EducaciónLa Moraleja

Estos son los deberes que los colegios de Madrid no pueden mandar en Primaria

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Tblets, ordenadores o teléfonos móviles no pueden ser necesarios para realizar en casa los deberes o trabajos evaluables de los alumnos de Infantil y Primaria en los colegios públicos y concertados madrileños. La limitación forma parte de la normativa sobre dispositivos digitales que volverá a marcar el nuevo curso escolar.

Los deberes pueden continuar formando parte de las tardes de los alumnos madrileños, pero hay una diferencia importante cuando se trata de utilizar pantallas. Los profesores de Infantil y Primaria de los centros sostenidos con fondos públicos no pueden programar tareas académicas evaluables para realizar fuera del colegio que obliguen al alumno a utilizar una tablet, un ordenador, un móvil u otro dispositivo digital.

La medida afecta tanto a los colegios públicos como a los concertados de la Comunidad de Madrid y forma parte de la regulación que limita el uso individual de pantallas durante estas etapas educativas.

Por tanto, un alumno puede llevarse deberes a casa, pero el colegio no puede obligarle a conectarse individualmente a una plataforma, utilizar una aplicación o trabajar con un dispositivo digital para completar una tarea evaluable.

Las restricciones no se limitan a los deberes. En Infantil y Primaria tampoco está permitido, con carácter general, el modelo en el que cada alumno trabaja individualmente con su propio dispositivo durante las clases.

La utilización compartida sí está permitida cuando existe una finalidad pedagógica y bajo supervisión del profesor, aunque con límites dependiendo de la edad.

En el segundo ciclo de Infantil y en 1º y 2º de Primaria, el uso compartido está limitado a una hora semanal. En 3º y 4º de Primaria puede alcanzar una hora y media y en 5º y 6º, un máximo de dos horas semanales. Los menores del primer ciclo de Infantil, hasta los tres años, deben evitar el contacto con estos dispositivos.

La normativa no pretende eliminar la enseñanza de competencias digitales. Los alumnos deberán continuar adquiriéndolas, pero sin convertir la pantalla individual en la herramienta habitual de aprendizaje durante estas edades.

La prohibición tampoco es absoluta. Los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo que necesiten utilizar estos dispositivos podrán hacerlo cuando exista el correspondiente informe psicopedagógico.

También existen excepciones para determinadas materias o programas educativos en los que el dispositivo resulte necesario para adquirir las competencias previstas.

En Secundaria la situación cambia. Son los propios colegios e institutos los que pueden establecer cómo se utilizan tablets y ordenadores teniendo en cuenta las enseñanzas, la edad y el grado de madurez de los estudiantes.

La limitación comenzó a aplicarse durante el pasado curso, aunque se estableció un periodo de adaptación para los centros que ya tenían implantados proyectos educativos basados en un dispositivo individual por alumno.

Estos centros disponen también del curso 2026/27 para completar su adaptación a la nueva regulación.

Así, con el comienzo de las clases cada vez más cerca, los cuadernos y libros seguirán compartiendo espacio con la tecnología, pero en Infantil y Primaria hay una línea clara cuando termina la jornada escolar: los deberes evaluables no pueden depender de que el niño tenga una pantalla en casa.