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Enganchados a las pantallas

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Cierto es que las nuevas tecnologías han llegado para quedarse y hacernos la vida más fácil y, a simple vista, todo son ventajas. Pero su abuso no está exento de riesgo.
Doctora Blanca Rodríguez Ayala

Cada vez es más temprana la edad a la que los niños empiezan a jugar con las consolas, disponen de móvil y permanecen enganchados a la televisión y al ordenador durante horas.

El confinamiento ha hecho que busquemos en ellas una vía de escape para mantenernos entretenidos y, aunque ha propiciado que el tiempo se nos haya pasado más rápido, también ha fomentado la aparición de otros problemas.

Los pediatras hablan de que todo esto influye en la seguridad psíquica y física de los niños, pero también hace mella en los mayores.

El tiempo que dedicamos a las pantallas es directamente proporcional al que restamos a la actividad física y, con el sedentarismo, aparecen el sobrepeso y otros problemas graves, como infartos al corazón. Está comprobado que ver mucho la tele hace que se consuma más “comida basura”, aumentando el riesgo de aparición de enfermedades metabólicas, como la diabetes o la hipertensión arterial.

¿Y nuestros ojos? las pantallas y las luces utilizadas son cada vez mejores, sin embargo, las consultas oftalmológicas no cesan de recibir a pacientes con escozor y picor de ojos, lagrimeo excesivo, visión borrosa, e incluso doble, dificultad para enfocar, sensibilidad a la luz y dolores de cabeza, todo muy propio de la llamada “fatiga ocular”.

El cuello también hace un esfuerzo extra al mirar el móvil en una postura que no es la adecuada: en posición erguida, la cabeza de un adulto soporta menos de 9 kilos de peso, sin embargo, al inclinarla unos 60 grados el peso puede llegar a rozar los 30 kilos, una sobrecarga muscular que, a la larga, puede provocar daños importantes en las vértebras cervicales y dolores de cabeza crónicos. ¡Hasta el pulgar es motivo de consulta por dolor, debido a la aparición de artrosis en gente joven por abuso del móvil!  

Nuestro cerebro también lo sufre, ya que entra en un estado de hiperactividad que hace que estemos más nerviosos durante el día, y que por la noche tengamos problemas de insomnio, pesadillas, y terrores nocturnos (en el caso de los más pequeños). La agresividad es un añadido más fomentado por algunos juegos y programas o películas.

El aislamiento social es otro problema ya que se deja de interactuar con otras personas, las conversaciones escasean y las relaciones personales acaban por ser mínimas.

Si quieres hacer un uso responsable e inculcárselo también a los menores, debes limitar las horas que pasas frente a los dispositivos, fomentar las actividades al aire libre, evitar permanecer mucho tiempo sentado, parpadear 20 veces por minuto mientras haces uso de las pantallas y mantener distancia con éstas: 30 cm frente al móvil y tabletas, y 2 metros hasta el televisor, además de “abusar” de la luz natural, evitar las pantallas azules, y mantener una postura correcta.

Dra. Blanca Rodríguez Ayala. Médico.

www.laconsultadeblanca.es

@blanca4615