Conciencia del peatón, un toque de atención urgente en nuestras calles
En las ciudades, el peatón sigue siendo la figura más vulnerable del tráfico. Aun así, no deja de sorprender la cantidad de personas que caminan como si nada pudiera sucederles.

Se sienten protegidos por el simple hecho de ir a pie, como si la prioridad fuera una especie de blindaje. Pero la realidad, a diario, demuestra lo contrario: una mala decisión, un despiste o una falsa confianza pueden tener consecuencias irreversibles.
En 2024, murieron en España 1.154 personas en accidentes en carretera. De ellas, 102 eran peatones. Aunque supone una mejora respecto al año anterior, no podemos darlo por bueno. Porque hablamos de vidas que podrían haberse salvado.
¿Caminamos o desconectamos?
Cada vez es más habitual ver a gente cruzar la calle sin levantar la mirada del móvil o con los auriculares puestos a todo volumen. Ese «piloto automático» en el que muchos caminan, ajenos a lo que pasa a su alrededor, está detrás de buena parte de los sustos y de tragedias que ocurren en pasos de peatones o cruces sin señalizar.
La tecnología ha traído comodidad, sí, pero también nos ha robado atención. Y en la vía pública, la atención no es opcional: es vital.
Prioridad no es impunidad
Existe una idea bastante extendida de que el peatón siempre tiene la razón. Y aunque muchas veces es así, no se puede dar por sentado. Tener preferencia no significa que uno pueda lanzarse a cruzar sin mirar, sin respetar un semáforo o sin comprobar que un coche realmente va a parar.
Muchos atropellos se producen por esa confianza mal entendida: el peatón cruza porque “le toca”, sin asegurarse de que puede hacerlo sin riesgo. La prioridad no sustituye al sentido común. Caminar con seguridad también implica responsabilidad.
Hacernos cargo, todos
Que se haya bajado la velocidad en las ciudades a 30 km/h es un avance, sin duda. Pero no basta con mirar al coche: también hay que mirar al que camina. Porque la seguridad vial no es cosa de unos pocos: es un pacto colectivo.
Las campañas de tráfico deben incluir a los peatones, hablarles claro. Porque cruzar distraído, con el móvil en la mano o sin mirar a los lados, puede ser tan peligroso como conducir ebrio. Y eso, por desgracia, todavía no lo hemos interiorizado del todo.
Juan Miguel Molina Requejo/ Formador vial y conductor profesional