La torre que Alcobendas no recurrió sigue adelante junto a las viviendas de La Moraleja
Las obras de la polémica infraestructura eléctrica situada junto a La Carrascosa continúan avanzando. La torre, de 47 metros y situada a apenas 30 metros de algunas viviendas, se encuentra ahora rodeada de grandes estructuras de andamiaje mientras los vecinos siguen reclamando su soterramiento o traslado y se espera conocer si existe una alternativa viable.
LMN
La polémica no ha detenido las obras. La torre de alta tensión levantada junto a las viviendas de La Carrascosa, en La Moraleja, continúa avanzando mientras vecinos y administraciones siguen buscando una posible solución a una infraestructura que ya se ha convertido en uno de los principales conflictos vecinales del verano en Alcobendas.
Las últimas imágenes tomadas en la zona muestran nuevos trabajos alrededor de la torre y la instalación de grandes estructuras de andamiaje, una a cada lado, que evidencian que la actuación continúa mientras se mantiene abierto el debate sobre su futuro.
La infraestructura alcanza los 47 metros de altura y se encuentra dentro del término municipal de Madrid, vinculada al desarrollo de La Solana de Valdebebas, aunque su impacto recae directamente sobre las viviendas situadas al otro lado del límite municipal, en Alcobendas. Algunas se encuentran a apenas 30 metros.
Alcobendas conocía el proyecto y no alegó
La polémica adquirió una dimensión diferente después de conocerse que el Ayuntamiento de Alcobendas había tenido conocimiento del proyecto antes de que la torre se convirtiera en una realidad.
Como publicó La Mirada Norte el pasado 19 de agosto, el Ayuntamiento de Madrid sostiene que el proyecto de urbanización fue informado por las administraciones afectadas, entre ellas Alcobendas, sin que el Consistorio presentara alegaciones.
Este dato resulta especialmente relevante ahora que desde Alcobendas se buscan alternativas para alejar el tendido de las viviendas o estudiar su soterramiento. El Pleno municipal llegó a celebrar una sesión extraordinaria y todos los grupos respaldaron una declaración para tratar de encontrar una solución.
La situación recuerda además a lo sucedido con las pantallas acústicas de la A-1. En aquel caso, el Ministerio de Transportes remitió documentación al Ayuntamiento de Alcobendas en dos ocasiones, a finales de 2023 y durante el primer semestre de 2024, sin que se presentaran alegaciones.

Más de mil firmas contra la torre
Mientras las obras continúan, también aumenta la movilización vecinal. La recogida de firmas impulsada para reclamar el soterramiento o alejamiento del tendido ya había superado las 1.000 adhesiones el pasado 25 de agosto.
Los afectados llevan semanas reclamando una solución y cuestionando cómo una infraestructura de estas dimensiones ha podido terminar tan próxima a una zona residencial.
El conflicto comenzó a hacerse visible a mediados de julio, cuando varias comunidades de propietarios se unieron ante la rapidez con la que avanzaba la construcción. La Mirada Norte contó entonces cómo la estructura comenzaba a sobresalir junto a las alrededor de 700 viviendas levantadas durante los últimos años en La Carrascosa, muchas de ellas con precios superiores al millón de euros.
Septiembre será clave para conocer si existe alternativa
Ahora todas las miradas están puestas en las posibles soluciones técnicas. Red Eléctrica se ha comprometido a estudiar alternativas y está previsto que a mediados de septiembre pueda conocerse un primer análisis sobre la viabilidad de modificar la infraestructura.
Entre las posibilidades que se han puesto encima de la mesa aparecen fundamentalmente dos: alejar el tendido de las viviendas o soterrarlo, aunque cualquiera de estas opciones deberá superar previamente los condicionantes técnicos y económicos correspondientes.
Hasta entonces, la realidad sobre el terreno sigue avanzando más deprisa que las negociaciones. Mientras Alcobendas, Madrid, Red Eléctrica y los vecinos buscan ahora una salida, los trabajos alrededor de la torre continúan.
Y esa circunstancia vuelve a dejar sobre la mesa la pregunta que La Mirada Norte planteó cuando se conoció que Alcobendas había recibido información del proyecto: por qué no se alegó entonces contra una infraestructura que ahora se intenta modificar una vez construida.