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Divididos

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El signo de la división son dos puntos y una raya. En un mundo en el que todos coincidimos en celebrar la diversidad, una raya divide los dos bandos. Conmigo o contra mí. Sin medias tintas. Sin grises. No hay escapatoria: cada elección cotidiana se ha convertido en una prueba ideológica.


Hoy parece que todo es una declaración de intenciones. Ya no puedes ver un programa, leer un libro o escuchar música sin que alguien venga a señalarte con el dedo. ¿Te gusta un cantante? Ojito, que igual es «facha» o «progre». ¿Ves la gala de los Goya? Los mismos que ayer te decían airados que no, por los discursos de los “artistas”, ahora no dejan de hablar del discurso viral de María Luisa Gutiérrez, productora de La infiltrada, que sencillamente no esperaban escuchar allí. Los mismos que vibran con las reivindicaciones de los “artistas” hoy critican ese último discurso. Y es que nos gusta que los “artistas” hablen… cuando dicen lo que queremos oír.


Así que elige bien, porque todo viene en pack. Si eres de un lado, ya sabes: comes ciertas cosas, hablas de cierta manera, ves ciertos medios, usas ciertas palabras clave. Y si eres del otro, lo mismo, pero con la versión contraria. No hay margen para la contradicción, para el matiz, para pensar que, quizá, puedas estar de acuerdo con unos en esto y con otros en aquello. No, señor. Elige ideología y llévate el lote completo de etiquetas mientras clamamos por un mundo sin etiquetarnos.


Estamos perdiendo el debate sereno, que es la forma más enriquecedora de seguir aprendiendo y que tantas veces nos ha ofrecido la posibilidad de entendernos. Perdemos la capacidad de escuchar sin buscar razones para contestar. A mí me gustaría dejar de guardar silencio, pero me vence la pereza de discutir con quien solo busca tener razón y evidenciar su “supuesta” superioridad moral.


Cada vez siento más que no encajo en ningún molde porque mi conciencia pesa más que cualquier etiqueta. Por eso prefiero hacer preguntas, elegir y decidir con qué me quedo… y no contarlo.
La pena es que siento que cada vez somos más los que guardamos silencio, mientras otros nos siguen clasificando a un lado… o al otro.

TERESA ALONSO – MAJAGRANZAS