Miguel Rabaneda: “Ante un charco, un adulto ve un problema y un niño una oportunidad»
Miguel Rabaneda (Málaga, 1974) es comunicador, improvisador teatral, formador, cómico, presentador y lo que se tercie. Garantía de éxito y, sobre todo, de profesionalidad y buen rollo. Quizá lo hayáis visto en la tele como reportero dicharachero, en diferentes salas improvisando con brío e incluso en el espectáculo “Teatro en bolas”. Sí, todo un desnudo integral -¡escénico, ojo!- a golpe de gags con ambientación musical, interacción con el público e ‘impro’ marca de la casa para irte reído a mandíbula batiente.
“OTRAS MIRADAS” con JORGE GARCÍA PALOMO
“Nos mueve la pasión por escuchar y aprender, dar voz a tanto currante que necesita de micros para llegar más y mejor”, apunta nuestro invitado estelar. Colaborador también de La Sala de RNE, Miguel Rabaneda apuntó de niño en una libreta aquel célebre “Solo sé que no sé nada” de Sócrates y -nos confiesa- esta reflexión “late más fuerte conforme pasan los años”. Una declaración de principios, sin duda, de un gran tipo rebosante de inquietudes y talento a quien le gusta mirar la vida con expectación. Y sí, este artista polifacético -como actor, igual os suena de series y pelis como “La que se avecina”, “Señor, dame paciencia” o “Frágiles”- tenía que pasar ya por La Mirada. ¡Bienvenido el incombustible Miguel Rabaneda!
Esto es La Mirada… ¿Cómo te gusta mirar la vida?
La vida hay que mirarla con expectación. Con la obligación de rascar la chispa y la chicha suficiente de comicidad. Me recuerdo cada día una reflexión que ayuda a no perder el norte: ante un charco en el camino, un adulto ve un problema y un niño una oportunidad…
¿Cómo te definirías a estas alturas del espectáculo y del “repor”?
Soy tan joven y tengo tanto por hacer que no acabo de definirme… ¿Utópico? Soy de esos que quiere agradar a todo el mundo: no lo aconsejo. ¡Hasta el punto de que si se levanta alguien a mitad del show le pregunto amablamente si se va por mí, porque tiene mal asiento o por TDH! (Risas). Y, si no lo veo claro, le pregunto en qué puedo mejorar. Suele irse, pero a partir de ahí no se mueve ni Dios. (Risas).
Antes de preguntarte por todo… ¡dame un titular! ¡Gran pódcast!
Me quité una espinita con el mundo pódcast. Hice dos temporadas que se podrían haber titulado “Lo que me salga del tutu”. Entrevisté a gente interesantísima y querida, no en ese orden obligadamente. Hubo ‘reels’ que alcanzaron medio millón de reproducciones, como cuando Rosa Villacastín contó que la invitaron a salir de casa poco después de la mayoría de edad por llevar minifalda y tomar la píldora anticonceptiva… Y todo ello gracias a la excelentísima producción de Legi -músico de nuestro show, “Teatro en bolas”-, de La Zapatería Video Content Estudio.

Por dónde empezar: ¿cómo es ese “Teatro en bolas” (exitazo en el Lara de Madrid) con interacción, música y mucha guasa? Todo un canto a la improvisación teatral…
Es mi patio de recreo en la escuela de la vida, aunque ya son 13 años y podría parecer que soy un alumno repetidor. Paradójicamente, jamás repetimos función como marca de la casa. Es el show de impro más interactivo del panorama nacional: al estar solo en escena, me rodeo de espectadores que con solo su presencia me dan pie a contar y cantar historias inspiradas en ellos y sus ocurrencias. Mientras tanto, Legi elabora la banda sonora desde una escucha descomunal. Y Diego Conesa se divierte cacharreando con las luces para que la atmósfera de cada sketch parezca estudiada. Somos pocos, pero, ¡madre mía!, qué cariño le ponemos. Y la gente sale reída para cubrir el mes.
Ya sabes que me fascina la comedia: ¿iconos del humor y la escena para Miguel Rabaneda?
Desde los Gila, Pedro Reyes a Paco Gandía, con los que recuerdo descojonarme desde muy pequeño, a las Carmen Machi, Antonia San Juan o Cimas e Ignatius… En impro, los incombustibles “Corta el cable rojo”, con quienes colaboro de vez en cuando como sustituto; mis antiguos profes de Impromadrid y la grandísima Paula Galimberti… por la que tengo devoción.

Mi mantra durante años en diferentes medios… ¿Vivimos una edad de oro de la comedia con múltiples propuestas, el ‘crowdwork’ en escena, los podcasts, las redes, la improvisación…?
Hay más medios, más ventanitas, más salas pequeñas… Por tanto, hay también más mediocridad: y ahí está el trabajo del espectador de dejarse aconsejar por el boca a boca de amigos. En el último pase vino a verme de sorpresa el antiguo director del colegio de mis hijos, un docente excepcional. Me confesó que, tras verme, iba a buscar más en salas pequeñas porque hay tesoros que quizá nunca llenarán teatros, pero aportan mucho más que otras propuestas que tienen mejor venta.
¿Y qué decir de tus otras facetas en televisión, radio o como formador en empresas? ¡Mención especial a nuestro equipo compartido en La Sala de RNE! Al final, la pasión es comunicar…
Tenemos en común muchas inquietudes, querido Jorge. Y sabemos que nos mueve la pasión por escuchar y aprender, dar voz a tanto currante que necesita de micros para llegar más y mejor; y en el proceso, dar forma al material para que llegue de una manera atractiva. Y si de paso sembramos alguna enseñanza –como formador en este caso- duermes como un lirón, que se decía en mi pueblo malagueño: el Valle de Abdalajís.

¿Qué te queda por hacer, Miguel? Has tocado todos los palos… ¿Te siguen sorprendiendo la actualidad, la vida, los medios?
El “solo sé que no sé nada”, de Sócrates -que me apunté en una libreta de guitarra con 10 años- late más fuerte conforme pasan los años. Cuanto más investigas, el precipicio de la ignorancia da más vértigo. En mi otro formato de impro, “Aquí te pillo, aquí teatro”, hago un viaje por veinticinco siglos de historia de las artes escénicas y voy liando al público para que me ayude a representar géneros de tragedia, “commedia dell’arte” o Siglo de Oro… Pues bien, cuanto más estudio la evolución de géneros teatrales y su contexto, más pequeñito me hago. Pues así con todo. La tele convencional parece que muere, pero en realidad -como el famoso meme- “emosio-engañaos” (sic); y la de pago está haciendo lo mismo. Y, como profesional, debemos estar pendientes de cómo evoluciona para adaptarnos al medio. Pero he aquí la confesión: lo único que me da perezón máximo es trabajar, editar y publicar con el móvil; y eso juega en mi contra porque ¡todo nuestro sector gira en torno al puñetero celular!
Estamos en La Mirada de Madrid… ¿Algún sitio inspirador de la región?
La Dehesa de la Villa, por cercanía, me ayuda a coger aire y hacer deporte con las vistazas rollo ‘cinemascope’ de la ciudad y la Sierra de Madrid. También me da la vida una escapada familiar por la orilla del Manzanares a la altura de Mingorrubio y El Pardo.

¿Reflexión final en La Mirada? ¿Algo clave que me olvide, amigo? Improvisemos un broche de oro…
Descubrí la “impro” en 2007 gracias a mi amigo Luis Cao -improvisador en Clap y ex de Yllana– junto con el director del Instituto de Cine de Madrid, otro grande: Esteban Roel. Se celebraba un ‘match’ de improvisación internacional. Me explotó la cabeza. Poco tiempo después me metí de lleno y, a día de hoy, no solo la aplico en lo profesional como actor, comunicador y formador, sino también en el día a día para escuchar mejor. Cuando crees que lo sabes todo, te acomodas, te ciegas y te pierdes aquello que quizá es lo que realmente te hubiera cambiado la vida.
¡Gracias siempre por la complicidad! ¡Un placer, querido Miguel Rabaneda!

El periodista y comunicador Jorge García Palomo nos presenta a todo tipo de personas genuinas, creativas, curiosas, contingentes y necesarias… Como diría aquel genio, “gente loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo”… Sí, son “Otras miradas”. Y están entre nosotros.