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Islas San Blas (Panamá), un paraíso de más de 300 islas

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Originarios de la parte continental de Panamá, el pueblo Guna huyó a estas islas costeras hace más de 150 años para escapar de las enfermedades. Desde entonces, han tendido a mantenerse alejados de la sociedad panameña, incluso protagonizando una revuelta en 1925.

Distribuida en 49 de las 365 islas estimadas en las Islas San Blas, la sociedad Guna se ve amenazada a medida que el cambio climático aumenta cada vez más los océanos. Algunas proyecciones sitúan a los San Blas bajo el agua a finales de este siglo, y muchos Guna han regresado a lugares continentales.

Guna Yala (hasta hace poco conocido como Kuna Yala), el maravilloso conjunto de islitas caribeñas también conocidas como Archipiélago de San Blas, es uno de los más rotundos paraísos que uno ha tenido jamás la oportunidad de disfrutar.

Guna Yala es un archipiélago situado en el mar Caribe formado por, aproximadamente, tres centenares de islas, la mayoría de escasísimo tamaño y rodeadas por una corona de irresistible arena blanca y coral. Estas paradisíacas playas de aguas claras y templadas, a menudo solitarias o surcadas solamente por un pequeño puñado de viajeros, suponen uno de los mejores reclamos turísticos de Panamá.

Guna Yala se ha mantenido aislada de la civilización durante siglos. Hasta hace bien pocos años solo era posible disfrutar de este paraíso gracias a los vuelos diarios que conectaban Panamá City con algunas de las islas. Sin embargo, la construcción de una carretera que une la Panamericana con el Puerto de Cartí (desde donde se puede acceder, vía marítima, a un buen número de estos islotes) ha facilitado que los viajeros puedan desplazarse a esta maravilla natural de una manera bastante más económica. Puerto de Cartí dista, únicamente, un par de horas y media de la capital panameña.

Guna Yala está poblada desde hace algunos siglos por los indios Guna que, según parece, podrian haber sido originarios del Darien. Son ellos los que imponen sus normas, gracias a un tratado con el Gobierno de Panamá que les garantiza un grado de autonomía francamente importante.

Son 49 las comunidades Guna en que se divide la comarca de Guna Yala. Aunque la mayoría de ellas son comunidades insulares, algunas se encuentran localizadas en tierra firme. Cada comunidad dispone de un jefe del poblado, conocido como sahila, que es elegido por sufragio universal. El sahila es el representante de la comunidad ante el Consejo General Guna que se reúne dos veces al año y que es el responsable de coordinar las acciones que atañen a todo el pueblo Guna aunque, a su vez, cada comunidad dispone de un alto grado de autonomía que les permite organizarse según sus propias normas.

Esta casi total autonomía ha propiciado que el Gobierno de Panamá limite a la educación y a la sanidad sus competencias en Guna Yala. Es así como los Guna, que tampoco pagan impuestos al estado, intentan preservar su cultura y tradiciones, a la vez que procuran mantenerse como autosuficientes, algo que con la ayuda del turismo responsable, están algo más cerca de conseguir.

Los Guna son una sociedad matriarcal. Son las hijas quienes heredan las tierras de los padres. También son ellas quienes mantienen la tradicional indumentaria con la que se han vestido durante siglos. La mola es, en este sentido, la prenda más destacada. Se trata de una tela de coloridos diseños, de formas geométricas las más tradicionales, que las Gunas elaboran de forma artesanal. Casi la práctica totalidad de las mujeres Guna siguen vistiendo con la mola, que se dispone encima de sus largos y coloristas vestidos. Los wini, una suerte de coloridas cuentas en forma de brazaletes y canilleras y una buena cantidad de llamativos brazaletes, anillos o collares, completan la ornamentación de las mujeres Guna.

Los hombres, sin embargo, solo visten las prendas tradicionales en muy contadas ocasiones. Camiseta y pantalón tejano parecen haberse convertido en su atuendo tradicional. Muchos de ellos se dedican a la pesca, una de las actividades con que se sustenta la economía de los Guna. La recolección de cocos y, en los últimos años, el turismo, son otras dos actividades que ayudan en el sustento y autosuficiencia de Guna Yaka. Me extenderé, en un relato próximo, con este pueblo tan interesante y que tuvimos la oportunidad de conocer gracias a una visita que realizamos a una de sus comunidades.