‘Grand Tour’ habla de una huida y una persecución y ha puesto de acuerdo a la crítica: fascinante
El nuevo largometraje del portugués Miguel Gomes va transitando entre lo real y lo onírico, entre el color y el blanco y negro, entre la media docena larga de idiomas hablados por sendas voces en ‘off‘. Ver en Kinépolis)
BettyGS
Escenas evocadoras del Hollywood clásico y de los relatos de Joseph Conrad y Somerset Maugham y vibrantes imágenes documentales contemporáneas del territorio relatado, que además de la vida en las calles capturan espectáculos de marionetas, actuaciones teatrales, interpretaciones de karaoke y otras formas de contar historias.
El trabajo de Gomes desafía convenciones narrativas y formales de forma casi siempre fascinante, y ‘Grand Tour’ se asemeja a otra de sus obras maestras, ‘Tabú’ (2012), tanto a nivel temático, estético y estructural como por su capacidad hipnótica y su forma de ver el cine mismo como un vehículo para trascender las fronteras del espacio y el tiempo. Puede que la película se muestre reacia a hacernos saber adónde nos lleva, pero lo idóneo es perderse en ella. “Abandónate al mundo, y verás qué generoso es contigo”, aconseja alguien en una de sus escenas, y más vale hacerle caso. Abandonarse a los misterios y los ritmos embriagadores de ‘Grand Tour’ es la mejor manera de disfrutar su esplendidez.
Sinopsis
Rangún, Birmania, 1917. Edward, funcionario del Imperio Británico, huye de su prometida Molly el día que ésta llega para casarse. Durante su viaje, sin embargo, el pánico da paso a la melancolía. Contemplando el vacío de su existencia, el cobarde Edward se pregunta qué habrá sido de Molly… Decidida a casarse y divertida por la jugada de Edward, Molly le sigue la pista a través de Asia.