Opinión

Cómo elegir el mejor Protector Solar

Compartir
A simple vista pueden parecernos todos iguales, razón por la que la mayoría de las veces no elegimos el más adecuado para nuestro tipo de piel, pero lo que sí que parece que tenemos claro es que entre ellos se diferencian por el FPS o Factor de Protección Solar impreso en la etiqueta pero, ¿sabes verdaderamente lo que significan estas siglas?
 

El FPS es el índice que mide la capacidad de protección que tiene cada crema frente a los efectos perjudiciales de la radiación ultravioleta tipo B o UVB sobre la piel, además, nos indica el tiempo que podemos estar al sol sin que ésta se enrojezca o se queme. Es decir, ante un FPS 30, nuestra dermis podría estar expuesta a dicha radiación 30 veces más tiempo que si no nos echásemos nada. Así, a mayor número de protección solar, superior será el tiempo que podremos estar recibiendo los rayos UVB, porque el nivel de protección irá creciendo: un FPS 15+ absorbe el 93% de la radiación, un 30+ llega al 97%  

Sin embargo, hay que tener en cuenta que son numerosos y variados los agentes externos que pueden influir en este dato, como por ej. La edad, la toma de algunos medicamentos, o echarse una cantidad insuficiente de producto, lo que hace necesario renovar las aplicaciones independientemente del factor que tengan: cada 2 horas si no nos hemos bañado ni hemos sudado, y cada 30-40 minutos si estamos ante estos dos casos anteriores.  

Los niños, los ancianos y las embarazadas, tiene que extremar las precauciones ya que en estas etapas de la vida la piel se torna más sensible que en otras. Tampoco estamos a salvo por completo de los efectos dañinos del sol utilizando un 50+ pues siempre hay un porcentaje de radiación que escapa a esta protección, lo que hace necesario el uso de gorras, camisetas, pañuelos, gafas de sol y demás complementos aislantes para evitar males mayores, además de procurar resguardarnos del sol siempre que podamos, ya sea bajo una sombrilla o poniéndonos a la sombra.  

Lo ideal es que la crema solar proteja tanto de la radiación UVB (la que quema) como de la UVA (la que propicia el envejecimiento cutáneo), un dato que viene perfectamente señalado en los envases.  

El fototipo de la persona es el que va a determinar qué producto elegir. Una piel blanquita se quema fácilmente, por lo que es lógico que precise de un número superior que una piel tostada que tarda más en enrojecerse. Sin embargo, ante una tez oscura a la que vamos a someter a una exposición solar prolongada, también es aconsejable decidirse por los protectores con factor más alto.  

Usar crema solar no significa que no vayamos a broncearnos, simplemente tardaremos algo más en alcanzar el tono deseado, pero de una forma saludable, sin agredirla. Y ¡ojo! los días sin sol también podemos quemarnos ya que las nubes permiten pasar el 40% de las radiaciones.

Doctora Blanca Rodríguez Ayala