Cultura y entretenimiento

Joaquín Caserza: “Uso el humor como herramienta para pensar”

Compartir

Joaquín Caserza (Barcelona, 1995), actor y cómico, mira la vida con curiosidad y “ganas de seguir aprendiendo cada día”.

Creador del espectáculo “Conversaciones con mi mente”, aborda la salud mental con mucho humor. Un cóctel genuino con una fórmula marca de la casa: monólogo, teatro, improvisación, terapia, música y baile. “Mi objetivo es que la gente pueda pasar un buen momento y que vuelva a casa con una reflexión profunda sobre la relación que tiene con su propia mente”, apunta Joaquín Caserza, a quien emociona “ver salas llenas de personas con interés en hablar de salud mental“.

Sí, este tipo sabio y polivalente -otrora portero de fútbol- se toma muy en serio su profesión, transmite confianza y busca disfrutar del presente: “Todo está aquí y ahora”. Aparte de su éxito en los escenarios y en pódcast, es muy popular en las redes sociales -cuenta con cientos de miles de adeptos en Instagram y TikTok- y justo acaba de presentar su libro: “No eres tú, es tu mente”. Ahí queda otra joyita… ¡Vamos con la entrevista! ¡Bienvenido a La Mirada el gran Joaquín Caserza!

Esto es La Mirada… ¿Cómo le gusta mirar la vida a Joaquín Caserza?

Con muchísima curiosidad y con ganas de seguir aprendiendo cada día. Durante mucho tiempo la veía como un desafío, como un misterio a resolver. Pero con los años he empezado a escuchar menos a mi mente -que siempre quiere una respuesta para todo- y a disfrutar más de cada momento. También intento mirarla con compasión: dejé de buscar “iluminarme” o alcanzar la perfección, y eso me abrió la puerta al humor y a aceptar con cariño mi parte humana, imperfecta y única.

Pregunta retórica… ¿La comedia marida bien con la salud mental? ¿Es terapéutica ante los reveses de la vida y la mente?

Para mí, totalmente. Conversar y reírme con mi mente me recuerda que no soy ella. Y cuando te ríes de algo, te desidentificas: lo ves desde fuera. La comedia me da esa distancia sana para poder decirle a mis pensamientos: “¡Eh, no eres tan importante!”. Además, creo que solemos asociar la salud mental con lo solemne y serio, y eso a veces aleja a la gente. La salud mental también puede ser un proceso de descubrimiento divertido: como leer un libro en el que descubres página a página la esencia del personaje… con la única diferencia de que ese personaje eres tú.

Vídeos virales, salas llenas… ¿Cómo definirías tu estilo de comedia?


Honestamente, no tengo una respuesta a esa pregunta. Intento no encasillarme para no limitarme. Es más, mi obra la etiqueto como un “show”, pero si te soy sincero lo rebautizaría así: “Vas a ver a un tío hablando con todo su universo interno; una mezcla de monólogo, teatro, terapia colectiva y un poco de baile y música”. ¡Pero eso no cabe en un cartel! (Risas). Pero, bueno, si tengo que responder sería algo así: me gusta convertir lo complejo y abstracto en algo sencillo y divertido para mirarlo desde otro ángulo. Uso el humor como herramienta para pensar. A veces, lo imagino así: cuando alguien se ríe a carcajadas y baja la guardia, aprovecho ese despiste para colar una reflexión que luego se lleva a casa.

¿Por qué, dónde, cuándo ir a verte en “Conversaciones con mi mente”?

Porque honestamente creo que es una propuesta diferente. Como he dicho antes, en 100 minutos hago una mezcla entre monólogo, teatro, improvisación, terapia, música y baile. Creo que el espectador, en ningún momento, sabe cómo va a continuar el show y eso les hace estar presentes. Mi objetivo es que la gente pueda pasar un buen momento y que vuelva a casa con una reflexión profunda sobre la relación que tiene con su propia mente. 

¿Cuándo y dónde? El 12 de septiembre arranca la segunda temporada de la gira. Ya están confirmadas Barcelona, Madrid, Valencia, Bilbao, Mallorca, Sevilla, Málaga y Granada; y se irán sumando más fechas en mi web: www.joaquincaserza.com. Mi mente y yo nos vamos de viaje por España… y espero que por Latinoamérica en julio y agosto de 2026.

¿Qué referentes tienes en el mundo del humor y la interpretación? ¿Y cómo estás viviendo el éxito?

Aunque no comparta del todo su tipo de humor, Dani Rovira y Berto Romero son referentes claros: actores que además crean sus propios proyectos para contar las historias que quieren. Eso me inspira: amo la interpretación, pero también amo tener la libertad de decidir qué cuento y cómo lo cuento. Respecto al éxito… me está enseñando mucho. Durante años soñé con este momento: un show, un libro, un pódcast, medio millón de seguidores… y pensaba que entonces estaría iluminado y feliz “24/7”. Pero no: sigo lidiando con mi mente, con días fáciles y días difíciles. Esto me ayuda a quitarle poder a mi mente cuando me dice: “Si consigues X cosa, todo estará bien y allí, en ese futuro, serás por fin feliz”. Estoy aprendiendo que todo está aquí y ahora, y que siempre lo ha estado.

¿Cómo valoras la revolución de la comedia, con el ‘stand up’ conquistando estadios y teatros, el ‘crowdwork’, el repunte del género de los chistes…?

Creo que al final es el público quien elige. Y si ahora pasa esto es porque la gente tiene ganas de verlo y les aporta valor. En mi caso, lo que más me emociona es ver salas llenas de personas con interés en hablar de salud mental. Eso sí que me parece revolucionario.

@jorgegpalomo

Cuestión cortita y al pie… ¿Qué recuerdas de tu faceta futbolística? ¿Alguna lección vital bajo los palos?

Creo que sin mi etapa como portero no estaría donde estoy hoy. En mi caso, el fútbol me enseñó a aplazar la recompensa: hacer lo que toca, aunque no apetezca, porque después llega algo mejor. En la pretemporada en Chipre entrenábamos a las cinco de la mañana -luego el calor era insoportable- y por la tarde otra vez. No me despertaba con ganas, la verdad; iba medio dormido. Pero con el tiempo me sentía muy satisfecho viendo cómo mejoraba. Esa escuela, creo, me ayuda mucho hoy. Vivimos rodeados de gratificación inmediata -tecnología, comida, todo “ya”- y, en mi caso, eso puede complicar sostener proyectos largos si no entrenas la paciencia. Bajo los palos aprendí justo lo contrario: paciencia, disciplina, tolerar la incomodidad y mirar a largo plazo. Esa mentalidad me acompaña ahora en el escenario y cuando escribo.

¿Estamos evolucionando (a ratos, al menos)? ¿Hemos derribado el estigma de la salud mental?

Creo que desde el covid se habla más del tema y eso ya es un primer paso. Por ejemplo, me emociona y asombra el gran número de personas que me siguen, personas que quieren conocerse un poquito mejor. Eso sí, la mayoría del público sigue siendo femenino; ojalá más hombres se animen a conversar sin miedo al estigma. Por otro lado, siento que está saliendo una moda del “ego espiritual”. Es decir, conocerse mejor con el único objetivo de ser mejor que los demás. Estemos atentos… que el ego se disfraza de gurú con una facilidad tremenda.

¿Qué importancia le concedes a la meditación, que siempre la recomiendas?

Para mí, la meditación ha marcado un antes y un después en mi vida.  Cuando fui asistente en los talleres del director de cine y gran amigo David Victori aprendí que meditar es entrenar el músculo de la atención. Y nuestra atención lo es todo: según dónde la pongas, vives una experiencia u otra. Si estás perdido en el pasado o el futuro, la vida puede pesar. Pero si puedes elegir, de forma consciente, dónde poner tu atención, la vida se vuelve más ligera. Al final, la calidad de tu atención determina la calidad de tu vida.

Estamos en La Mirada de Madrid… ¿Algún sitio inspirador de la región?

En mi época en Madrid pasaba mucho rato en lo que llamo los “antídotos urbanos”: Madrid Río y El Retiro. Ahí andaba, divagaba y meditaba durante muchas horas. Y luego lo que me fascina de Madrid es que parece que tenga el “modo aleatorio” activado todo el rato. Cuando recorría sus planes siempre pasaba algo: una conversación inesperada, un plan improvisado, siempre podía pasar algo… Por eso me gusta llamar a Madrid “la ciudad de las posibilidades”.

¿Por qué comprar y leerse el flamante libro?

“No eres tú, es tu mente” (Planeta de Libros) toca muchos temas que ya se han explorado: espiritualidad, psicología, meditación, felicidad, salud, gestión emocional… Pero lo realmente distinto está en cómo los aborda. Aquí no hay respuestas definitivas ni teorías enrevesadas. En este libro sentirás que estás tomando, literalmente, un café con tu universo interno: con tu mente, tus emociones, tu cuerpo… ¡y hasta con el mismísimo presente! A través de conversaciones profundas, divertidas y brutalmente honestas, este libro te invita a mirar desde otro ángulo eso que ya has mirado mil veces. Y lo mejor: sin perder el humor. Sinceramente, creo que quien lo lea podrá entenderse un poquito mejor o, al menos, echarse unas buenas risas en el intento.

¿Reflexión final para quien lea esta charla, amigo? Mensaje de cierre…

Vivimos un momento curioso: info a tope y atención en modo pestañas abiertas. Justo por eso la salud mental y el humor son claves: la primera te centra, el segundo aligera. Y mucha compasión, que nadie trae manual. Si pudiésemos hacerlo mejor, ya lo estaríamos haciendo.

¡Mil gracias y enhorabuena por tu trabajo, estimado Joaquín Caserza! ¡Viva siempre la comedia! ¡Gracias por fundir humor y salud mental!