Cultura y entretenimiento

‘Arderá el viento’ la novela que Guillermo Saccomanno escribió, parte, en el móvil y ganó el Alfaguara

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El escritor argentino, Premio Alfaguara 2025, lo hizo mientras estaba ingresado en el hospital cuando enlazó una neumonía con el covid, además de quedarse sin casa.

Se presentó al concurso del galardón empujado por sus amigos y a última hora, “pegando al palo”, según sus propias palabras. El jurado encontró en ella una oscura, desesperanzada, historia de un pueblo costero argentino, que sirve como metáfora de la sociedad actual. La obra de un escritor que se considera a sí mismo poco optimista, pero que no se permite perder la fe, en especial en la literatura.

El pueblo de Arderá el viento, aunque no se nombra, no es un escenario nuevo en la obra de Guillermo Saccomanno. Villa Gesell, el lugar real donde vive, es una ciudad costera, fundada por alemanes, que en invierno se despueblan, y que ya sirvió de escenario en obras como ‘Cámara Gesell`.

`Arderá` el viento es la historia de una degradación, de un descascaramiento agónico que poco a poco deja a la vista las miserias del cuerpo social. Expuesta al influjo de los Esterházy, la extraña villa costera deja aflorar la oscuridad que circula por sus zonas subterráneas, como si los visitantes fueran una piedra de toque maligna que lograra sacar a la luz la verdadera naturaleza de los personajes.

Escrita en un estilo parco y de una rara intensidad, la novela es la cuidadosa construcción de un deterioro que, aunque transcurra en un país específico, acaba por ser una metáfora distorsionada del espíritu de nuestro tiempo.

Los Esterházy, una pareja excéntrica sin un pasado claro, llegan a un pueblo de la costa argentina y comienzan a regentar un antiguo hotel. Estos dos seres (y sus dos hijos, una niña y un niño más inquietantes y enigmáticos que ellos) producen el efecto de una partícula enfermiza que se introduce en las grietas de una sociedad pequeña y arrasa con su dinámica cotidiana, aparentemente calma. La pareja resulta ser un amplificador de los prejuicios, los deseos ocultos, las supersticiones, los temores y la violencia larvada en muchos de los habitantes del pueblo.