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Ir a la playa con perro este verano: claves para evitar golpes de calor, quemaduras y otros riesgos

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El verano es una de las épocas del año en las que más familias viajan acompañadas de sus mascotas. Entre los planes más habituales se encuentran las escapadas a la costa, aunque pasar una jornada en la playa con un perro requiere tomar una serie de precauciones para evitar problemas de salud y garantizar su bienestar.

Los veterinarios recuerdan que las altas temperaturas, la exposición prolongada al sol o el contacto con determinados elementos presentes en la arena y el agua pueden afectar a los animales, especialmente durante los meses de más calor.

Uno de los principales consejos es evitar acudir a la playa en las horas centrales del día, cuando las temperaturas alcanzan sus valores más elevados. Los perros son especialmente sensibles a los golpes de calor, una situación que puede convertirse en una urgencia veterinaria si no se actúa con rapidez.

Además, es recomendable que los animales dispongan en todo momento de agua fresca y una zona de sombra donde puedan descansar. Sombrillas, carpas o refugios portátiles pueden ayudar a reducir la exposición directa al sol.

Cuidado con el agua del mar

Otro de los riesgos habituales durante una jornada de playa es que el perro ingiera grandes cantidades de agua salada mientras juega o nada. Esta práctica puede provocar vómitos, diarreas e incluso cuadros más graves relacionados con la intoxicación por sal.

Por este motivo, los especialistas aconsejan vigilar a las mascotas durante el baño y ofrecerles agua potable de forma frecuente para evitar que recurran al agua del mar para hidratarse.

Arena, objetos cortantes y quemaduras

La arena también puede alcanzar temperaturas muy elevadas durante los días más calurosos del verano. Al igual que ocurre con las personas, las almohadillas de los perros pueden sufrir quemaduras si permanecen demasiado tiempo sobre superficies recalentadas.

A ello se suma la presencia ocasional de restos de conchas, anzuelos, cristales u otros objetos que pueden provocar heridas en las patas o en la boca de los animales.

Tras la jornada, los expertos recomiendan revisar las almohadillas, retirar restos de arena y aclarar el pelaje con agua dulce para eliminar salitre y otros residuos que puedan causar irritaciones.

No todas las playas permiten el acceso de perros durante la temporada de baño. Por ello, antes de planificar una visita conviene consultar la normativa vigente en cada municipio para evitar sanciones y conocer las zonas habilitadas para mascotas.

En los últimos años ha aumentado el número de playas caninas en España, aunque muchas mantienen restricciones horarias o limitaciones específicas durante los meses de verano.