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María Gómez Merysinmás : «La risa es supervivencia, brújula y la mejor terapia»

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María Gómez de Castro, acaso más conocida como “Merysinmás” (@merysinmas), es cómica, dramaturga y actriz. La célebre sevillana, que domina las distintas facetas del mundo audiovisual, suma ya más de tres lustros en escena y, actualmente, brilla con espectáculos de ‘stand up’ y vídeos virales en las redes sociales con una sorna inconfundible.

“OTRAS MIRADAS” con JORGE GARCÍA PALOMO

@jorgegpalomo

Narradora de su vida cotidiana mientras camina por la calle, Merysinmás también codirige la compañía “NadaDeLirios”, ha escrito la novela “Si el amor no duele, ¿esto qué coño es?” y atesora miles de seguidores en Instagram y TikTok. “¿Señora yo?” es el título de su monólogo en teatros y salas por doquier, plasmando la realidad de las mujeres de mediana edad con historias hilarantes y espíritu de niña grande. “Me apasiona lograr que la gente recupere esa sinceridad brutal y transparente de la infancia, cuando no había filtros ni máscaras”, recalca.

Y de ahí que, entre tantas carcajadas, Merysinmás forme parte también del prestigioso elenco de “La noche de la risa” en la Gran Vía de Madrid. “Hacerse mayor es inevitable, pero volverse un aburrido de corbata mental es totalmente opcional. ¡Así que a jugar!”. Sin más, ¡bienvenida a La Mirada la gran María Gómez!

P- Esto es La Mirada… ¿Cómo te gusta mirar la vida?

R-Me gusta mirar la vida con mucha atención y curiosidad. Soy una persona muy observadora y me fijo constantemente en lo que ocurre a mi alrededor, ya sea esperando en la cola del supermercado, en la puerta del colegio o en medio de un evento. Creo firmemente que las mejores ideas y la información más valiosa están en los detalles cotidianos; solo hace falta saber mirar…

¿Cómo te definirías a estas alturas del espectáculo? ¿Tu estilo ‘sui géneris’?

Mi estilo es directo y juguetón. Para mí, todo gira en torno a contagiar las ganas de jugar, de no tomarse a una misma tan en serio y de divertirse con cualquier cosa. Creo que lo puedo resumir en conseguir que la gente vuelva a sentirse como cuando eran niños, tengan la edad que tengan. Me apasiona lograr que la gente recupere esa sinceridad brutal y transparente de la infancia, cuando no había filtros ni máscaras. Quiero liberar a las personas de esa dichosa esclavitud de parecer solemnes, serios y perfectos todo el tiempo. Para mí, el verdadero triunfo es conseguir que la gente pierda la compostura, se olvide del ridículo y se atreva a reírse de sí misma sin culpa. Hacerse mayor es inevitable, pero volverse un aburrido de corbata mental es totalmente opcional. ¡Así que a jugar!

¿Cómo escribes o elaboras tus textos? ¿Es tan fructífero el día a día, la vida cotidiana, para que emerja la comedia? ¿La realidad supera a la ficción?

Lo primero que hago es mirar cómo estoy: si me río bastante, estoy relajada y disfrutando con lo que hago, ¡perfecto!, estoy lista para escribir textos, espectáculos o vídeos. Si estoy enfadada, seria, cansada o preocupada, olvídalo: no se puede. Así que el primer paso siempre es entrar en ese punto de pasármelo bien con lo que hago. Desde ahí, el mundo se vuelve divertidísimo y encuentras material a cada paso. Jamás me faltan anécdotas, porque es como si cualquier cosa que me ocurre la pudiera pasar por mi filtro personal para convertirla en comedia. La realidad supera a la ficción muchísimas veces; de hecho, me pasa a menudo que cuando cuento cosas que me han ocurrido de verdad, la gente me dice: «¡Pero qué imaginación tienes!». Y yo pienso: «¡Pues justo eso era 100% real!”. (Risas).

Un axioma, valga la ironía: “Si el amor no duele, ¿esto qué coño es?”.

Para mí no es un axioma, es justo lo contrario… Por eso elegí ese título para la novela. Si el amor no debería doler, entonces ¿por qué no paro de encontrar problemas? ¿Por qué algo que se supone que debería hacernos bien puede llegar a hacernos tanto daño? La frase nace de esa contradicción, de estar dentro de una historia de amor y preguntarte constantemente: “Si esto es amor, entonces ¿por qué coño duele tanto?”.

La juventud se cura con la edad… “¿Señora yo?” es tu show redondo… ¿Cómo suena eso de “Señora María Gómez de Castro”? ¿Por qué ir a verte en escena? ¡Ah! ¿Y para qué sirve el colágeno?

La verdad es que sí. Al final son dos etapas totalmente distintas y ninguna es mejor que la otra. A mí la vida me está pareciendo mucho más interesante ahora, por lo menos ya sé quién soy y lo que quiero. La primera parte está para pegarse castañas y aprender; y esta segunda para decirle a los demás que tampoco es para tanto y que nada es tan grave… y si te sigue pasando ahora, pues se lleva de otra manera y duele menos.Eso de “Señora María Gómez de Castro” me suena fatal, aunque igual un poco mejor que Doña María… pero, vamos, que a mí todo lo que sea darse mucha autoridad me pone un poco tensa, qué le vamos a hacer.Mi intención en cada show es contagiar esa ligereza vital. Yo aprendí de los cómicos a los que admiraba precisamente por eso: porque los veía y me transmitían que nada es tan grave, que estamos aquí de paso y que hay que disfrutarlo. Si consigo que el público se lleve eso a casa, yo me voy feliz.

¿Cuáles son tus iconos del humor, María, aparte de -intuyo, con permiso- la genialidad de “Fleabag”, “Friends” o “The Office”? ¿Cómicos de aquí y allá?

Adoro a Bill Murray desde que era pequeña. He seguido toda su carrera hasta hoy y me chifla en todas sus facetas, igual que Woody Harrelson. Da igual lo que hagan en pantalla: tienen algo por dentro que te dice «Se puede estar hundiendo el mundo, pero yo sigo de pie sencillamente porque me da la gana». Ahora mismo me encanta Natasha Lyonne, que tiene esa misma vibra despeinada y brillante. Y si hablamos de stand up comedy, me apasiona la sinceridad brutal de Sofía Niño de Rivera y la parsimonia de Maru Candel, que te mete en su ritmo con una tranquilidad genial.

Pregunta de tesis… ¿Cómo hemos cambiado? Mi mantra durante tantos años… ¿Vivimos una edad de oro de la comedia con múltiples propuestas, el ‘crowdwork’ , los podcasts, libros, las redes…?

Siento que ha habido un cambio enorme en lo que pide la gente. Ahora hay una necesidad tremenda de reírse, y creo que se le da muchísimo más valor que antes. No sé si hoy nos reímos más o menos, pero de alguna manera la gente siente muy dentro que la risa y la capacidad de divertirse son súper importantes… ¡Y claro que lo son! Venimos de una época en la que ser adulto era sinónimo de estar enfadado, cansado y ser un protestón. Parecía que para demostrar que eras alguien responsable, un buen profesional o un buen padre, tenías que ir por la vida con cara de funeral. ¡Pero eso de ser un adulto serio está totalmente desfasado! Hoy hemos entendido que la juventud no tiene nada que ver con los años que pones en el DNI, sino con tu capacidad de jugar, de divertirte y de reírte. Puedes ser hiperproductivo, genial en tu trabajo y un padre increíble sin necesidad de amargarte por el camino. Para mí, la risa no es un lujo: es supervivencia, es brújula y es la mejor terapia que existe. ¡Viva la risa!

¿Qué supone el fichaje en “La noche de la risa”, un referente de la cartelera del ‘stand up’ de este país?

Estoy contentísima con la oportunidad. Me hace muchísima ilusión formar parte de una cartelera tan reconocida dentro del ‘stand up’ de este país. Para mí supone un paso muy bonito y también un reto, porque quiero estar a la altura y disfrutarlo muchísimo. Voy a darlo todo y más.

¿Y qué decir de “NadaDeLirios”, tu compañía junto a Riccardo Rigamonti, con algunos montajes nominados a los Max?

Pues tengo algún montaje pendiente de seguir moviendo, como “Tierra Trágame”, que es muy divertido y que siento que he dejado un poco apartado. Pero estoy segura de que volveremos a ponerlo en cartelera. Hay proyectos que no desaparecen, simplemente esperan su momento.

Estamos en La Mirada de Madrid… ¿Algún sitio inspirador de la región?

Yo soy muy del centro. Cualquier lugar del centro me resulta inspirador, especialmente si te dedicas a observar y escuchar a la gente. Madrid es un universo en sí mismo: en una misma calle puedes encontrarte diez historias, diez personajes y diez contradicciones. Y para alguien que escribe y hace comedia, eso es material infinito.

¿Reflexión final en La Mirada? ¿Algo que se me escape -un deseo de futuro- y consideres ignominioso que no lo contemos?

Quizá que no perdamos la capacidad de mirar. Estamos rodeados de ruido, de pantallas, de prisas y de gente intentando demostrar quién es, pero para mí crear empieza muchas veces por lo contrario: por quedarse quieta, observar y escuchar. Y tengo un deseo muy sencillo para el futuro: seguir haciendo cosas que me diviertan, que me den un poco de vértigo y que tengan algo que decir. Y, si puede ser, que cada vez haya más mujeres contando sus propias historias sin pedir permiso para ser incómodas, ridículas, excesivas, contradictorias o simplemente libres. Eso sí me parecería bastante más ignominioso que se nos escapara…

¡Gracias por todo! ¡Y viva la comedia! ¡Viva Merysinmás!

El periodista y comunicador Jorge García Palomo nos presenta a todo tipo de personas genuinas, creativas, curiosas, contingentes y necesarias… Como diría aquel genio, “gente loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo”…  Sí, son “Otras miradas”. Y están entre nosotros.

Alcobendas · Sanse · Zona Norte de Madrid

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