Cuando aprieta el calor… ¿aire acondicionado o ventilador?
El calor sofocante del verano nos incita al uso de medios que, en la medida de lo posible, nos permiten librarnos de él para mantener un ambiente agradable en el interior de los edificios. Las opciones más solicitadas se debaten entre el ventilador y el aire acondicionado, pero, ¿cuál es mejor?

Elijas uno u otro (ambos tienen defensores y detractores), debes tener en cuenta que la recomendación es que la temperatura de la sala no sea inferior a 24 grados, y que no haya una diferencia de más de 12 grados entre la temperatura del exterior y la del interior.
- Ventilador: Tiene la ventaja de que no necesita instalación para poder utilizarlo. Sólo es efectivo si nos situamos cerca de él, o si permanecemos en estancias de escasos metros. Para refrescar un ambiente más grande, existe la opción de comprar un ventilador de techo, aunque, a diferencia del aire acondicionado, no logra climatizar como éste. Al movilizar el aire, es fácil que levanten el polvo del ambiente, lo que podría agravar los síntomas de alergia en quienes padezcan esta enfermedad. Su uso es más limitado en ambientes muy secos, funcionando mejor con algo de humedad. El consumo energético puede llegar a ser hasta 10 veces menor, por lo que es más económico.
- Aire acondicionado: Como inconveniente, precisa de la ayuda de un profesional para su instalación. Refrescar una estancia entera es más rápido y efectivo, sobre todo si el termómetro supera los 30 grados, refrigerando verdaderamente (no solo moviendo el aire), y siendo capaz de alcanzar la temperatura que le indiquemos en el termostato. Si posee bomba de calor, también puede utilizarse en invierno como calefacción. Debe tener un mantenimiento periódico mediante la limpieza de filtros y conductos, de lo contrario, podrían aparecer brotes de infecciones graves, como la legionelosis o la aspergilosis. Hay que tener en cuenta, que este sistema de enfriado reseca el ambiente más que el ventilador, lo que desaconseja dormir con él encendido.
Una vez elegido, ten presente que un mal uso de cualquiera de ellos puede perjudicar tu salud. Para evitarlo:
- No dejes que el aire incida sobre el cuerpo, podría ocasionarte problemas musculares, como contracturas. Los chorros directos en la cara, pueden propiciar la aparición de una parálisis facial.
- Evita los cambios bruscos de temperatura. Entrar de la calle a un lugar refrigerado, o al revés, puede favorecer la aparición de resfriados, faringitis, y dolores de cabeza, e incluso desencadenar un síncope vasovagal.
- Procura que el ambiente no sea muy seco, de lo contrario, irritarás las mucosas, apareciendo sequedad, picor y molestias oculares (sobre todo si usas lentes de contacto), dermatitis en la piel, o agudización de afecciones respiratorias ya existentes.
- Elige los aparatos que menos ruido generen, si es excesivo, podría provocarte la aparición de cefaleas, e incluso de pitidos en los oídos.
Como idea, la combinación aire acondicionado – ventilador, es buena opción para combatir el calor, sin gastar demasiado.