Botsuana, naturaleza y cataratas imponentes para una aventura inolvidable
Botsuana tiene los mismos habitantes que la ciudad de Roma. Su exigua densidad de población hace que el protagonismo de su naturaleza sea aún más patente.
LMN
Aquí aguarda el delta interior más grande del mundo, el del Okavango, donde se reúnen leones, leopardos, elefantes, rinocerontes, guepardos o licaones; y cuyas aguas desaparecen en el desierto de Kalahari. Por si esto fuera poco, junto a su frontera norte, donde confluyen Zambia y Zimbabue, aguardan las cataratas Victoria con una caída en picado de entre 60 y 120 metros.
Botsuana es un país muy seguro –el único punto de inseguridad es conducir por las noches, por la falta de iluminación y por la circunstancia de que puedes encontrarte con animales sueltos o personas caminando por los arcenes–, donde el turista es recibido con los brazos abiertos y sin miradas desafiantes a los de raza blanca, pues, a diferencia de Sudáfrica o Namibia, en Botsuana no hubo Apartheid, a pesar de que también fue colonia británica y de que los boers holandeses junto con los colonos británicos también arramplaron con todo aquello que encontraron a sus paso…
Pero lo más llamativo de Botsuana es que, además, es un país económicamente emergente, gracias en gran medida a que se ha convertido en el principal productor mundial de diamantes, que son la primera fuente de ingresos del país. Y curiosamente, a diferencia de muchas otras naciones de su entorno, los ingresos extraordinarios obtenidos por las gemas se reinvierten en el propio país –y no en los bolsillos de los políticos–, mayormente en educación, sanidad –los antirretrovirales contra el VIH se expenden gratuitamente– e infraestructuras.
En cualquier caso, Botsuana no es Europa, y son muchas las precauciones que hay que tomar para tener un feliz regreso a casa, y no solo en lo que a enfermedades se refiere, sino, sobre todo, porque si pretendes hacer un safari, has de tener en cuenta que en Botsuana los campamentos son abiertos y en cualquier momento una hiena, un león, un elefante o un hipopótamo puede darte un susto.
Un viaje a Botswana es un viaje a la naturaleza más salvaje, un país en el que reinan los elefantes y en el que gran parte de su territorio está ocupado por uno de los desiertos más grandes del planeta. Ahí va una lista con los lugares imprescindibles en un viaje a Botswana.
Delta del Okavango por tierra, mar y aire
¿Os imagináis un río que no desemboca en el mar o en un lago, sino que lo hace en un desierto? Es una rareza extrema que sucede precisamente en Botswana, cuando el río el río Okavango tras su curso por Angola y Namibia, se topa con el desierto de Kalahari, uno de los más grandes e imponentes de África.
Allí se genera un laberinto de humedales y diminutos canales que atraen a decenas de especies de animales y, por supuesto, a unos cuantos viajeros que vamos dispuestos a conocerlo por tierra, mar y aire. Búfalos, elefantes, jirafas o grandes felinos como leones, leopardos se buscan la vida en un hábitat único en el que han aprendido a sobrevivir.
Sus paisajes son unos de los mejores de todo África y sobrevolarlos en avioneta permite verlos en todo su esplendor. La inmensidad del Delta del Okavango es todavía más impactante si la ves a varios centenares de metros del suelo, desde donde podrás seguir a manadas de búfalos o elefantes que resultan inaccesibles en otro medio.
La pequeña localidad de Maun es el lugar habitual para establecer la base de operaciones y hacer una incursión en el Delta en una embarcación tradicional, el mokoro, surcando sus canales y haciendo pequeños safaris a pie en los que las posibilidades de ver algunos animales como los elefantes son muy elevadas.
Parque Nacional Chobe, elefantes y felinos
Se trata, posiblemente, de la reserva por excelencia para hacer safaris en Botswana, con una extensión casi igual que países enteros como Qatar.
El Parque Nacional Chobe se encuentra situado en el noreste del país, cerca las fronteras con Namibia, Zimbabwe y Zambia y es fácil llegar aterrizando en los aeropuertos de Victoria Falls (Zimbabwe) o de Livingstone (Zambia).
Aquí habitan cerca de 100.000 elefantes en estado salvaje, la mayor población que existe en todo el continente africano y además, no es difícil encontrar leones y otros felinos, los más buscados durante los safaris.
La base de operaciones para explorar el Parque Nacional Chobe suele ser la localidad de Kasane, una pequeña población que se ha especializado en organizar safaris de todo tipo y que tiene varios alojamientos para todos los presupuestos.
La reserva está dividida en cuatro áreas: Serondela, Savuti, Linyanti y Nogatasaa/Tchinga, cada una de ellas con unas características y atractivos diferentes.
Savuti es una de las grandes estrellas durante los safaris. Esta zona se encuentra en el corazón del Chobe y es de difícil acceso por libre (que no imposible), pues requiere de un 4×4 y cualidades al volante para atravesar algunos lugares a simple vista inaccesibles. Eso sí, el premio es enorme, pues Savuti es conocido por ser un paraíso para los felinos y varias familias de leones tienen aquí su coto de caza.
El área de Linyanti es famosa por ser uno de los mejores lugares del país para ver licaones (los coloquialmente conocidos como perros salvajes), mientras que el área de Serondela es la más cercana a Kasane y famosa por estar en la ribera del río Chobe, donde los safaris en pequeñas embarcaciones son una oportunidad única para rodearse de elefantes, hipopótamos y cocodrilos, que se cuentan aquí por decenas que, en muchos casos, pasan a pocos metros de distancia.
No tienes que ver todas las zonas de la reserva, pero si vas a hacer algún safari en Botswana, el Parque Nacional Chobe debe ser una prioridad y dedicarle varios días será recompensado con momentos inolvidables.
Reserva del Kalahari
El mero hecho de pronunciar su nombre ya evoca grandes aventuras y no es para menos, pues el desierto del Kalahari, que ocupa gran parte del territorio de Botswana y llega hasta Manibia y Susáfrica, es sinónimo de naturaleza salvaje.
Su tamaño es tan descomunal que todos los datos que envuelven al Kalahari son abrumadores, como el de su superficie, que supera a la que tienen el 85% de los países del mundo. Solo 30 países en el planeta ocupan más espacio que el gran desierto del Kalahari y eso la convierte en la mayor reserva de fauna del mundo.
Leopardos, guepardos o los famosos leones de melena negra habitan en las tierras áridas del Kalahari, una de las reservas naturales más famosas y a la vez, menos visitadas de Botswana debido a sus escasas infraestructuras.
Atravesarlo en un todoterreno, acampar bajo las estrellas y toparse con los pueblos nómadas de bosquimanos (los san) que habitan estas tierras, es una de las grandes experiencias a vivir en Botswana.
Reserva de Moremi, la mejor reserva de fauna
En sus inicios reserva de caza, hoy por suerte es una actividad totalmente prohibida en su espacio protegido, que ocupa la parte oriental del Delta del Okavango.
Es una reserva con unas características peculiares, porque algunas de sus partes, al formar parte del propio delta, se encuentran con agua abundante, aunque es posible moverse por ella en 4×4 y algunas dotes de conducción sobre terrenos arenosos y húmedos.
Aquí se pueden observar casi todas las especies del continente y hay la posibilidad de ver a los esquivos licaones, con una significativa población en Moremi.
Algunos se atreven a cruzar hasta el otro extremo de la reserva y llegar hasta el Third Bridge, donde hay un campamento en el que pasar la noche bajo un manto de estrellas y los rugidos de los numerosos felinos que habitan la zona.
Nosotros hicimos noche en Maun, campamento base habitual para adentrarse tanto en el Delta del Okavango como en la Reserva de Moremi y donde hay un buen número de alojamientos para todos los presupuestos, desde campings muy sencillos hasta lujosos lodges.
Aunque es posible hacer tus safaris por libre en Moremi, debo deciros que nosotros no nos atrevimos a conducir por sus arenosos caminos y contratamos un guía para esos días. Hay varias alternativas, pero aquí te dejo una opción para organizarlo desde casa:
Pinturas rupestres de Tsodilo Hills
El Kalahari es tan extenso que alberga paisajes extremadamente diferentes entre ellos.
Uno de estos paisajes son las Tsodilo Hills y en el que se puede encontrar uno de los conjuntos de pinturas rupestres más importantes del planeta.
Las Tsodilo Hills se encuentran en el extremo noroeste de Botswana y, aunque se pueden visitar desde Maun en un viaje bastante largo por carretera (400 km), es mejor hacerlo desde Divundu, en la vecina Namibia, justo en el inicio de la Franja de Caprivi, y que se encuentra mucho más cerca.
Es un lugar único en el que ver en primera persona la presencia de vida en la zona, que alcanza los 90.000 años de antigüedad y que hoy son un lugar sagrado para los san.
Si eres un amante del arte rupestre, este es, sin duda, un lugar imprescindible que ver en Botswana y es que, aquí se han encontrado más de 4.000 pinturas, algunas con más de 20.000 años de antigüedad y que muestras imágenes tan curiosas como ballenas.
Cataratas Victoria
El adjetivo majestuoso alcanza en las Cataratas Victoria su máxima expresión y estar ante ellas fue cumplir uno de esos sueños viajeros que durante mucho tiempo había visto lejano.
Su ubicación se encuentra entre varias fronteras, aunque oficialmente están compartidas entre Zambia y Zimbabwe, pero está tan cerca de Namibia como de Botswana y por eso es uno de esos lugares que, si viajas al país, no puedes perderte por nada del mundo.
El explorador Livingstone fue el primer europeo en ver las cataratas y sus pasos han sido seguidos por centenares de viajeros en busca de uno de los parajes naturales más salvajes y exuberantes del planeta.
Mosi-oa-tunya o el ‘humo que truena’ es el nombre local para las cataratasy la única manera de comprobar lo acertado de este nombre, es conocerlas en persona y escuchar el rugido de los miles de litros de agua que, tras seguir el curso del río Zambeze, el cuarto río más largo de África, caen cada segundo por los más de 2 kilómetros de longitud y 100 metros de altura de su caída.
Si te gustan las actividades de riesgo, puedes nadar en la ‘Piscina del Diablo’, al filo de la caída y solo apto para valientes durante un par de meses al año, cuando el caudal del río Zambeze permite el baño con seguridad.
Isla de Kubu
La isla de Kubu es como un espejismo que aparece de repente en mitad de un desierto salado, un oasis de baobabs que los locales consideran sagrado al que cuando llegas, te sientes como un náufrago en mitad del océano.
Esta isla forma parte del espacio protegido, un antiguo lago de dimensiones gigantescas que y varias islas como esta que, con el tiempo se ha evaporado dando lugar a un enorme desierto salado.
Llegar a la Isla de Kubu no es fácil en temporada de lluvias, por eso es mejor hacerlo en temporada seca y conocer este inhóspito paisaje, con decenas de baobabs saliendo del suelo de rocas de granito. Eso sí, es imprescindible llegar aquí en todoterreno.
Parque Nacional de Makgadikgadi
Y si tiene tiempo, no limites tu ruta en Makgadikgadi a visitar la isla de Kubu, porque una ruta por este impresionante salar que un día fue un lago, es una experiencia que no se olvida.
Puedes llegar en un viaje desde Kasane hasta Maun (en el Delta del Okavango) a través de la carretera que las conecta con Nata o Gweta, dos de las poblaciones más cercanas al Parque Nacional de Makgadikgadi y lo ideal es planear una noche en la zona o en alguna población cercana para después hacer una buena inmersión en el parque natural.
Desde aquí parten algunas excursiones al amanecer para buscar a los simpáticos y escurridizos suricatos, que en Makgadikgadi son mucho más fáciles de ver puesto que hay una gran población en la zona.
Se dice que el lago formaba parte del propio Delta del Okavango y que hace miles de años tuvo una extensión tan grande como Suiza, pero hoy ha quedado totalmente seco y absorvido por las arenas del Kalahari y en temporada de lluvias es el hogar de fauna como cebras y ñus, que pasan aquí en su migración en búsqueda de agua, así como de miles de flamencos, que también hacen aquí una parada técnica que, para quienes tengan la suerte de viajar en esta temporada, puede dejar una estampa única.
Santuario de rinocerontes de Khama
Siempre hay espacio en nuestros viajes africanos para acercarnos a la fauna de una manera solidaria y es ahí cuando apareció ante nosotros el Santuario de rinocerontes de Khama, dedicado a la protección de esta frágil especie en peligro de extinción, desde 1992.
El santuario está a medio camino entre Francistown y Gaborone y está alejado de las rutas más populares por Botswana que recorren el Chobe y el Delta del Okavango, pero vale la pena el desvío para vivir la que será una experiencia inolvidable en la que verás como nunca a una especie que ha sufrido el maltrato humano desde hace varias décadas.
Lo ideal es organizar la visita haciendo noche en el mismo santuario y hacer uno o dos safaris a pie en los que, siguiendo los pasos de un ranger, localizas y observas a los rinocerontes desde una distancia prudencial (muy cerca). Además, ten en cuenta que hay otra treintena de especies en el santuario, como cebras o jirafas, que las tendrás más cerca que nunca.
La experiencia en el Khama Rhino Sanctuary es muy diferente a la de un safari habitual.
La mejor época
En el caso de Botswana, la mejor época para viajar es la temporada seca, que va desde abril hasta octubre, nuestro verano y al estar en el hemisferio sur, su invierno.
Al ir en esta época, al ser temporada seca, difícilmente lloverá, la vegetación estará más baja y la observación de animales durante los safaris será bastante más sencilla.
Además, las carreteras, tanto fuera como en el interior de las reservas naturales, estarán en mucho mejor estado que durante la época de lluvias y eso permitirá que llegues mejor a todos los lugares que quieras ver en Botswana.
El único pero es el frío durante las noches. Si viajas y duermes en lodges, hoteles o en definitiva, espacios cerrados, no afecta demasiado, pero si como nosotros, viajas en tienda de campaña, las noches pueden llegar a ser muy frías y debes tenerlo en cuenta para ir bien abrigado y con la ropa adecuada.
Datos prácticos para viajar a Botswana
- Para viajar a Botswana no es necesario visado para los españoles que vayan a estar por turismo una estancia menor a 90 días.
- En Botswana hay una hora de más de diferencia con respecto a España.
- Asegúrate de alquilar un buen coche en Botswana, todo terreno y en buenas condiciones, porque necesitarás de estas prestaciones en algún momento u otro. Nosotros acabamos muy contentos con la empresa Camping Car Hire, cuyo servicio fue excelente y los coches eran prácticamente nuevos y estaban en muy buenas condiciones.
- Si tienes intención de cruzar varios países durante tu viaje (Namibia, Zimbabwe, Sudáfrica…), no te olvides de avisar a la compañía de alquiler de coches, porque necesitarás que te emitan un documento que te permitirá cruzar las fronteras de los países que necesites. Sin este documento, tendrás un problema.
- ¿Es seguro viajar por libre o lo hago con agencia? Nosotros lo hicimos totalmente por libre y no pensamos que tenga grandes inconvenientes, aunque sí que es cierto que hace falta ir preparado para conducir muchas horas por pistas sin asfaltar y llevar una buena planificación de paradas, además de otros detalles. En caso de no estar seguro de hacerlo así, hay muchas agencias que organizan este tipo de viajes-safari.
- Otra opción es hacer un híbrido en el que tú alquiles tu coche y hagas los trayectos en los diferentes puntos y después contrates agencias externas (os he ido dejando algunas recomendaciones arriba) para hacer los safaris en el interior de las reservas naturales. Esta opción es la que nosotros solemos utilizar.
- Es muy importante, más que en otros lugares, llevar un buen seguro de viaje, con buenas coberturas y de plenas garantías para evitar cualquier problema durante el viaje.