Oda prosaica a los Gatos de Alcobendas

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Los poemas de Gloria Fuertes resuenan como aureola desde el cementerio de la Paz de Alcobendas y  bajan sus versos desde el cielo a nuestra ciudad.  En ellos el gato garabato sigue buscando techumbres en la luna,  la gata chundarata se engresca en latas y Don Picassin, gatuno del renacimiento colorea paredes aburridas  con su rabo.
Eduardo Andradas

Alcobendas es el municipio de los gatos, los demás somos forasteros en su territorio. Les quitamos las tejas donde hacían su Atenas y se ponían socráticos en los adentros de las tripas de la noche y les pusimos azoteas a lo New York.  Les retiramos los tejados y se difundieron por nuestros parques atezados.

Al atardecer, carmín de esta población, una milicia dotada de pienso, latas y agua higiénica entre  sus manos rasguñadas,  se aviva por las calles en estado de escarcha o de calor, para converger con enmarañados gatos oriundo de Alcobendas. Dan y sostienen la vida a estos felinos descendientes del “ felis silvestris” del Éufrates y del Tigris .

Los gatos han sonado al rock ópera de Queen, han tenido su oda con Pablo Neruda, los hizo sueño José Luis Borges y  los pasó a la magia Charles Baudelaire.

Gracias a las voluntarias locales de colonias felinas el maullido perdura. Muchas veces ante la indiferencia o la crítica, señaladas o reprochadas por un antropocentrismo medieval. Ellas mantienen los ecos de los gatos en los templos egipcios, albergados en los murales de Roma, dibujados por Leonardo Da Vinci, trazados por los pinceles del Bosco, capturados por la brocha de Velázquez o puestos de blanco y negro por Edouard Manet y perseverados en el hoy. Lo que la maestría y la historia lego, perdura en nuestro municipio por el sostén de muchas personas, porque como decía el estadista inglés Benjamín Disraelí “A menudo los héroes son desconocidos”.

Eduardo Andradas es portavoz de Podemos en Alcobendas