La inflación vuelve a golpear el bolsillo y el IPC se dispara
Los precios vuelven a dar un susto a las familias justo cuando termina el verano. El IPC adelantado de agosto se ha disparado hasta el 4,3%, siete décimas más que en julio y la tasa más elevada desde febrero de 2023. Los carburantes están detrás de buena parte de la subida, mientras llenar la cesta de la compra continúa costando considerablemente más que hace apenas unos años.
LMN
Ir al supermercado, llenar el depósito, pagar los suministros o simplemente afrontar los gastos cotidianos sigue poniendo a prueba el bolsillo de las familias. Cuando parecía que la inflación comenzaba a conceder cierto respiro, agosto ha devuelto los precios al primer plano.
El Índice de Precios de Consumo se ha situado en el 4,3% interanual, según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística. Son siete décimas más que el 3,6% registrado en julio y supone regresar a niveles que España no veía desde febrero de 2023.
El principal responsable de este nuevo salto está en los carburantes, que durante agosto han experimentado una evolución mucho más desfavorable que hace un año. La situación energética vuelve así a trasladarse directamente a los hogares, tanto en los desplazamientos diarios como en los costes que soportan empresas y transportistas.
La cesta de la compra sigue pesando
El supermercado merece un capítulo aparte. Los alimentos habían dado cierto respiro durante julio, cuando su incremento interanual se moderó hasta el 1,6% y bajaron un 0,7% respecto al mes anterior. Sin embargo, esa fotografía mensual no significa que la cesta haya vuelto a los precios anteriores a la crisis inflacionista.
Según los cálculos realizados por OCU, los alimentos acumulan un encarecimiento cercano al 35% en los últimos tres años. Es decir, aunque determinados productos bajen durante algunos meses o moderen sus incrementos, llenar el carro continúa suponiendo un desembolso muy superior al que afrontaban las familias hace apenas unos años.
Además, los primeros datos correspondientes a agosto apuntan nuevamente hacia los productos frescos. Su tasa de incremento se ha situado en torno al 4,5%, lo que vuelve a introducir presión sobre una de las partidas que más directamente perciben los consumidores.
Del supermercado a la gasolinera
El problema para las economías domésticas es que el encarecimiento no se limita a un único gasto. El repunte de los combustibles afecta directamente a quien necesita utilizar el coche, pero también puede terminar repercutiendo en otros precios debido al incremento de los costes de transporte y distribución.
La subida llega además en un momento especialmente complicado del calendario. Septiembre supone para muchas familias recuperar los desplazamientos diarios al trabajo y al colegio, afrontar los gastos de la vuelta a las aulas y regresar al consumo habitual después de las vacaciones.
Mientras el IPC general escala hasta el 4,3%, la inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos por ser los más volátiles, baja una décima y se sitúa en el 2,9%.
Los precios suben mucho más que hace un año
El dato de agosto resulta especialmente llamativo al compararlo con el mismo mes de 2025. Entonces, la inflación española estaba en el 2,7%. Doce meses después alcanza el 4,3%, lo que supone una diferencia de 1,6 puntos.
Ahora habrá que esperar a la publicación definitiva del INE para conocer con detalle cómo se ha comportado cada grupo de alimentos y productos durante agosto.
Pero el primer aviso ya está encima de la mesa. Después de meses en los que la inflación parecía avanzar hacia una cierta moderación, los precios vuelven a acelerar y septiembre comienza con el bolsillo de las familias nuevamente bajo presión.