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Los principales desafíos para la economía española en 2025

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El nuevo año plantea diversos retos significativos para España, marcados por factores tanto internos como externos que requerirán respuestas estratégicas tanto de los gobiernos como del sector privado.

La lista a enumerar sería muy extensa, pero como el espacio es limitado y el tiempo del lector todavía lo es más, tras borrar y descartar más de una decena de desafíos que tenía en mi lista inicial, me quedo finalmente con los siguientes:

Bien sabe el director de La Mirada Norte que llevo muchos años alertando sobre la situación que se iba a crear con las dificultades del acceso a la vivienda, Y lo quiero poner el primero porque estamos ante un problema que puede generar un levantamiento social.
La escasez de oferta, especialmente en zonas urbanas, la inseguridad de los arrendadores y el constante aumento de los precios tanto en alquiler como en compra están dificultando a las familias y jóvenes acceder a un hogar.

Además, la ausencia de políticas efectivas para aumentar la oferta pública, diferentes intereses políticos, la presión de los fondos de inversión que buscan rentabilidad en el mercado residencial, la proliferación del alquiler turístico ilegal así como la inseguridad de los arrendadores ante la ocupación e inquiocupación, complican aún más la situación que está muy lejos de poder solucionarse.

La revolución tecnológica sigue transformando sectores económicos clave. En el 2024 hemos comprobado como uno de los temas sobre los que más se ha hablado es la inteligencia artificial y su impacto en la economía.
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La automatización y las plataformas digitales están redefiniendo el empleo en sectores como la banca, el transporte y la industria. Aunque esto presenta oportunidades, España enfrenta el reto de formar a una fuerza laboral que aún depende de sectores tradicionales, adaptándola a las demandas del mercado.
Si no se logran avances en este ámbito, la brecha tecnológica podría generar más desigualdad y dificultar el desarrollo económico.

Uno de los grandes retos de nuestra época. La reciente crisis energética derivada de conflictos internacionales ha puesto de manifiesto la necesidad de una mayor autonomía energética.

Los compromisos adquiridos con Europa y la necesidad de avanzar hacia la soberanía energética y la descarbonización son ineludibles, pero eso no significa que sea un camino fácil. El coste de la energía sigue siendo una preocupación para empresas y familias, y la incertidumbre que rodea al futuro de los precios y las fuentes de energía renovables añade complejidad al desafío.

Sin embargo, lo que más entorpece este proceso es la utilización política torcitera del tema, tanto desde la izquierda como desde la derecha. Una posición que ralentiza los avances, que también genera confusión y desconfianza en los ciudadanos y las empresas, que necesitan certezas para adaptarse a este nuevo modelo energético.

A pesar de una moderación en la inflación general, el coste de la energía y los alimentos sigue afectando al bolsillo de las familias españolas. Esto, combinado con una lenta recuperación salarial en sectores clave, ha reducido el poder adquisitivo de los hogares, impactando directamente en el consumo interno, que es un motor fundamental de la economía española. Sin medidas que equilibren los costes básicos con los ingresos, este problema podría ralentizar el crecimiento económico.

Sin embargo, este problema no afecta a todos por igual. Las generaciones más jóvenes enfrentan un panorama particularmente complicado. Mientras que sus ingresos son, en muchos casos, más bajos en términos reales que los de generaciones anteriores a su misma edad.

En el ámbito interno, la incapacidad del gobierno para aprobar los presupuestos y la ruptura con sus “socios” de gobierno, genera incertidumbre económica y pone en riesgo las inversiones públicas necesarias para el crecimiento. Esta situación, unida a tensiones políticas territoriales, limita la capacidad de España para implementar políticas de largo plazo.

A nivel internacional, el regreso de Donald Trump al poder en Estados Unidos marca un cambio de rumbo geopolítico significativo. Su administración prioriza un enfoque más proteccionista y menos colaborativo en el ámbito internacional, lo que podría afectar a Europa y, por tanto, a España, tanto en términos comerciales como en la coordinación de políticas globales.

A esto se suma la incertidumbre generada por las elecciones en Alemania el próximo mes de febrero, que podrían redefinir el liderazgo en la Unión Europea.

Precisamente esta inestabilidad tanto interna como externa va a hacer muy difícil afrontar de una manera firme los retos expuestos, la estabilidad política necesaria para poder crear reformas que supongan soluciones a estos desafíos y garantizar a España y a sus ciudadanos la senda de la prosperidad.

Dejamos un 2024 con inestabilidad política y dudas sobre la salud económica del país, que, en mi opinión, no van a hacer que acrecentarse en este nuevo año pese a que parece, salvo sorpresa, que será el primero en muchos años sin ningún proceso electoral.

Agustín Martín/ CEO AAPP MOBILITY