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Llega el ‘Mundo Pixar’ a Madrid y ya se han vendido más de 80.000 tickets en su primera semana

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Pixar, una compañía que no llega a 40 años de vida, es ya historia con mayúsculas del cine y sus mundos están instalados en el imaginario colectivo de manera indeleble.
LMN

Ha abierto sus puertas este martes 5 de diciembre en el pabellón 5.1 de la Feria de Madrid (IFEMA), con una cuidada experiencia inmersiva en la que los visitantes podrán sentarse junto a Carl en el salón de la casa de UP, visitar la fábrica de Monstruos S. A. o sentirse como los juguetes Woody o Buzz Lightyear en la habitación de Andy.

“Queremos que los que se acerquen a la muestra puedan introducirse en el mundo de nuestras películas y formar parte de ellas de una manera que nunca antes hayan experimentado”, explica a El Cultural Jay Ward, director creativo de la franquicia de todos los filmes de la compañía. “Buscamos que los fans que recorran las salas de IFEMA salgan amando aún más nuestro trabajo y que, cuando lleguen a casa, quieran ver de nuevo Toy Story o Ratatouille”.

De São Paulo a Madrid

La exposición abrió sus puertas por primera vez en São Paulo (Brasil), para después pasar por Río de Janeiro, colgando el “no hay entradas” en ambas ciudades. En Madrid, la primera urbe europea que disfrutará de esta experiencia, se han vendido más de 80.000 tickets en su primera semana, agotándose todas las sesiones de los primeros días. Aunque no hay prisa, se

Las 13 salas que componen el recorrido de la exposición han requerido 12 meses de planificación, 40 días de viaje en barco para toda la escenografía, un avión carguero para transportar el personaje más grande de la exposición y 700 horas de vuelo para todo el personal. Orientada para que sea una experiencia para pequeños y mayores, Mundo Pixar ofrece una ambientación realista basada en reproducciones de escenarios a tamaño real, con objetos en 3D, proyecciones y una cuidada ambientación lumínica y musical.

 “Cada espacio es diferente”, asegura Ward, que llegó a Pixar en 1998 y ha trabajado en el departamento de arte de Monstruos S. A.CarsRatatouille o Brave. “Hay salas que te hacen reír y otras que te emocionan. Por ejemplo, en la casa de Up enseguida piensas en la muerte de la mujer de Carl. De otras te llevarás un recuerdo divertido. Para nosotros lo importante es que surja una conexión emocional entre los visitantes y los personajes”.

Como novedad, IFEMA acoge una nueva sala dedicada a Coco, en la que podemos visitar al protagonista del filme y a Mamá Coco junto al altar de muertos familiar o a Héctor en la tierra de muertos. Además, no hay problema a la hora de sacar el móvil y retratarnos con ellos, ya que los paneles informativos no invitan a hacer fotos y videos.

“Hay una nueva generación que adora tomarse fotos y mostrar que son protagonistas”, asegura Ward. «Nosotros antes hacíamos fotos sin necesidad de aparecer en ellas, pero eso ha cambiado. La exposición está pensada específicamente para que haya muchas opciones distintas para hacerse, por ejemplo, un selfie.

De Lucasfilm a Disney

La compañía nació en el seno de Lucasfilm, empresa de efectos especiales que fundó George Lucas a raíz del éxito de Star Wars. Entonces era solo un departamento de informática, pero la llegada de un joven animador de Disney, John Lasseter, empezó a encaminar los pasos de este pequeño grupo de trabajo hacia la animación.

Steve Jobs, gurú de la unión de la tecnología con el arte, vio el potencial de esta sección y se la compró a Lucas. A partir de ese momento el crecimiento de la empresa fue cada año exponencial logrando no solo crear grandes películas sino también la tecnología y las técnicas necesarias para desarrollarlas.

«El arte pone a prueba la tecnología y la tecnología inspira el arte». Esta es la frase que acuñó John Lasseter, figura trascendental en el origen y desarrollo de Pixar -hoy fuera de la compañía por su conducta inapropiada con algunas trabajadoras-. “El secreto para nosotros es buscar tanto la máxima calidad visual como la mejor narrativa posible”, profundiza Ward. “Si no tienes una gran historia, no tienes una buena película. Puedes gastar un montón de dinero en una mala historia y seguirá siendo una mala película. Si la historia no está bien, no es una película de Pixar”.

Propiedad en la actualidad de Disney, Pixar continúa seduciendo a todo tipo de público con sus películas, que quizá han perdido algo de la magia de sus primeros títulos. Sin embargo, este mismo año estrenaron la estimable Elemental, a la que sucederán la segunda parte de Del revés en 2024, un título original conocido como Elio y la quinta entrega de Toy Story, ambas en 2025.

“Queremos seguir contando nuevas historias y llevando nuevos mundos a los espectadores y, al mismo tiempo, queremos satisfacer a los fans que nos ruegan regresar a los personajes que adoran”, explica Ward. “Lo importante es que cada nuevo filme sea tan bueno como el original, y en eso tenemos buena reputación”. Mientras llegan esas nuevas historias, Mundo Pixar nos permite ser por un día protagonista en nuestro filme de animación favorito.

La exposición abrió sus puertas por primera vez en São Paulo (Brasil), para después pasar por Río de Janeiro, colgando el “no hay entradas” en ambas ciudades. En Madrid, la primera urbe europea que disfrutará de esta experiencia, se han vendido más de 80.000 tickets en su primera semana, agotándose todas las sesiones de los primeros días. Aunque no hay prisa, se podrá visitar hasta el 22 de abril.

Las 13 salas que componen el recorrido de la exposición han requerido 12 meses de planificación, 40 días de viaje en barco para toda la escenografía, un avión carguero para transportar el personaje más grande de la exposición y 700 horas de vuelo para todo el personal. Orientada para que sea una experiencia para pequeños y mayores, Mundo Pixar ofrece una ambientación realista basada en reproducciones de escenarios a tamaño real, con objetos en 3D, proyecciones y una cuidada ambientación lumínica y musical.

“Cada espacio es diferente”, asegura Ward, que llegó a Pixar en 1998 y ha trabajado en el departamento de arte de Monstruos S. A.CarsRatatouille o Brave. “Hay salas que te hacen reír y otras que te emocionan. Por ejemplo, en la casa de Up enseguida piensas en la muerte de la mujer de Carl. De otras te llevarás un recuerdo divertido. Para nosotros lo importante es que surja una conexión emocional entre los visitantes y los personajes”.

Como novedad, IFEMA acoge una nueva sala dedicada a Coco, en la que podemos visitar al protagonista del filme y a Mamá Coco junto al altar de muertos familiar o a Héctor en la tierra de muertos. Además, no hay problema a la hora de sacar el móvil y retratarnos con ellos, ya que los paneles informativos no invitan a hacer fotos y videos.

“Hay una nueva generación que adora tomarse fotos y mostrar que son protagonistas”, asegura Ward. «Nosotros antes hacíamos fotos sin necesidad de aparecer en ellas, pero eso ha cambiado. La exposición está pensada específicamente para que haya muchas opciones distintas para hacerse, por ejemplo, un selfie.