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La última

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Comenzamos 2025 cambiando el nombre a esta sección. Con el permiso de mi editor, Juan Ussia, hemos decidido que mi artículo esté en lo que llamamos “La última” que no es otra cosa que la última página de La Mirada Norte. La idea es darme oficialmente la libertad que yo ya me tomaba para escribir de lo que me apetezca sin importarme ligarlo a mi profesión de más de treinta años: la comunicación.


Y es que la vida me parece mucho más interesante que andar teorizando sobre cómo comunicar cuando además lo más bonito y apasionante de mi profesión es que nunca se sabe todo, que no deja de cambiar. En homenaje al nombre de esta nueva sección, he estado pensando en aquellas cosas que quiero haber hecho por última vez.


La primera es no dejar que me defina mi profesión. Parece fácil, pero en nuestra sociedad, estamos acostumbrados a formar impresiones sobre las personas en función de su profesión. Somos lo que hacemos en la vida; no nuestro trabajo. Y como decía el padre Borja en una misa de aniversario por mi padre, a la hora de morir, no vamos a pensar en si fuimos ingeniera, secretaria, doctora, jueza o DirCom. Pensaremos en si fuimos buenas hijas, madres (si es el caso), tías, cuñadas, amigas. Y nos iremos centradas en el amor que dimos y recibimos, no en ese eslogan tan exitoso que creamos o en ese post que hicimos viral. Y me he prometido que es la última vez que la cancelación de mi relación con alguien por parte de ese alguien me hace tanto daño o me hace replantearme tantas cosas sobre mí misma.


También con el permiso de mi editor, he decidido que este es el último artículo que publico con mi pseudónimo de TAMBAB. A partir del próximo número, escribiré con mi nombre de verdad. ¿Qué por qué usaba pseudónimo? Pues porque durante varios años tuve miedo a mostrarme públicamente por motivos que, un día, cuando definitivamente todo esté superado en mi cabeza y en mi corazón, quizá les cuente. Y seguramente sea pronto, porque aquello estaba ligado a mi profesión y el cargo ejercido durante años y hemos decidido que es la última vez que esto me define… ¿o no?


Pues ya veremos; porque siempre decimos “la última” con una convicción definitiva que no tarda en convertirse en penúltima. La última copa, que acaba siendo un karaoke a las tres de la mañana; la última vez que me gritas, hasta que alguien nos pisa “el fregao”; la última vez que voy a ese sitio, pero ahí estamos otra vez; la última vez que me enfado hasta que me lo haces otra vez; el último pitillo hasta que gana otra vez la tentación… Y otras últimas que seguro todos nos prometemos y aseguramos a los demás.


Que esta página es la última es una certeza. Espero que disfruten con los nuevos artículos que vamos a publicar en ‘La última’ de La Mirada Norte. Y de todos los contenidos que me preceden. En cada uno de ellos hay una persona que comparte y que ayuda a informar y a difundir cosas que nos importan a una inmensa mayoría. A todos ellos y no por última vez, gracias por hacer esta revista posible.