¿Fuerza o cardio? ¡La Pregunta del Millón!
¿Alguna vez te has sentido como un guerrero griego al entrenar, solo para que un «experto» con piel muy fina te diga que todo lo estás haciendo mal? ¡Bienvenido al club! Todos llevamos un entrenador interno, pero parece que siempre hay alguien listo para refutarlo con la última noticia de su médico o un estudio que leyó en internet.

Entrenar no es solo mover el cuerpo; es provocar respuestas y adaptaciones positivas para la salud y el rendimiento. Sin embargo, muchas generaciones tienen un mal recuerdo de las clases de educación física: aquellos temidos test de Cooper y Course Navette. ¡Ah, las pesadillas de los exámenes! Estas prácticas, más que motivar, ahuyentaron a muchos de la actividad física, porque se centraban más en aprobar que en disfrutar del ejercicio.
Hoy, la primera línea de defensa contra las enfermedades crónicas no transmisibles es cambiar el estilo de vida: ejercicio y buena nutrición. Sin embargo, como no existen «farmacias del ejercicio, nutrición y salud», muchas personas no pueden permitirse un entrenador o un nutricionista. ¡Pero ya no hay excusas! La información está más accesible que nunca; solo necesitamos un conocimiento básico para discernir lo que leemos.
Durante mucho tiempo, el entrenamiento de fuerza fue el patito feo del fitness. En los años noventa, el Colegio Americano de Medicina del Deporte apostaba por el trabajo cardiorrespiratorio. Pero ahora sabemos que el entrenamiento de fuerza es crucial para reducir el riesgo de mortalidad. ¡Sí, hacer pesas puede salvarte la vida!
Toda práctica deportiva necesita fuerza. Para moverte, necesitas aplicar una fuerza superior a la resistencia de tu peso corporal. Es simple: todas las manifestaciones de la condición física dependen de la fuerza. Sin un buen acondicionamiento neuromuscular, cualquier deporte se convierte en una tarea titánica y aumenta el riesgo de lesiones osteoarticulares o musculares.
González Badillo dijo una vez que el ser humano solo es capaz de dos cosas: pensar y aplicar fuerza. Y tenía razón. Somos el único animal que sufre efectos devastadores por la inmovilización. Basta recordar cuánto músculo se pierde al estar escayolado para entender lo valioso que es el tejido muscular.

El corazón es esencial, sí, pero también trabaja para los músculos. La contracción muscular, a su vez, ocasiona demandas al sistema cardiorrespiratorio. No podemos separar estos sistemas; están integrados y deben trabajar juntos. Me hace gracia esa clasificación de los gimnasios «Boutique» que hablan de actividades cuerpo-mente. ¿Entonces, levantando pesas, desactivamos el cerebro? ¡Todos los sistemas trabajan conjuntamente!
Si correr, jugar al fútbol o al pádel fuera suficiente, los atletas no harían otra cosa. Y, sin embargo, sabemos que dedican tiempo tanto a ejercicios cardiovasculares como de fuerza. La clave está en el equilibrio.
La salud aún no recibe la sensibilidad que merece en muchos discursos sobre ejercicio. Escuchamos hablar de parámetros como las repeticiones máximas (RMs) o el entrenamiento hasta el fallo, que no siempre se ajustan a nuestras preocupaciones cotidianas. Aunque hay que pulir muchas aristas, hemos avanzado mucho, y quiero ser positivo.
Así que, la próxima vez que te enfrentes a la eterna pregunta de fuerza o cardio, recuerda: ambos son vitales y están interconectados. ¡Sigue entrenando como un guerrero griego!
Paul Cordones – Director de Salud Gimnasio Zagros La Moraleja