Y si los cimientos fallan…

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Hace poco acudió a consulta un paciente triatleta con dolor en el aductor de su pierna izquierda. Llevaba un tiempo convaleciente porque le habían puesto poco tiempo antes una prótesis completa de cadera. Ya antes de la prótesis refería dolor de cadera en un punto similar al actual. Si la cadera es nueva y el dolor vuelve a aparecer es fácil dudar de que el origen del dolor fuera la artrosis de esa cadera. Más bien, cabe pensar que la artrosis de cadera era consecuencia de un mal funcionamiento de esa estructura.

Una de mis obsesiones en esta querida profesión es encontrar la causa de las lesiones. Y rara vez ocurre que la causa está donde duele. Si en este caso el paciente tiene dolor de cadera apuesto a que el origen de la lesión está más abajo… – Descálzate y ponte aquí de pie!- Le digo… Él me contesta: -Vas a alucinar con mis pies- Y efectivamente… Unos pies anchísimos con unos dedos muy desviados… Y especialmente llamativo era el juanete de su pierna izquierda… ¿Casualidad? Nunca… Si un pie tiene un juanete pronunciado ya sé que esa pierna tiene una estabilidad peor. ¡Siempre! ¿Tendrá relación con su problema de cadera?

El paciente sale en su defensa diciendo que lleva toda la vida con plantillas y que nunca le han hecho nada. Que no va a ponerse más plantillas porque está harto… Yo le miro, le sonrió y le digo: “Estamos de acuerdo. Las plantillas no es la solución. Tranquilo”. Le pregunto que con qué zapatillas corre y me dice que con zapatillas con mucha amortiguación siempre por su problema de cadera. Que es lo que siempre le han recomendado. Ya tenemos segundo punto de inestabilidad… El primero era el juanete y el segundo es correr encima de un colchón. Vosotros que me leéis podéis hacer la prueba: poneros a la pata coja en el suelo de casa y encima del colchón de la cama. ¿Dónde sois más estables? En el suelo ¿verdad? Pues si corres con mucha amortiguación y tienes una pisada inestable la inestabilidad la agravas. Si el arco interno de tu pie se hunde entero por el juanete ya no te digo nada si le añades una goma eva muy blandita: el pie se desvía entero y arrastra a la rodilla y a la cadera. ¡Choque femoroacetabular! Dicen que tiene… ¡Pero como no va a chocar si tienes un pie bailando en cada paso!

Este es uno de los motivos por los que en la Clínica Improve abordamos muchas patologías desde el pie. Entrenamos descalzo para analizar el comportamiento de cada dedo y del arco del pie. Recomendamos zapatillas con la menor amortiguación posible que necesite el paciente y siempre un calzado que respete la anatomía del mismo: dedo gordo alineado. Porque no siempre más amortiguación es más sano. ¡Palabra de fisio!

Jesús Serrano Lázaro/Fisioterapeuta Clínica Improve

www.clinicaimprove.es