American Crime HIstory: asesinatos muy famosos

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La serie sobre el juicio de OJ Simpson y el asesinato de Versace la pueden encontrar en Netflix. Relatos muy fidedignos, entretenidos y con grandes repartos
Por Jose Ignacio Vidal

Me acordé de esta producción el otro día dándole vueltas a mi próximo artículo para ustedes. Y caí en la cuenta, obsesionado como estaba en buscar recientes estrenos, que en este espacio de La Mirada tienen cabida buenas películas o series ocultas en los catálogos de las plataformas audiovisuales y que, salvo por un golpe de suerte o una recomendación de un amigo, pueden caer en el olvido. Por eso este articulo va dedicado a American Crime HIstory, una producción dentro de la oferta de Netflix estrenado hace un par de temporadas, pero que conviene recomendarles por su calidad.

En mi caso, lo descubrí repasando las candidaturas a los premios Emmy de hace unos años – ya saben que la enfermedad del cinéfilo alcanza también a las ceremonias de premios importantes, como lo son los llamados Oscars de la televisión. Me puse a la tarea y visioné con gusto las dos primeras temporadas próximamente habrá tercera y cuarta. Estas dos primeras van dedicadas al juicio contra OJ Simpson, por el supuesto asesinato de su ex mujer y el amante de esta y el asesinato de Gianni Versace a manos de un admirador muy obsesionado. Como les decía antes hay una tercera y cuarta temporada que llegarán próximamente, pero de momento les hablaremos de las dos primeras. 

“The People va OJ Simpson, el pueblo contra OJ Simpson“

Basada en el libro The Run of his life (la carrera de su vida), de Jeffrey Toobin, explora el caso de asesinato de OJ SImpson, así como la combinación de confianza de la fiscalía, la labor de la defensa y la historia del Departamento de Policía de Los Ángeles para con la comunidad afroamericana de la ciudad que le dio al jurado lo que necesitaba: una duda razonable. 

La galardonada miniserie se adentra en el mediático juicio en 1994 a la que fuera estrella del fútbol americano OJ Simpson (interpretado por Cuba Gooding JR). Lejos de explotar el nombre del deportista, se centra – gran acierto- en la labor del equipo de abogados defensores y en el trabajo de la Fiscalía.

Un departamento este encabezado por Marcia Clark (fantásticamente encarnada por Sarah Paulson) involuntariamente situada en el punto de mira de los medios de comunicación. Y es que el caso de OJ Simpson lo tenía todo para convertirse en el centro de atención de todo el país. Un afroamericano que se había convertido en una estrella del fútbol americano dos décadas antes y ahora trataba de abrirse camino en el cine y la televisión, había matado a su ex mujer, y un amigo de esta. En un arrebato de locura, sabiéndose principal sospechoso, el deportista emprendió una huida por carretera que retransmitieron todas las cadenas. Unas imágenes que dieron la vuelta al mundo y una de las escenas más impactantes de la serie.

Fue el comienzo de un huracán mediático que arrasaría con todo a su paso y en el que lo mismo era protagonista la afligida amiga, Faye Resnick, presentando un libro sobre la víctima, que un asesor de imagen que creía necesario ser implacable con el estilo de la fiscal Marcia Clark.

Los magazines matinales, los informativos y los shows nocturnos, con Larry KIng haciendo de sí mismo en la producción, ofrecían diariamente información y entrevistas con personalidades relacionadas con el juicio, que además, para mayor gloria televisiva, fue retransmitido en su totalidad gracias a la aprobación del juez del caso.

Con lo que no contó el magistrado fue con la mala leche de los comediantes del país, que pronto le convirtieron en otro de los objetivos de las burlas sobre aquel proceso judicial. 

Un aspecto que cobró importancia y trascendencia en aquel proceso fue el factor racial que tuvo el caso. Y que no se centro únicamente en la simpatía que la estrella deportiva despertaba en la comunidad afroamericana. Es aquí donde entra en escena uno de los principales abogados de la defensa: Johnnie Cochran (fantásticamente interpretado por Courtney Vance – Emmy incluido-. Un abogado de derechos civiles que se prestó a cubrir la necesidad que detectó Robert Shapiro, otro de los abogados de la defensa – notable John Travolta-.

Y es que el equipo de la defensa necesitaba algo más de color si quería utilizar el racismo policial como argumento a su favor y resultar creíble. Lo que tal vez no esperasen es que la pasión de Cochran en sus apariciones televisivas le llevase a un enfrentamiento con Christopher Darden, el ayudante de Marcia Clark, afroamericano como él y que no soportaba el uso maniqueo de Cochran de su color de piel. 

La serie, con un guion muy sólido y un casting sobresaliente ( tema que desarrollaremos luego, junto con la también destacada selección de actores de la segunda temporada, la de Versace), no intenta dar respuesta a la pregunta sobre si SImpson cometió el crimen sino, y este es uno de sus puntos fuertes, mantener con admirable virtuosismo un postura indefinida. Es más, el propio OJ no tiene el protagonismo absoluto, sino que los demás personajes van adquiriendo mucho peso y hasta él se queda algo atrás, una maniobra de gran eficacia y acierto por parte del director y los guionistas. Destacar entre estos personajes y que aún no han sido mencionados, el amigo de OJ Robert Kardashian, al que da vida un muy acertado David Swimmer – el Ross de Friends-.

La serie consta de diez capítulos de una hora de duración que pasan como un suspiro gracias al ritmo endiablado en el que cabalga la acción. Sin embargo, y este es otro gran acierto, la escalada emocional es más paulatina. Y ya no les contamos más. Hay que verla. Solo les diré que cuando se acerquen al final, estén mu6 pendientes de un guante, porque ahí está el quid de la cuestión…

“El asesinato de Gianni Versace”

En la promoción de esta serie, las imágenes principales giraban sobre todo en torno a Donatella Versace -interpretada con bastante tino por nuestra Penelope Cruz, aunque su parecido, gracias a Dios en favor de Pe, se haya limitado al color de pelo, el rubio- lo que hacía pensar que la producción giraría en torno a Donatella o a su hermano GIanni VErsace. Pues no, de nuevo los guionistas de American Crime HIstory han puesto como sello reconocible que la acción gire sobre todo en torno a los personajes secundarios. En este caso, Andrew Cunanan -Darren Criss- es el que aglutina más historia, incluso su historia familiar, con un padre estafador. 

Es el olvido de Cunanan una de las caras más siniestras de la homofobia institucional (e institucionalizada) que esta serie retrata con una crudeza terrible. Y es que “El asesinato de Gianni Versace” es la serie que es, desoladora y brutal, y no lo que muchos esperaban, esto es, una chorrada de modelitos y miradas matadoras. 

La demencia trayectoria del veinteañero Cunanan, que culmina con el asesinato de Versace en Miami, es la de un monstruo y una víctima. Gracias a la habilidad de los guionistas, se utiliza el crimen como inicio y a partir de ahí retrocede siguiendo a Cunanan y, de vez en cuando, también a Versace. Repara en Donatella, pero según avanzan los episodios deja claro que la suya no es la historia importante y que insistir en que sí no deja de ser una metáfora sobre cómo la vergonzosa invisibilidad de Cunanan es necesaria para entender su conversión en monstruo.

Un monstruo dentro de otro monstruo: la sociedad occidental de finales de los noventa, tan obsesionada con el dinero como con las formas. Un entorno que confunde educación con hipocresía y en el que frases como “si se enteran venderemos menos ropa” se dicen sin pestañear. Donatella se dirige así a su hermano en la serie, mientras ningunea al novio de este, un Antonio D’Amico ( bien encarnado por RIcky Martin) igualmente invisibilizado y que el director Ryan Murphy intenta rescatar, subrayando que el privilegio económico jamás puede compensar el menosprecio personal.

La huida hacia delante de Cunanan, contada hacia atrás en la serie, es fascinante y horrible a la vez. Tom Rob Smith, guionista, nos acerca el personaje partiendo desde cero. Darren Criss, que lo interpreta, también. Ambos hacen un gran trabajo en esta producción. El primero manejando una estructura compleja sin recurrir a trucos baratos y el segundo dejándose llevar y haciendo que la figura de Cunanan sea suya desde el principio. 

La serie retrata fidedignamente todo aquello que ocurrió, y tiene la habilidad además de que el espectador sienta cierta empatía hacia Cunanan – algo impensable en la realidad, desde luego. 

Desde La Mirada animamos a quienes no hayan visto estas dos series a que lo hagan, y los que ya las han visto, que vuelvan sobre ellas – como un servidor hacia la de OJ-, porque no solo de estrenos vive el cinéfilo. Personalmente prefiero la de Simpson, y mi mujer la de Versace. Cuestión de gustos. Cuál será el suyo

Actores y personajes: grandes parecidos

Una de las cosas que más atención me llamaron de esta serie, tanto la pieza de OJ como la de Versace, es el increíble parecido de los actores y los personajes.

En la de OJ, paradójicamente no es OJ Simpson el más parecido a su actor, Cuba Gooding JR, aunque tampoco canta mucho. Pero por ejemplo, el personaje de Rober5 SHapiro si guarda parecido, eso si, caracterizado, con John Travolta.

Lo mismo ocurre con David Swimmer y Robert Kardashian. Aunque la palma en este aspecto se la lleva la actriz Sarah Paulson y su personaje de Marcia Clarke. En cuanto a la serie sobre Versace, muy logrado está el parecido entre Edgar Ramírez y Versace y también destaca la elección del actor Darren Criss para dar vida a Andrew Cunanan el admirador obsesionado y homicida que acaba con el gran diseñador.