Alcobendas es Shapán

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En un mundo que a veces se parece a la crisis de los misiles de 1962, desde el estrecho de Taiwan al Dombass y  otras un holocausto bíblico. Pero a pesar de las guerras actuales o posibles, de volcanes, filomenas, olas de calor enviadas desde el infierno o Nerones en las presidencias de los países, cuando crece un árbol inédito, una flor novata, reaparece un lince donde no solía habitar en estos usados campos de la vetusta península ibérica, es un amago de esperanza.
Eduardo Andradas

Para el horóscopo Chino entramos en el año del tigre, símbolo de la fuerza, la valentía y del exorcismo de males. Esperemos que este 2022 termine con un zarpazo más que de gato grande de la ciencia con el SARS-CoV-2. El 2023 comenzará con el año del conejo según los calendarios del oriente lejano. La personalidad de ese digito será tranquila y ajena a lo negativo.

En  nuestras rotondas y parques de la localidad podrás encontrar ese movimiento desconfiado de estos animales. Los fenicios le pusieron a lo que hoy conocemos como España, Shapán o conejo en castellano. Los romanos la llamaron Hispania, que quiere decir tierras de conejos. El Oryctolagus cuniculus, fue domesticado en el siglo V antes de Cristo. En China, los romanos lo pasaron a las villas y los monjes franceses le comenzaron a variar genéticamente hasta dar con esa multitud de pelajes que visten que vemos en el día de hoy.

El bien del conejo es el dispersar semillas de plantas por los terrenos que explora y las ayuda a germinar, mejora la estructura del pasto y de los matorrales. Ellos crean nuevos nichos, mediante sus excrementos, que son aprovechados por plantas nitrofilas y resistentes al pisar humano, evitando erosiones. Los datos indican que aumentan su existencia, la  diversidad de las  fanerógamas que refuerzan los ecosistemas mediterráneos. Para limitar su afición tragona de comer, en los jardines o huertos se pueden plantar saucos, las dedaleras, la flor de la pluma, la lila o la yuca. Ningún mamífero lagomorfo se acercará a esa zona.

En Alcobendas comenzaron a repoblar nuestras áreas urbanas a mediados de la década de los noventa del siglo XX por el entonces nuevo Parque de Galicia y por los lugares de los Escobares alcanzaron el parque del Arroyo de la Vega. La pérdida de sus nichos ecológicos, por la ampliación de barajas o de Valdelacasa, les llevó a refugiarse en los adentros del municipio.

Los conejos traen buena suerte, son talismanes o eso pensaban algunas culturas humanas, por eso respetemos su estar en la población y disfrutemos de ellos. Y que el 2023, su año, tras el del Panthera tigris, sea la lápida del coronavirus y la felicidad gobierne nuestros destinos.

Eduardo Andradas/Portavoz de Podemos en el Ayuntamiento de Alcobendas