Concha Velasco, la “Chica ye ye”, única e irrepetible: 10 películas que demuestran su talento

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Nada se le resistió a Concha Velasco. Pasó de darnos vitalidad y alegría a raudales a conquistar a los principales directores de culto de nuestro país. De chica ye-ye a la reina de la Colmena, de «Conchita Velasco» a la espiritualidad de Teresa de Jesús, de empleada de hogar a la tierra prometida de Berlanga… (Ver Video)
BettyGS

Se nos ha ido Concha Velasco, y con ella una parte fundamental del mejor cine español. No ha habido, ni posiblemente habrá, una actriz de tal vitalidad, de una capacidad de entusiasmo que transmitía a sus directores y compañeros y, sobre todo, de esa fuerza de transformación que nos llevan a hablar de las, por fortuna, mil y una Concha Velasco. En estos ejemplos de su arte interpretativo podemos darnos cuenta de lo que han significado más de 6 décadas de una artista única, sin contar lo que hizo en el teatro o en la televisión.

Las chicas de la Cruz Roja (1958), de Rafael J. Salvia

Primer impacto cinematográfico de la mano de Rafael J. Salvia. Aire fresco para nuestro cine de la mano de Luz Márquez, Concha Velasco (como Paloma), Mabel Karr y Katia Loritz, cuatro amigas de diferente clase social que recorren Madrid como voluntarias de la Cruz Roja. El tema principal de la película fue compuesto por Augusto Algueró y se convirtió en la banda sonora de una época. Un chute de vitalidad gracias a nuestra protagonista y sus compañeras de reparto.

Historias de la televisión (1964), de José Luis Sáenz Heredia

Años sesenta. España baila con la Chica Ye-Yé y se despereza del oscurantismo. Seguía siendo “Conchita” Velasco y protagonizaba, junto a Tony Leblanc, un relato con tres historias relacionadas con la televisión. En la primera, el protagonista es Felipe (Leblanc), hijo del guarda de un zoológico, la segunda gira alrededor de Katy (Concha Velasco), una joven que sueña con ser cantante. Ambos se verán unidos por el destino en un exclusivo concurso de televisión. Concha Velasco, con toda su belleza y energía, abriría así las puertas a otros actores y cantantes. También al pop que imperaba en Europa.

Las que tienen que servir (1967), de José María Forqué

Uno de sus pasos más firmes hacia su consolidación cinematográfica junto al gran José María Forqué. Concha Velasco se mete en la piel de Juana Cortés, una empleada de hogar que trabaja para un matrimonio estadounidense, los Stevens, junto a su compañera Francisca Pizarro(Amparo Soler Leal). La Velasco se medirá ya con Alfredo Landa, Manolo Gómez Bur, José Sazatornil y Lina Morgan, entre otros grandes actores. La película se estrenaría en el Festival de San Sebastián.

Relaciones casi públicas (1968), de José Luis Sáenz de Heredia

El tándem sentimental con Sáenz de Heredia da sus frutos. Relaciones casi públicas continúa su serie de seis películas que rodará con Manolo Escobar (comienza en 1967 con Pero… en qué país vivimos). Junto a José Sacristan, Manuel Alexandre y Rafaela Aparicio nos divertirán en una historia protagonizada por una reportera de televisión, un cantante de Jaén y unas ganas enormes de encontrar el éxito a cualquier precio… Continuarán en las mismas con Juicio de faldas.

Pim, pam, pum… ¡fuego! (1975), de Pedro Olea

Olea sacará de la actriz de Valladolid lo mejor de su talento. Concha Velasco (Paca) ya participaría en Tormento (1974), primera parte de su ‘trilogía madrileña’. Se encontrará a Rafael Azcona como guionista y a Fernán Gómez comandando un elenco en el que también estaba José María Flotats. Ambientada en la posguerra española y en el mundo de la farándula aborda, con evidentes lecturas políticas, el sórdido ambiente de corrupción que se vivía en esa desgraciada época de nuestra historia.

Cinco tenedores (1979), de Fernando Fernán Gómez

Trabajar con Fernán Gómez sentenció su carrera. Aquí nos encontramos a Maruja, que regenta un restaurante de lujo con su marido y que vivirá una tortuosa relación con Miguel, su ahijado. Manuel de Benito, Rafael Alonso, Alicia Sánchez, Pilar Bardem, Sazatornil, Agustín González y Manuel de Blas la arroparán en esta cruenta e hilarante aventura.

La colmena (1982), de Mario Camus

Solo con estar en el reparto de esta monumental producción ya es encumbrarse como actriz. Concha Velasco (Purita), entre José Bódalo, Paco Rabal, Ana Belén, Sacristán y Fiorella Faltayono, además de otros grandes actores. Posguerra, Parnaso literario, y orgullosa miseria de la mano de las palabras de Camilo José Cela, que no solo ve su novela en el cine sino que se permite hacer un glorioso cameo.

Teresa de Jesús (1984), de Josefina Molina (serie de TV)

Si hablamos de papeles estelares de Concha Velasco hay que destacar esta serie dirigida por Josefina Molina. Pocos papeles los ha bordado tanto como el de la autora de Las moradas. Revolucionó la entonces incipiente teleficción y convirtió a Concha Velasco, también, en un icono cuasi religioso. La arroparon Paco Rabal, Héctor Alterio y Emilio Gutiérrez Caba. Con Josefina Molina rodaría también Esquilache (1989), donde interpretaría a Pastora Patermo.

Más allá del jardín (1996), de Pedro Olea

En este melodrama inspirado en la novela homónima de Antonio Gala, Concha Velasco es Palmira. Continúa fiel a los preceptos estéticos marcados por Olea y confirma su enorme cantidad de registros interpretando las vicisitudes de la insatisfecha mujer de un noble terrateniente sevillano que lleva años sin acostarse con ella… Duelo al sol con Fernando Guillén.

París-Tombuctú (1999), de Luis García Berlanga

En una geografía que preside Berlanga y en la que habitan Michel Piccoli, Amparo Soler Leal y Juan Diego, Concha Velasco es Trini. Casi nada queda ya por decir de esta actriz que ya ha tocado lo más alto en el cine. Este viaje, esta ruta berlanguiana hacia Tombuctú, la Tierra Prometida, la encumbrará para siempre. Con su interpretación en esta película consigue por fin su billete para el olimpo de las grandes artistas.