Opinión

Las redes sociales y el titular

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Ando algo preocupado porque no paro de escuchar en determinados foros que los jóvenes, ahora incluso les ponen edad, de 16 a 24 años, no ven la tele, no escuchan la radio y no leen ¿Y qué hacen entonces? Según dicen solo se informan a través de las redes sociales. ¿Y que es lo que leen?  Les cuento esto porque hace varios lustros en cualquier carrera de periodismo se enseñaba a los alumnos a tratar de seguir ciertas pautas de comportamiento para tratar de contar una noticia. Lo principal era contrastar las fuentes de información, pero también poner en liza y valorar las opiniones de las partes afectadas, en caso de estarlo, y cuidar la forma en la que se narraba un suceso para no mezclar la información con la opinión.

El fin siempre era, y debería de ser, contar la verdad de los hechos y daba igual el tiempo que uno tardara en adecuar, siempre que lo fuera, la noticia a la realidad. Por supuesto, se daba un valor añadido al cuerpo y forma, a lo que en román paladino se denomina contenido. La diferencia entre unos y otros era la forma de contar las cosas. Los periodistas éramos los ojos de la ciudadanía. Y lo seguimos siendo. Pero está claro que de otra manera.

El primer cambio vino con eso que llaman inmediatez, para mí en muchos casos, estupidez, ya que parece que hay que ser el primero en publicar, da igual como lo hagas. O publicas el primero o ya no llegas. Evidentemente, esta somera memez, junto a la sobre información que acarrea la inmediatez acabará terminando con algo tan fundamental en el periodismo como es la investigación ¿Para qué va uno a investigar si cuando llegues ya está caduca la noticia?  Además, en este nuevo mundo de la información, copado por, según dicen los que no leen, adquiere una importancia supina el titular. También, por lo que se ve, da que sea verdad o mentira lo que cuentes. El tema es enganchar y hacer ruido, que pinchen en la noticia.

Estamos en una etapa donde todo es espectáculo. Las grandes figuras o los referentes de este tiempo no se miden por sus hechos o actuaciones, cosa que pasaba antes, sino por cuanta y como sea su trascendencia en eso que llaman el mundo digital, donde ya casi todos tenemos nuestro avatar de la realidad virtual A las generaciones que vienen no les importa tu currículo o tus capacidades sino cuantos seguidores tienes en tuiter, facebook, instagram, Tik tok y demás redes sociales. Este es el paradigma y como tal, también evoluciona. De los seguidores pasamos a los likes y las interacciones. Si lo que subes a las redes no lo comentan, baja tu cache. A nivel comercial, las marcas se adaptan a esta situación y cada vez son más las grandes firmas las que apuestan por este mercado de número de clicks, suscirpciones e interacciones.

Lo preocupante, a mi juicio, es que hablan de los jóvenes y creo que es un problema social que afecta a casi todas las generaciones. El tuiter o el Facebook, el tik tok o el Instagram se han convertido en fuentes de información, no en redes sociales, y en elementos de pelea para lo medios de comunicación, influencers, youtubers, politubers o lo que sea. Esto también afecta a nuestros políticos, que en vez de propuestas nos enseñan cuanta gente va a los actos o le siguen en las redes sociales. El 4 de mayo votaremos en Madrid y habrá mucha gente que irá a votar solo en virtud de una imagen o un titular. Tremendo, pero así será. Yo tengo claro mi voto, abogó por la libertad.


Editorial de Juan Ussía