El jardín después del verano en las urbanizaciones de lujo de la zona Norte de Madrid
El jardín no termina con el verano, cambia de forma. Octubre es el momento de recuperar los exteriores después del calor y convertir el espacio al aire libre de tu casa en el escenario perfecto para disfrutar del otoño
Mamen Crespo
En las urbanizaciones de lujo de la zona Norte de Madrid, como La Moraleja, El Soto de La Moraleja, Ciudalcampo o Santo Domingo, el jardín es mucho más que una zona exterior. Es una prolongación de la casa y, durante buena parte del año, uno de los lugares donde transcurre la vida familiar. Por eso, cuando termina el verano, no toca cerrarlo, sino transformarlo. El jardín después del verano es uno de los objetivos de este otoño.
Octubre es un buen momento para hacer una radiografía de los meses de calor. Césped debilitado, plantas castigadas por el sol, setos que han perdido su forma, macetas deterioradas o pequeños problemas de riego, que pueden solucionarse antes de que llegue el frío.
Eso sí, no todo se poda ni se cambia ahora. Un paisajista puede determinar qué especies necesitan intervención inmediata y cuáles conviene dejar para más adelante. También es el momento de revisar posibles plagas y preparar nuevas plantaciones que aporten color durante el otoño.
El porche merece un capítulo propio. Unos textiles más cálidos, cojines y mantas con un toque de color, iluminación ambiental y una mesa preparada pueden convertirla en un auténtico salón exterior. Ya no se trata de tomar el sol, sino de alargar la sobremesa.
Y cuando los días empiezan a acortarse, la iluminación adquiere todo el protagonismo. Árboles, caminos, zonas de estar o la propia fachada pueden ganar una nueva dimensión con puntos de luz cálida e indirecta.
El resultado es un jardín pensado para disfrutarlo también en otoño con un desayuno tranquilo el domingo, una comida al aire libre cuando el sol todavía brilla o una cena rodeados de luz cálida.
El jardín perfecto para una tarde de otoño: plantas de temporada, textiles cálidos, buena iluminación, una mesa bonita y tiempo para disfrutar. ¿A qué con la idea de tu jardín en la mente no se hace tan duro pensar en el otoño?
