Cultura y entretenimiento

Muere Donald Sutherland, el actor más versátil de Hollywood, a los 88 años

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El actor canadiense a Donald Sutherland ha fallecido este jueves a los 88 años en Miami. La noticia ha sido confirmada por su representante, quien ha asegurado que su muerte tuvo lugar tras una larga enfermedad.

Seguro que todos hemos visto al actor canadiense en alguna de sus múltiples películas y hemos disfrutado viéndole cambiar de registro en cada de ellas. Desde que yo recuerde, en ‘Los violentos de Kelly’, junto a Clint Eastwood y Telly Savalas, nos ha acompañado el mismo actor que le doblaba en español y eso también hace que sea reconocido al instante,

Tuvo una facilidad pasmosa para encarnar, primero, a un relajado cirujano en la Guerra de Corea en ‘M.A.S.H.’ (1970), después, a un temible fascista en ‘Novecento’ (1976), y, acabar la misma década, la de los 70, su época dorada, interpretando a un entregando padre de familia en la oscarizada ‘Gente corriente’ (1980).

Con su cara alargada, sus ojos caídos y sus orejas prominentes, Sutherland nunca pudo aspirar a ser un galán del cine. Pero gracias a su talento, que servía tanto para hacer reír como para emocionar o asustar al público, se convirtió en algo mucho mejor: una leyenda con una de las carreras más atractivas y largas entre los actores de su generación.

Nacido en Saint John (Canadá) en 1935, cursó estudios de ingeniería y arte dramático en la Universidad de Toronto, y en 1958 se trasladó a Londres ya decidido a ser actor, para continuar formándose en la Academia de Música y Arte Dramático.

Empezó a trabajar en cintas de terror de serie b junto a Peter Cushing o Christopher Lee, como ‘Il castello dei morti vivi’ (1964) o Dr. Terror (1965). Poco después, el público se fijó en él como uno de los sociópatas inadaptados del ejército en misión suicida de ‘Doce del patíbulo’ (1967), un clásico del cine bélico de aventuras.

Entre 1970 y 1981 apareció en 34 películas, y en muchas de ellas interpretó a hombres extremos, al borde de la locura. Inolvidables fueron su ‘Casanova’ (1976) o el espía nazi de ‘El ojo de la aguja’ (1981), como su muy sonada escena de sexo con Julie Christie en la sobrenatural ‘Amenaza en la sombra’ (1973). Tan realista resultaba que todavía se debate sobre si el acto entre los intérpretes fue real o no. 

La gran mayoría de actores vendería su alma al diablo por la década de los 70 de Sutherland, pero es que aún le quedaban otras cuatro trabajando a destajo (y muchas veces en películas de calidad bastante baja, también hay que decirlo).

Entre lo que merece la pena destacar, están ‘J.F.K: Caso abierto’ (1991), ‘Tiempo de matar’ (1996), ‘Space Cowboys’ (2000), ‘Cold Mountain’ (2003), ‘Orgullo y prejuicio’ (2005) o la saga de ‘Los juegos del hambre’ (2012-2015).

Además, su trabajo en televisión fue reconocido con un Emmy y dos Globos de Oro por su participación en la serie de televisión ‘Ciudadano X’(1995) y ‘Camino a la guerra’ (2002). Por sus películas no recibió ninguno de los grandes premios, ni siquiera una nominación al Oscar, pero la Academia le premió con el Óscar Honorífico en 2017. El Festival de San Sebastián le otorgó el Donostia en 2019.

También tuvo una ajetreada vida amorosa. Se casó tres veces, con Lois Hardwick (1959-1966), con Shirley Douglas (1967-1970) -con quien tuvo dos hijos, Rachel y el célebre Kiefer- y, desde 1974, con Francine Racette, con quien tuvo tres hijos: los actores Rossif Sutherland, Angus Sutherland y Roeg Sutherland.

Fue nombrado oficial de la Orden de Canadá en 1978 y en 2011 recibió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Una de las películas más icónicas

Algunas de sus mejores interpretaciones en la pantalla, incluyen ‘M*A*S*H’, la obra maestra de Robert Altman ganadora de la Palma de Oro de Cannes que le consolidó como uno de los actores más importantes e impresionantes de su generación. ‘Klute’, película por la que Jane Fonda, su compañera de reparto ganó su primer Oscar a la mejor actriz por su papel de la prostituta Bree Daniels, que necesita protección contra un acosador, Klute, el personaje que interpreta Sutherland, un policía que es la columna vertebral serena y firme de la película. 

No podemos olvidar ‘Gente corriente’, la película de Robert Redford ganadora del Oscar por la que fueron nominados Mary Tyler Moore, Judd Hirsch y Timothy Hutton, que se llevó el premio al mejor secundario, y por la que Sutherland fue ignorado injustamente una vez más. O ‘JFK’, de Oliver Stone, en la que aparece en una sola escena y domina toda la película.

También será recordado por ‘Orgullo y prejuicio’, por grandes películas de género como ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ o la mítica ‘Amenaza en la sombra’, considerada una de las mejores películas de terror de la historia del cine

Entre todos los personajes de hay uno que muchas veces es olvidado en los compilatorios de lo mejor de sus más de 50 años de carrera, el de Henry Faber, alias ‘La aguja’, al menos para mí.

La trama de ‘El ojo de la aguja’ era así: Gran Bretaña, 1944, durante la Segunda Guerra Mundial. Perseguido implacablemente por varios agentes del MI5, Henry Faber “la Aguja”, un despiadado espía alemán que posee información vital sobre el Día D, se refugia en la isla de las Tormentas, una inhóspita tierra apenas habitada situada cerca de las costas del norte de Escocia.

En este thriller dirigido por Richard Marquand, basado en la novela homónima de Ken Follett, Sutherland se muestra elegante y letal en el papel de un espía nazi cuya misión se ve comprometida cuando se enamora de una bella, solitaria e ingeniosa mujer inglesa, interpretada por Kate Nelligan.

Henry Faber ‘la Aguja’ pasará a la historia como uno de los papeles más icónicos de Donald Sutherland y también uno de los más infravalorados del actor.

En cualquier caso, su carrera, posiblemente, no pueda ser comparable con ninguna otra. Espero que alguno de nuestros lectores que no hayan disfrutado con alguna de sus películas busquen en las plataformas sus títulos y gozarán del talento del actor canadiense.