elegido cinco titulares (entre ellos, el ingeniero español), 11 reservas (entre ellos, la biotecnóloga española) y un astronauta discapacitado. Sobre los nuevos astronautas, que deberán someterse a un intenso programa de entrenamiento que puede alargarse hasta tres años o más, recaerá la responsabilidad de misiones clave para el futuro de la exploración aeroespacial, como el regreso a la Luna, prevista para 2030, y la futura misión a Marte. Entretanto, también volarán y trabajarán en la Estación Espacial Internacional, como han hecho sus predecesores.

Pablo Álvarez, el nuevo astronauta español, es un ingeniero aeronáutico leonés de 34 años que actualmente trabaja en varios proyectos de la multinacional Airbus. Es graduado por la Universidad de León y máster por la Universidad Politécnica de Varsovia. Entre 2011 y 2017 trabajó como ingeniero de estructuras de varios programas de aeronaves de Airbus, tanto en España como en Francia y Reino Unido. Desde 2017 a 2020 trabajó como arquitecto mecánico del rover ExoMars de la Agencia Espacial Europea, diseñado para buscar vida en Marte..

Sara García, biotecnóloga de León de 33 años, ha sido seleccionada como astronauta en la reserva. Su formación académica, en la que ganó varios premios a la excelencia, transcurrió primero en la Universidad de León y después en el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca. Desde 2019 trabaja como investigadora posdoctoral en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, donde lidera un proyecto para descubrir nuevos fármacos contra el cáncer en el laboratorio de Mariano Barbacid. García colabora como voluntaria con la Asociación Española contra el Cáncer y ha participado como organizadora en actividades de divulgación. Es aficionada al submarinismo, al Krav Maga (sistema oficial de defensa personal del Ejército Israelí), al paracaidismo y al entrenamiento personal.

“Mi ídolo desde pequeño ha sido Pedro Duque, por supuesto, el primer astronauta español y el que abrió este camino para todos”, declaró Pablo Álvarez Fernández, desde ahora firme candidato a ser el primer español en pisar la Luna, después del anuncio en París. “Pero de alguna forma lo ves inalcanzable, crees que nunca podrás llegar a hacer algo como lo que él hizo y todavía no puedo acabar de creerme que esté aquí”.

Sara García Alonso explicó: “De pequeña se me pasó por la cabeza, creo que como a todos los niños del mundo, porque es algo fascinante, hay algo que nos atrae del espacio, pero lo descarté, me parecía algo poco viable. Me gustó siempre la investigación, la ciencia, quería contribuir a hacer del mundo algo mejor”. Y añadió: “Me ha entrado más la vocación de ser astronauta a raíz de ver la propia oferta e indagar mejor en las labores que deben hacer, desarrollar los proyectos científicos, en microgravedad, más toda la formación, el entrenamiento, la aventura que rodea el ser astronauta”.

Aunque los dos elegidos españoles provienen de la misma ciudad, pertenecen a la misma generación, estudiaron en escuelas primarias cercanas y se formaron en la misma universidad, no se conocieron hasta entrar en el proceso de selección.

Estudiar biotecnología [en la Universidad de León] me cambió la vida”, dijo García Alonso, que será astronauta de reserva. “Aprendí muchísimo, conocí a gente que me ha inspirado. Ahora bien, de cara a ser astronauta, no sé hasta qué punto esto pude influir o no, si ha sido una casualidad”. Álvarez Fernández, miembro del selecto club de los cinco titulares, añadió: “Yo estudié aeronáutica allí y algo me prepararon. Creo que no hasta este nivel, pero solo tengo palabras de agradecimiento para ellos. No siempre gozan de todos los recursos que les gustaría y la prueba de que nos han dado una educación de primera calidad es que estamos los dos aquí”.

Los elegidos han debido superar un proceso de selección de más de un año y seis fases. Además de estudios de nivel de máster o superior en el campo de las ciencias naturales, la ingeniería, la medicina, las matemáticas, y tres años de experiencia profesional, se exigían el dominio de un idioma, además del inglés, aptitudes físicas, entrenamiento en submarinismo y natación y capacidad para actuar en equipo y bajo tensión. Debían medir entre 1,50 y 1,90 metros y tener una edad máxima de 50 años, pues se prevé que hagan un mínimo dos viajes durante su carrera y no es recomendable que esta se extienda hasta una edad avanzada. Ahora están activos siete astronautas europeos de la anterior promoción: dos italianos, dos alemanes, un francés, un danés y un británico.

A las pruebas se presentaron 22.523 candidatos válidos, más del doble que en la anterior convocatoria de 2008. Sólo pasaron a la segunda ronda algo más de 1.800 participantes. Desde España se presentaron 1.341 candidatos —1.043 hombres y 298 mujeres— de los que 28 pasaron a la segunda ronda de pruebas.

Entre las habilidades de los astronautas no solo cuenta la capacidad física, técnica y científica, sino también el talento para la divulgación y la comunicación. Los astronautas son embajadores de la ESA y también su rostro, Desde los inicios de los programas espaciales soviético y estadounidense en los años sesenta, este aspecto ha sido indisociable de los astronautas o cosmonautas que encarnaban el sueño de la conquista espacial.

La siguiente etapa para los nuevos astronautas será integrarse en abril en el Centro de Astronautas Europeos en Colonia (Alemania). Allí seguirán, durante un año, un entrenamiento básico, seguido de una fase, de duración indeterminada, de preparación previa a la misión. La formación concluye con un año y medio de entrenamiento final una vez se ha definido la misión del astronauta. El salario es de entre 5.400 y 8.600 euros netos mensuales libres de impuesto nacional sobre la renta.

El único español seleccionado por la ESA para viajar al espacio hasta el momento ha sido el ingeniero y exministro de ciencia madrileño Pedro Duque, de 59 años, que viajó dos veces al espacio, en 1998 y 2003. También el hispanoestaudinense nacido en Madrid Miguel López-Alegría, seleccionado por la NASA.