«Muerte en el Nilo», más interesante que su predecesora y un Kenneth Branagh inmenso

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El director y actor británico Kenneth Branagh vuelve a sumergirse en el mundo literario de Agatha Christie y a interpretar a su mítico detective Hércules Poirot en una nueva versión de «Muerte en el Nilo», en la que el canario Paco Delgado ha sido el encargado de diseñar el vestuario.
BettyGS

Aunque al final de ‘Asesinato en el Oriente Express’, la anterior película de Kenneth Branagh con el director irlandés interpretando también el papel de Hércules Poirot, ya se anunciaba que el famoso detective urdido por Agatha Christie volvería con un nuevo filme, ‘Muerte en el Nilo’, el gran éxito comercial de la primera ha hecho viable la realización de la segunda.

Branagh y su equipo, idéntico al del anterior filme, realizan unos pocos cambios respecto a la novela, sobre todo aquellos que afectan a la experiencia bélica de Poirot en la primera guerra mundial, la razón por la que se dejó su curioso bigote y algunos rasgos pedantes y megalómanos del personaje, pero el resto respeta al pie de la letra la métrica, los giros, las confusiones, las falsas pistas y la resolución del original de Christie.

Esta cinta es un juego especulativo con las raíces del suspense y la intriga clásicosuna especie de divertimento frente a la cámara –el actor parece pasárselo en grande dando vida a Poirot– resuelto detrás de ella con pericia y aprovechamiento de espacios y escenarios. Branagh lo fía todo al texto y a la quizá remota posibilidad de que un buen número de espectadores de la película no conozcan o recuerden el desenlace de la historia.

Sinopsis

Basada en la novela de 1937 de Agatha Christie, Muerte en el Nilo es un fascinante thriller de misterio dirigido por Kenneth Branagh sobre el caos emocional y las consecuencias letales que provocan los amores obsesivos. Las vacaciones egipcias del detective belga Hércules Poirot a bordo de un glamuoroso barco de vapor se convierten en la aterradora búsqueda de un asesino cuando la idílica luna de miel de una pareja perfecta se ve truncada de la forma más trágica.