Por qué los niños no deberían dejar de escribir a mano en el colegio
Escribir a mano sigue teniendo ventajas en el aprendizaje pese al avance de tabletas y ordenadores en los colegios, según diferentes investigaciones.
LMN
Las pantallas han ganado terreno en las aulas. Ordenadores y tabletas forman ya parte del día a día de muchos alumnos, pero el tradicional papel y bolígrafo conserva una ventaja que va mucho más allá de la costumbre: escribir a mano puede favorecer determinados procesos relacionados con el aprendizaje y la memoria.
Distintas investigaciones realizadas en los últimos años han analizado qué ocurre en el cerebro cuando escribimos a mano y qué cambia cuando utilizamos un teclado. Una revisión científica publicada en 2025 concluye que la escritura manual implica una red más amplia de procesos motores, sensoriales y cognitivos que la mecanografía.
Uno de los trabajos más recientes realizados mediante electroencefalografía encontró además patrones de conectividad cerebral considerablemente más amplios al escribir a mano que al teclear. Los investigadores relacionan esas conexiones con procesos importantes para codificar nueva información y formar recuerdos.
Escribir obliga a procesar la información
Una de las posibles explicaciones está precisamente en la lentitud. Con un teclado podemos reproducir información rápidamente. Al tomar apuntes a mano, en cambio, resulta más difícil copiarlo todo y es necesario seleccionar, resumir y organizar parte de la información.
Otros estudios han encontrado mejores resultados de recuerdo con palabras escritas a mano que con palabras mecanografiadas
Eso no significa que haya que sacar los ordenadores de los colegios. La tecnología ofrece herramientas educativas que el papel no puede proporcionar y tampoco todos los alumnos responden igual. Un estudio publicado en 2025, por ejemplo, encontró ventajas de la mecanografía frente a la escritura manual para determinados aprendizajes en lectores con dislexia.
Papel y pantalla pueden convivir
El debate, por tanto, no debería reducirse a elegir entre cuaderno o tablet. La evidencia disponible apunta más hacia la conveniencia de conservar la escritura manual dentro del aprendizaje, especialmente durante determinadas etapas y tareas, aunque los alumnos utilicen dispositivos digitales.
La digitalización de las aulas seguirá avanzando. Pero, al menos por ahora, todo indica que el cuaderno, el lápiz y el bolígrafo todavía tienen mucho que decir en los colegios.