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Felipe Mateos: «Vayan a las salas y consuman comedia»

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Felipe Mateos (Madrid, 1996) es cómico, escritor y guionista. Un «Funko Pop de Woody Allen» -como se define en sus espectáculos- a quien le encanta mirar la vida con optimismo; y a pesar de los pesares. Bien lo sabe este peculiar portento de la escena más guasona, ya que padece osteogénesis imperfecta -«huesos de cristal»- y ha presentado el libro «Ser distinto no es tan raro». Todo un canto al humor, pase lo que pase. Como su monólogo, que paradójicamente -porque él rebosa afecto- se titula «El odio viene en frascos pequeños». Imperdible. Una muestra más de la variedad, calidad y cantidad de propuestas brillantes del «stand up comedy» en España. Bienvenido a La Mirada un gigante de la risa: ¡Felipe Mateos!
OTRAS MIRADAS” con JORGE GARCÍA PALOMO

@jorgegpalomo

– ¿Cómo te definirías? La dejo botando, ya sabes…

En mis shows me presento como «un Funko Pop de Woody Allen», pero creo que fuera del escenario la cosa cambia. Fuera del escenario me definiría como un tipo con buen humor que pretende ver siempre el lado positivo de las cosas.

– Esto es La Mirada… ¿Cómo te gusta mirar la vida?

Hace tiempo escuché o leí una cosa con respecto a la frase de ver el vaso medio lleno o medio vacío y me gustó tanto que la hice mía: «Ante la duda, yo me sirvo otro». Con esto quiero decir que uno no puede evitar las cosas que le pasan en la vida, pero que sí puede propiciarlas o jugarlas lo mejor posible, verlas con la mirada más positiva posible.

¿Cómo fue el momento en que decidiste entrar en el universo de la comedia, para mí, el feudo de los sabios y sabias de la sociedad?

Cuando empecé a los 18 años, ya llevaba años rondando el mundo de la comedia sin saberlo. Era fan acérrimo de Cruz y Raya, Les Luthiers o Monty Phyton; y me esforzaba mucho por tener una formación creativa y cultural interesante, cosa que me sigue encantando. En 2º de Bachillerato conseguí una beca de la Fundación Telefónica para un máster de creación literaria de la Escuela Contemporánea de Humanidades. Y allí, un compañero me dijo un día: “Oye, tú eres gracioso. Acabo de hacer un curso de monólogos, te voy a pasar los apuntes”. Escribí mis primeras líneas, las interpreté, me gustó y me quedé. Y ya han pasado casi nueve años.

 – ¿Cómo es tu tipo de humor y qué significa para ti la comedia?

Si lo miramos desde fuera, mi humor es lo que llamaríamos “humor negro”. Humor ácido y contestatario que no hace prisioneros. Tan pronto hago chistes sobre personas con discapacidad como chistes sobre por qué odio a los niños. Pero la realidad es más compleja y subjetiva, ya que lo que hago realmente es poner el foco en diferentes temas; y la discapacidad me da esa licencia extra para hacerlo.

– Acabas de publicar el libro «Ser distinto no es tan raro» (Vergara, Penguin Random House) donde te despelotas hablando de tu enfermedad y cómo afrontar la vida con humor… En tu caso, trastocando la célebre frase: ¿»Comedia es igual a osteogénesis imperfecta más tiempo»?

Creo que, en mi caso, la primera parte de la ecuación es sustituible por muchas cosas, como la propia «osteogénesis imperfecta». Al final, las cosas que nos duelen son las que nos hacen similares unos a otros; y hacer chistes sobre ello crea un enlace especial entre público y cómico.Además, creo que cuando uno hace chistes sobre un problema propio es porque está preparado para ello, es decir, ha pasado el tiempo necesario -diez minutos o diez años, según- para tenerlo relativamente superado y poder reírse de ello, haciendo por extensión que el público también se ría.

– ¿Dónde verte y por qué? “La ‘promosió’, que dirían en La Resistencia…

En Madrid me podéis ver con mi show ‘El odio viene en frascos pequeños’ en El Golfo Comedy Club un par de veces al mes. Además, en los próximos meses visitaré otras ciudades como Oviedo, Sevilla o Barcelona. Y más, que están en la recámara todavía. Y sobre por qué venir a verlo… pues qué puedo decir: porque la gente sale contenta y porque creo que es una oportunidad para ver y conocer a alguien con huesos de cristal; es decir, a alguien hecho de Swarovski… (Risas).

 – Sobre tu espectáculo: ¿»El odio viene en frascos pequeños«?

El show se llama así porque durante la primera parte hablo de mí, de mi discapacidad, de mi estatura… Y, luego, me despacho a gusto con varias cosas que odio casi visceralmente y que, creo, mucha gente también odia u odiará después del espectáculo.

– ¿Y cómo estás viviendo la revolución del «stand up comedy”, con salas abarrotadas, la interacción en boga, la filosofía en escena…?

Me parece increíble cómo el mundo del «stand up comedy» está creciendo y madurando en nuestro país. La cantidad y calidad de compañeros y compañeras que están continuamente innovando en los escenarios no tiene nada que envidiar a otros países. Solo nos falta creérnoslo un poquito más para terminar de exportar fuera la increíble comedia que tenemos en este país.

– Esto es La Mirada Norte de Madrid… ¿Algún lugar que te inspire de esta ciudad? ¿Salas de comedia de culto?

Madrid es una ciudad que me encanta. Nací en ella y no he querido irme nunca, salvo en los meses de 30 grados por la noche, como todos… Creo que la ciudad en sí es inspiración para cualquier cómico. ¿Dónde vas a encontrar a más de tres millones de personas yendo y viniendo por la calle, cada una con sus taras personales? Eso es comedia, desde luego. Pero no puedo responder esta pregunta sin nombrar las increíbles salas de comedia que tenemos en esta ciudad, empezando por El Golfo Comedy Club, donde ya soy cómico residente, y acabando por salas históricas como Beer Station o Picnic.

¿Reflexión final para los lectores de La Mirada?

Vayan a las salas y consuman comedia, que en esta ciudad tenemos la suerte de contar con un nivelazo en lo que a «stand up» y monólogos se refiere. Ahora son cómicos desconocidos que cobran a 10 euros la entrada y quizá en un año haya que pagar el triple por verles. ¡Aprovechadlo!

¡Mil gracias, abrazo inmenso y viva la comedia!

El periodista y comunicador Jorge García Palomo nos presenta a todo tipo de personas genuinas, creativas, curiosas, contingentes y necesarias… Como diría aquel genio, “gente loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo”…  Sí, son “Otras miradas”. Y están entre nosotros.