‘Indiana Jones y el dial del destino’: Harrison Ford contra los nazis… y contra el tiempo
Vuelve Indiana Jones, que se estrenará en salas españolas el próximo 30 de junio, y vuelve un Harrison Ford melancólico y gruñón, más si cabe aún que el personaje de la primera trilogía. Ya saben que con el tiempo uno se vuelve viejo y malhumorado, sobre todo cuando todavía le persiguen los nazis.
BettyGS
Después de cuatro entregas, Steven Spielberg ha cedido por primera vez la dirección a James Mangold, que hizo a su manera el género de superhéroes con ‘Logan’, la película mucho más árida, más adulta y más melancólica del Universo Marvel.
Por eso, la quinta entrega de Indiana Jones hereda del cine de superhéroes el exceso de CGI, pero también aporta a la película la carga de nostalgia crepuscular que también explotó con ‘Lobezno’. Indiana Jones es una de las primeras sagas del cine de aventuras, hemos visto envejecer a su protagonista y podemos volver cuando queramos a la imagen de un Ford cuarentañero sin los achaques y sin la mirada cansada de quien cree que ya lo ha visto todo.
El paso del tiempo es sobre lo que pivota el argumento de ‘Indiana Jones y el dial del destino’. El tiempo que fue y el que no pudo ser. La batalla entre anhelar el pasado, el deseo de enmendar los errores y el recelo del futuro.
La película comienza con un flashback hasta 1945, con Hitler ya escondido en el búnker y los alemanes huyendo en espantada hacia Berlín, cargando en un tren todas las antigüedades valiosas que arrasaron a su paso.
Pero si con Spielberg uno de los alicientes era ver a Ford sufrir montando a caballo, huyendo de piedras, colgado de un puente, arrebatando pistolas a latigazos, con el esfuerzo de un tipo humano sólo un poco más habilidoso, más inconsciente de los riesgos y con menos apego a su integridad física que usted y que yo, Mangold apuesta por la espectacularidad del cine de superhéroes, con mucho trabajo de CGI y de chroma, coniglesias góticas estallando en pedazos digitales y bombas de píxeles reventando al enemigo.
No es excusa que Ford no pueda trotar y rodar cuesta abajo como cuarenta años atrás, sino que el propósito es emular al cine de acción actual, donde más y más grande es mejor, aunque se comprometa la verosimilitud de los espacios y las situaciones.
‘Indiana Jones y el dial del destino’ será la oportunidad de Indiana Jones de mirar a la historia directamente a los ojos. También la oportunidad de que el espectador, que probablemente era niño -o no había nacido- cuando se estrenó Indiana Jones: en busca del arca perdida en 1981, sienta sobre sus hombros y sus arrugas el reloj existencial.
Además de los gloriosos momentos de acción, de las persecuciones, de la relación de amor-odio pseudofilial entre Ford y Shaw, de los artefactos psicofantásticos, de los chistes cósmico-históricos,esta última entrega es una carta de amor a su personaje protagonista, icono sentimental de muchos de nosotros. Es la oportunidad de enmendar los dolores y de dar una segunda oportunidad a las cosas y las personas que hacen que la vida -y el cine- sean un poco más bonitas. Y más mágicas.
Sinopsis
El arqueólogo Indiana Jones deberá emprender otra aventura contra el tiempo para intentar recuperar un dial legendario que puede cambiar el curso de la historia. Acompañado por su ahijada, Jones pronto se encuentra enfrentándose a Jürgen Voller, un ex nazi que trabaja para la NASA.
