Los gestos de tu perro que no deberías pasar por alto
Los perros utilizan su cuerpo constantemente para comunicarse. Algunas señales son evidentes, pero otras pueden pasar completamente desapercibidas o confundirse con comportamientos normales. Aprender a observarlas puede ayudar a detectar situaciones de miedo, tensión o estrés.
LMN
No hace falta que un perro ladre, gruña o intente escapar para demostrar que una situación no le gusta. Antes de llegar a comportamientos tan evidentes, muchos animales muestran pequeñas señales con las que expresan incomodidad.
El problema es que algunas son tan habituales que sus propietarios pueden no darles importancia.
Un bostezo, por ejemplo, no significa necesariamente que el perro tenga sueño. Si aparece en determinadas circunstancias puede estar relacionado con una situación de tensión. Algo parecido ocurre cuando se relame repetidamente sin que haya comida cerca.
Hay que mirar el conjunto
No existe, sin embargo, un diccionario que permita traducir automáticamente cada movimiento del perro.
El contexto es fundamental. Un animal puede jadear porque acaba de correr o porque hace calor, pero un jadeo intenso que aparece sin que la temperatura o la actividad física lo justifiquen puede ser una señal de estrés.
La Real Sociedad Canina de España incluye entre los comportamientos que deben observarse el jadeo o la salivación intensos sin una causa aparente, los temblores, los intentos de huida, el agazapamiento, los sobresaltos frecuentes o la incapacidad para mantener la atención.
También conviene observar la postura corporal. Intentar apartarse, bajar el cuerpo, mostrarse rígido ante una determinada situación o buscar continuamente una salida pueden indicar que el animal no se encuentra cómodo.
No hay que esperar a que gruña
El gruñido es una de las señales que mejor entendemos, pero normalmente resulta mucho más evidente que otras formas de comunicación anteriores.
Por eso es importante conocer al animal y prestar atención a cambios respecto a su comportamiento habitual. Un gesto aislado no significa necesariamente que exista un problema, pero la repetición de varias señales ante una misma situación sí merece atención.
Y si aparecen comportamientos de miedo o estrés de manera continuada, especialmente cuando afectan a la vida diaria del perro, lo recomendable es consultar con un veterinario o con un profesional cualificado en comportamiento canino.
Al final, entender a nuestro perro no consiste únicamente en saber cuándo quiere salir a pasear o cuándo tiene hambre. Su postura, sus movimientos y la forma en la que reacciona ante determinadas situaciones también cuentan muchas cosas.