Estos alimentos habituales pueden ser peligrosos para tu perro
Barbacoas, helados, aperitivos, fruta, restos de comida o bebidas forman parte de muchas comidas de verano, pero algunos de estos alimentos pueden resultar tóxicos para los perros y provocar desde problemas digestivos hasta cuadros graves que requieren atención veterinaria.
LMN
El verano multiplica las comidas fuera de casa, las barbacoas, los aperitivos junto a la piscina y las reuniones familiares. Y también aumenta una costumbre habitual entre muchos propietarios: darle al perro un pequeño trozo de aquello que estamos comiendo. El problema es que algunos alimentos completamente normales para las personas pueden resultar perjudiciales e incluso tóxicos para los animales.
Organizaciones veterinarias y centros especializados en toxicología animal incluyen entre los alimentos que deben mantenerse fuera de su alcance productos tan habituales como el chocolate, las uvas y pasas, la cebolla, el ajo, las nueces de macadamia, el alcohol o los productos que contienen xilitol.
Cuidado con la barbacoa
Uno de los principales riesgos aparece precisamente en las barbacoas. El problema no suele estar en un pequeño trozo de carne cocinada sin condimentos, sino en todo lo que la acompaña: salsas, alimentos muy grasos, huesos, restos quemados, cebolla o ajo.
Los huesos cocinados pueden romperse en fragmentos y causar lesiones u obstrucciones en el aparato digestivo. Además, una ingesta elevada de alimentos grasos puede desencadenar trastornos gastrointestinales e incluso pancreatitis.
Por eso, dejar una bandeja con restos de costillas, pollo o chuletas al alcance del perro después de una comida puede acabar convirtiéndose en un problema.
Uvas y pasas, mejor siempre lejos
Las uvas son otro alimento frecuente durante el verano y uno de los que conviene mantener completamente fuera del alcance de los perros. Tanto las uvas como las pasas están relacionadas con casos de intoxicación y pueden provocar problemas renales. No existe una cantidad que pueda considerarse universalmente segura, ya que la reacción puede variar de un animal a otro.
Por ese motivo, si un perro ingiere uvas o pasas, lo recomendable es consultar con un veterinario y no esperar a comprobar si aparecen síntomas.
Chocolate y helados tampoco son un premio
El chocolate contiene metilxantinas, entre ellas teobromina y cafeína, sustancias que los perros metabolizan peor que las personas.
Su ingestión puede provocar vómitos, diarrea, jadeo, aumento de la sed, alteraciones del ritmo cardiaco, temblores o convulsiones. Además, cuanto mayor sea el porcentaje de cacao, mayor puede ser el riesgo.
Los helados tampoco son necesariamente una buena alternativa. Algunos contienen chocolate y otros incorporan edulcorantes como el xilitol, especialmente peligroso para los perros. El xilitol puede encontrarse también en chicles, caramelos, productos sin azúcar e incluso determinados productos de repostería.
Cebolla y ajo también cuentan
La cebolla y el ajo forman parte de numerosas recetas, salsas y guisos y también están incluidos entre los alimentos que pueden resultar tóxicos para los animales de compañía.
Esto significa que no basta con retirar el ingrediente visible. Una salsa, una hamburguesa condimentada o unas sobras de comida pueden contener cantidades que el propietario ni siquiera ha tenido en cuenta.
Nada de cerveza aunque sea solo un poco
También conviene desterrar otra imagen relativamente habitual durante reuniones y terrazas: dar a probar cerveza u otra bebida alcohólica al perro.
El alcohol puede provocar vómitos, pérdida de coordinación, alteraciones del sistema nervioso, dificultad respiratoria, convulsiones y, en intoxicaciones graves, consecuencias potencialmente mortales. (ASPCA) Por lo tanto, ni cerveza, ni vino ni combinados deben quedar al alcance de los animales.
¿Y la fruta?
Algunas frutas pueden darse ocasionalmente y en pequeñas cantidades, siempre retirando semillas, huesos y partes que puedan resultar peligrosas. Sandía o melón, por ejemplo, pueden utilizarse como premio ocasional siempre sin semillas ni corteza y sin sustituir nunca su alimentación habitual.
Lo importante es no generalizar. Que una fruta sea saludable para una persona no significa automáticamente que pueda comerla un perro.
El agua sigue siendo lo más importante
Con las altas temperaturas, la hidratación cobra todavía más importancia. El Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid recuerda durante los meses de calor la necesidad de garantizar que los animales dispongan permanentemente de agua fresca y limpia y de extremar las precauciones frente a las temperaturas elevadas.
Los premios o pequeños extras deben ser precisamente eso: algo ocasional. No deben sustituir una dieta equilibrada ni utilizarse para compensar una menor ingesta de alimento durante los días más calurosos.
Qué hacer si ha comido algo que no debía
Si se sospecha que un perro ha ingerido chocolate, uvas, pasas, xilitol, alcohol o cualquier otro alimento potencialmente tóxico, no conviene esperar a que presente síntomas.La recomendación es contactar con el veterinario lo antes posible e indicar qué ha comido, aproximadamente qué cantidad y cuándo ocurrió.
También conviene conservar el envase del producto si existe. Puede ser especialmente importante en chocolates, dulces o productos sin azúcar, ya que permite comprobar ingredientes y concentraciones. Y, salvo indicación expresa de un profesional, no debe intentarse provocar el vómito en casa.
Como conclusión, reseñar que en verano, compartir mesa con el perro no significa compartir también el menú. Un pequeño descuido durante una barbacoa, una sobremesa o un aperitivo puede convertirse en una urgencia veterinaria evitable.