Blanca Rodríguez Ayala, cuando la medicina y el fútbol se encuentran: del Sanse al Getafe CF
Vecina de San Sebastián de los Reyes, Blanca Rodríguez Ayala es una de las primeras mujeres en sentarse en un banquillo de Primera División. Forma parte de los servicios médicos del Getafe CF y trabaja con el primer equipo cuando el club lo requiere.
LMN
P- Para quienes todavía no te conocen, ¿quién es Blanca Rodríguez Ayala, y cuál ha sido tu formación hasta llegar a ejercer como médico en el fútbol profesional?
R- Aunque nací en Madrid, soy vecina de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes desde los 11 años. Estudié Medicina en la Universidad Complutense de Madrid y, una vez finalizada la carrera, realicé el Máster de Valoración del Daño Corporal en la misma facultad. Cuando inicié mi andadura en el deporte, cursé un Máster de Medicina Deportiva.
¿Cuándo decides orientar tu carrera hacia la medicina deportiva y qué camino profesional has recorrido hasta llegar al primer equipo del Getafe?
Mi llegada al mundo del fútbol fue casual. La Unión Deportiva San Sebastián de los Reyes me propuso trabajar como médico en los partidos disputados en casa.
Enrique Pascual Muñóz, también vecino de la zona norte (Pascual & Muñoz Fisioterapia y Osteopatía, Alcobendas) y a quien conozco desde la infancia, trabajaba como fisioterapeuta del primer equipo del Getafe desde hacía años. Cuando supo que estaba en el Sanse, me presentó al jefe de los servicios médicos del Club, quien me propuso incorporarme al Getafe B. Actualmente continúo con el filial, cubro los partidos del Juvenil A en casa, y acudo con el primer equipo cuando el servicio médico así lo requiere.

¿Qué sentiste cuando supiste que ibas a formar parte del cuerpo médico de un equipo de Primera División?
Lo que no puedo negar es que la primera vez que cubrí un partido en Primera División estaba muy nerviosa. No disfruté del encuentro ni fui capaz de hacer un resumen al finalizar, porque mi única preocupación era desenvolverme bien y estar a la altura si sucedía algo en el terreno de juego. Sentarse por primera vez en el banquillo de un estadio de Primera División impone muchísimo.
¿Cómo es el día a día de un médico del primer equipo del Getafe y qué trabajo realizáis que normalmente no llega a ver el aficionado?
Como en cualquier club de fútbol, y en cualquier categoría, la misión del médico es preservar la salud de los jugadores, recuperarlos en caso de lesión o de enfermedad y optimizar su rendimiento cuando están sanos. En el deporte profesional el tiempo siempre juega en nuestra contra: hay que recuperar al jugador cuanto antes.
Los tiempos de diagnóstico y recuperación se acortan, y eso implica un trabajo enorme que no se ve, aunque sí se percibe el resultado cuando el futbolista rinde como se espera.

En un partido hay momentos en los que tenéis que valorar una lesión y tomar una decisión prácticamente en segundos. ¿Cómo se gestiona esa responsabilidad con miles de personas mirando y el resultado deportivo también en juego?
Cuando estás sentado en el banquillo, no puedes pensar en nada más que en el juego. Hay que estar atento a cualquier situación que pueda afectar al jugador y actuar con rapidez, pero con calma, si necesita atención médica.
¿Existe presión para acelerar una recuperación, y cómo se consigue que el criterio médico esté siempre por encima de las necesidades deportivas?
La presión existe, pero no siempre proviene de la directiva o del cuerpo técnico; muchas veces nace del propio jugador, que tiene una gran autoexigencia y desea competir cuanto antes. Por eso es fundamental que el proceso sea compartido y transparente entre todos los profesionales del servicio: médicos, fisioterapeutas, readaptadores y nutricionistas.

Eres mujer y médico de un equipo masculino de fútbol. ¿Cómo ha sido tu experiencia en un entorno tradicionalmente “de hombres”? ¿Crees que todavía existen barreras para que más mujeres ocupen puestos de responsabilidad dentro del fútbol profesional?
Desconozco lo que sucede en otros equipos, pero personalmente, hasta la fecha, no he tenido ninguna mala experiencia en ese sentido, ni con los jugadores ni con otros compañeros del Club. Siempre me han tratado y me han hecho sentir “como uno más”.
Tampoco he sentido rechazo ni diferencia alguna por ser mujer en ninguno de los campos a los que he ido a trabajar, ni dentro ni fuera de Madrid.
¿Cuáles son las lesiones que más preocupan actualmente en el fútbol profesional, y cuánto ha avanzado la medicina en prevención para intentar evitarlas antes de que aparezcan?
En general, preocupan aquellas que implican un largo periodo de recuperación, como la rotura del ligamento cruzado anterior.
Hoy se ha evolucionado hacia la prevención, lo que disminuye significativamente la probabilidad de lesionarse.

Antes de llegar al fútbol profesional colaboraste con La Mirada Norte. ¿Te imaginabas entonces que acabarías siendo médica de un equipo de Primera División? ¿Hasta dónde te gustaría llegar?
Siempre me atrajo la divulgación de la salud, hasta el punto de plantearme estudiar Periodismo unos años después de terminar Medicina.
Fue a raíz de empezar en el fútbol y, posteriormente, de incorporarme laboralmente al Grupo Leyes, Flores & CO, cuando tuve que dejar —con mucha pena— esa colaboración.
Jamás habría imaginado llegar tan lejos profesionalmente ni disfrutar tanto de lo que hago.
