Cultura y entretenimientoOpinión

Raimundo de Madrazo y el  “GRAND MONDE”

Compartir
Hasta el 18 de enero de 2026 podremos disfrutar, en la Fundación Mapfre, de la exposición dedicada a este pintor, cuya familia resume la pintura española del siglo XIX.

Nieto, hijo, hermano, cuñado y padre de pintores, Raimundo nace en 1841, fue el mayor de los seis hijos que su padre, Federico, tuvo con su primera esposa. Éste fue, además del pintor de cámara de Isabel II, director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y del Museo del Prado. Él tutela la primera formación de Raimundo, que a los 20 años marcha a París, ya que su padre no quería que concursase en la Real Academia, siendo él Director, para evitar la maledicencia.

Será París donde resida Raimundo la mayor parte de su vida, siendo voluntario de la Cruz Roja durante la guerra franco-prusiana y liderando allí la presencia artística española, convirtiéndose en un gran retratista, con una pintura de género elegante, con interiores ricos en objetos, joyas y tejidos de satén y terciopelo, en un brillante colorido y perfecta ejecución, reflejando el gusto y la sofisticación de la alta sociedad parisina.

Aunque en la Exposición Universal de 1878 fue el único español que consiguió una Primera Medalla y la concesión de la Cruz de Caballero de la Legión de Honor, abandonó las competiciones oficiales y optó por los dictados del comercio, lo que haría que fuera denostado por la crítica de la época.

Vuelve a Madrid para casarse con su prima, Eugenia de Ochoa, hija del famoso escritor Eugenio de Ochoa, un matrimonio que dura poco, al morir Eugenia tras el parto de su hijo Cocó, que también será pintor, pero que mantendrá una difícil relación con su padre, que llegó a desheredarle.

Meses antes falleció, a los 36 años, debido a una hemorragia provocada por una úlcera, su cuñado, Mariano Fortuny, casado con su hermana Cecilia. Raimundo había mantenido con él una estrecha amistad y compartido el gusto por la tauromaquia.

En 1875 conoce a Aline Masson, la hija de los porteros del palacio en París del marqués de Casa Riera; impresionado por la belleza de la joven, se convertirá en su modelo durante 15 años, retratándola con diversa indumentaria, con poses desde la ingenuidad a la sensualidad, siempre elegante, entre la ternura y el descaro, en cuadros muy cotizados por los coleccionistas de la época.

En Aline encontramos el antecedente del modelaje publicitario, su imagen se difundía en publicaciones, fotografías y postales.

Raimundo se convierte en el retratista de la alta sociedad española, francesa, americana y británica, lo que le proporciona una fortuna que le permite una vida lujosa y la formación de su propia colección de arte, así donará cartones para tapices de Goya al Museo del Prado.

En 1894 conoce a María Hahn, miembro de una importante familia germano-venezolana, con la que  se casa en 1899, se trasladaron a una casa de campo en Versalles, donde Raimundo fallece en 1920, dejando una extensa obra que captó brillantemente la sofisticación de la Belle Époque, porque, sin duda, fue el artista español que mejor supo entender el “chic parisino”.

Rosario Tamayo Lorenzo