Luca de Meo, CEO de Renault, dimite y deja la industria del automóvil para sorpresa de todos
La salida del directivo italiano de la marca del rombo no deja de ser una triste noticia. A estas alturas, su contrastado talento y amplia visión de este negocio son incuestionables.
LMN
“Dejo una empresa transformada, preparada de cara al futuro para poder aplicar a partir de ahora mi experiencia a otros sectores y embarcarme en nuevas aventuras”. Esto comentaba Luca de Meo en el comunicado que en la tarde ayer publicaba Renault y que pilló por sorpresa a todos los actores de la industria del automóvil.
El caso es que no solo transformó Renault en un momento en el que la firma gala estaba en perdidas, sino que su trayectoria en otras marcas como Fiat o Seat, sus anteriores destinos, igualmente fueron otros casos de éxito bajo su mandato.
El lanzamiento del 500, la creación de la marca Cupra o el rejuvenecimiento del actual Renault 5 quedarán para siempre grabados en la historia del automóvil. Son de alguna forma los tres grandes “cuadros” que le acompañarán siempre junto a otras muchas decisiones que cambiaron el rumbo y el ritmo de las compañías por las que ha pasado.
De regreso a Renault, De Meo llegó a esta marca hace cinco años para enfrentarse a una situación harto complicada. La firma francesa atravesaba un delicado momento, sin rumbo en la definición de su porfolio de modelos y con unas ventas bastante deterioradas, aspectos ambos que dañaban seriamente la cuenta de resultados.
Sin embargo, el ejecutivo italiano en poco más de dos años le dio la vuelta a la tortilla después de reducir costes y diseñar una estrategia homogénea y competitiva tanto en el lanzamiento de nuevos modelos como en la planificación de los futuros coches eléctricos de la compañía como el R5 o el R4.
También tuvo tiempo para reposicionar las otras dos marcas del grupo galo, caso de Dacia y Alpine, y crear Ampere, una división centrada en la movilidad y los datos.
Luca de Meo no ha sido un ejecutivo más en Renault. La marca francesa pierde tal vez el mejor “capitán” que se podía tener para navegar en este mundo tan complejo como es el del automóvil.
