«Dune» de Denis Villeneuve, una película que no deja indiferente a nadie

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Las exhibiciones de las novedades que han estado esperando un comienzo de la actividad más normalizada han comenzado desde hace semanas en nuestras salas. Y una de las más esperadas era esta cinta de ciencia- ficción, muy esperada por todos los seguidores de esta categoría.
BettiGS

«Dune será un Star Wars para adultos», profetizó hace tres años el cineasta canadiense Denis Villeneuve. Fiel a su palabra, eso fue, más o menos, lo que presentó mundialmente hace unos días en la Mostra de Venecia, donde la expectación creada por esta superproducción recogió minutos de aplausos y ardientes elogios, aunque también provocó un brote de desengaño en algunos círculos.

El ‘Dune’ de Villeneuve, en contraposición al de David Lynch de 1984, es ese cuento de poder, conspiraciones religiosas, figuras mesiánicas, urgencia medioambiental, colonialismo y tolerancia que imaginó Herbert, autor de la novela en la que se basa, pero los personajes apenas tienen aliento humano.

El músculo cinematográfico que exhibe la película y sus logros técnicos, las batallas y peleas cuerpo a cuerpo, el imaginario de naves espaciales y las construcciones y paisajes del desierto, casi todo ello impresionante, serán suficientes para muchos, pero los habrá que rechacen los excesos y el estruendo musical y, sobre todo, los que esperen durante 155 minutos que se revele el alma de la historia.

Frank Herbert imaginó un universo arrastrado a una guerra bárbara en una disputa por el poder y el dominio de la droga-especia melange, capaz de prolongar la vida y agrandar el conocimiento. Un imperio galáctico gobernado por distintos feudos y una corporación para el desarrollo comercial de la melange se asfixiaban en corrupción y suciedad.

El universo de ‘Dune’ hoy, más de medio siglo después, sigue envolviendo al mundo como si se hubiera creado para hoy, para un siglo XXI que ve cómo sufre el planeta, cómo religiones y política lo cubren todo de lodo y violencia.

Es la historia de un mesías que liderará el imperio para regenerarlo, aunque para colocarle en su lugar haya que librar una ‘guerra santa’. De ahí los apuntes religiosos, que están construidos meticulosamente con vestiduras inspiradas en casuyas papales o en la imagen del duque Leto (Oscar Isaac) muerto con la apariencia de un Cristo bajado de la cruz. Y de ahí también, las referencias al «horror» de Apocalypse Now de Coppola, con tiranos sobándose la cabeza son las manos, personajes surgiendo del líquido teñidos de negro o soles enormes dominando el paisaje.

Ya que es una de las primeras películas recomendadas por La Mirada esta temporada, un gran trabajo de Villeneuve, después de la sequía de estrenos interesantes, dejemos que sean los espectadores los que hagan su propia calificación de ‘Dune’. En cualquier caso, nadie va a salir indiferente.