Fernando Mora: “El estrés no nos enferma de golpe, nos desgasta poco a poco”
Psiquiatra, docente universitario y divulgador en redes, Fernando Mora lleva años trabajando con un objetivo claro: ayudar a las personas a entender y cuidar mejor su salud emocional. Jefe de la Sección de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Leonor y profesor en la Universidad Complutense de Madrid, combina el rigor científico con un lenguaje cercano para hablar de ansiedad, depresión y toma de decisiones conscientes en un mundo cada vez más acelerado.
Juan Ussía
Acaba de publicar un libro, Haz que tu cerebro tome buenas decisiones. ¿En qué consiste?
Es un libro de divulgación en salud mental y emocional que parte de una idea muy sencilla: gran parte del malestar que sufrimos hoy en día tiene que ver con cómo gestionamos el estrés y los problemas del día a día.
En el libro explico, de forma clara y práctica, cómo funciona el cerebro cuando estamos estresados, cómo se altera nuestra química cerebral y qué podemos hacer para recuperar el equilibrio emocional a través de decisiones más conscientes. No es un libro teórico, sino una guía con herramientas para la vida real
En el libro insiste en que muchas personas no tienen un trastorno mental, sino un problema de gestión del estrés y de las decisiones. ¿Por qué tendemos a patologizar nuestro malestar emocional cotidiano?
Porque no es fácil soportar el sufrimiento. Vivimos en un momento social en el que se tolera mal el malestar. Sensaciones como la ansiedad, el agotamiento emocional o el desánimo se viven como algo anormal, aunque son respuestas humanas ante un entorno muy exigente.
Además, estamos sometidos a un estrés continuo que se ha normalizado, y eso hace que muchas personas se sientan mal sin entender por qué. Ante esa confusión, tendemos a pensar que “nos pasa algo grave”, cuando muchas veces lo que ocurre es que el cerebro está sobrecargado. Entender esta diferencia es clave para no medicalizar innecesariamente el malestar y para intervenir mejor.

Usted afirma que “los problemas no son el problema, sino cómo los afrontamos”. ¿Qué errores cometemos con más frecuencia a la hora de gestionarlos?
Uno de los errores más frecuentes es afrontar los problemas sin método: o los evitamos, o reaccionamos desde la urgencia, o nos quedamos atrapados en la rumiación sin pasar a la acción. Otro error habitual es querer soluciones perfectas. Cuando no las hay, hay que escoger la mejor opción para no bloquearnos.
También es muy común querer afrontar todos los problemas a la vez, algo que satura al cerebro y aumenta el estrés. Cuando no ordenamos los problemas, el cerebro entra en modo supervivencia y es muy difícil decidir bien.
El estrés es uno de los grandes protagonistas del libro. ¿Cuándo deja de ser una respuesta útil?
El estrés es útil cuando es puntual y nos ayuda a reaccionar. El problema aparece cuando se mantiene en el tiempo y se convierte en estrés crónico. En ese punto, el cortisol se mantiene elevado y altera el equilibrio de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina o la noradrenalina.
Aparecen entonces síntomas como irritabilidad, ansiedad, insomnio, agotamiento emocional o dificultad para tomar decisiones. El estrés deja de ayudarnos y empieza a desgastarnos.

Dedica varios capítulos a la química cerebral. ¿Hasta qué punto influyen nuestras decisiones en ese equilibrio?
Influyen mucho. Cada decisión tiene un impacto neuroquímico. Dormir poco, no parar nunca, evitar los problemas o vivir en urgencia mantienen el cortisol alto y desequilibran el sistema.
En cambio, descansar, moverse, cuidar la alimentación, poner límites o afrontar los problemas con método ayudan a reequilibrar la química cerebral. Decidir bien no es solo psicológico, también es biológico.
Vivimos en una sociedad marcada por la prisa y la gratificación constante. ¿Cómo afecta esto a nuestra capacidad para decidir?
Nos entrena justo en lo contrario de lo que necesitamos. La prisa y la gratificación inmediata hiperactivan el circuito de la recompensa y reducen la tolerancia a la espera, al esfuerzo y al compromiso.
Eso nos lleva a tomar decisiones buscando alivio inmediato, no bienestar a largo plazo. El libro propone recuperar las decisiones conscientes y decidir con perspectiva, no desde el impulso.

Si tuviera que quedarse con una sola idea práctica del libro, ¿cuál sería?
Que muchas soluciones para gestionar el estrés están dentro de nosotros. No porque tengamos que poder con todo, sino porque el estrés no depende solo de lo que ocurre, sino de cómo lo interpretamos y lo gestionamos.
Cuando entendemos cómo funciona el cerebro bajo estrés, dejamos de vivir el malestar como algo caótico y empezamos a afrontarlo mejor. El libro aporta herramientas prácticas para aplicar en el día a día y recuperar el equilibrio emocional.
@doctormora_
