ActualidadModa y Tendencias

Emprender, conciliar y navegar contra corriente: La historia de las dos mujeres que crearon Botamara

Compartir

Tras más de una década en el sector de los cruceros, dos emprendedoras, Patricia y Rebeca, decidieron dar un paso al frente y crear su propio proyecto. Así nació Botamara Boutique de Cruceros, una agencia especializada que apuesta por el asesoramiento personalizado en un sector en pleno crecimiento en España. En la semana en la que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, hablamos con sus fundadoras sobre emprendimiento femenino, conciliación y el papel de las mujeres en el mundo empresarial

Emprender nunca es fácil, pero hacerlo mientras se construye una familia y se abre camino en un sector tradicionalmente liderado por hombres añade un reto extra. Las fundadoras de Botamara Boutique de Cruceros lo saben bien. Hace diez años decidieron transformar su experiencia en el mundo de los cruceros en un proyecto propio, evolucionando desde CrucerosWorld hasta la agencia especializada que hoy dirigen.

Desde Alcobendas, donde dieron sus primeros pasos gracias al apoyo al emprendimiento local, han construido una empresa que crece al mismo tiempo que sus propias vidas. En esta conversación, reflexionan sobre el camino recorrido, los desafíos de la conciliación, el creciente protagonismo de las mujeres viajeras y la importancia de apoyarse entre mujeres para avanzar hacia una igualdad real.

¿Cómo y cuándo surge el proyecto de Botamara?

Botamara boutique de cruceros surge de la evolución de CrucerosWorld, que fundamos hace 10 años. Las dos estábamos en un momento vital que queríamos un cambio. Rebeca llevaba trabajando más de 10 años en el sector de los cruceros y veíamos que en España era un modelo de viaje emergente y no existía mucho asesoramiento experto por lo que decidimos juntar nuestras fortalezas para construir algo juntas.

¿Fue difícil siendo mujeres decidir ser autónomas, empresarias, con lo que eso supone para la conciliación? 

Visto desde ahora creo que fuimos un poco kamikazes. En ese momento no teníamos muy claro lo que suponía levantar una empresa desde cero. Ha supuesto mucho esfuerzo y jornadas eternas de trabajo, nuestros hijos han crecido a la vez que la empresa y muchas veces hemos tenido que hacer malabares para conciliar, por suerte podemos teletrabajar cuando lo necesitamos. 

¿Por qué elegisteis la zona norte para establecer vuestra agencia? 

Desde el principio tuvimos claro que nuestra oficina la abriríamos en Alcobendas. Esta ciudad nos aportó seguridad. Desde el primer momento el equipo del ayuntamiento nos ayudó con todo los trámites necesarios, nos ofrecieron cursos de formación para emprendedores y un lugar donde comenzar, nosotras hemos nacido en el Centro de Empresas de Alcobendas. Estamos muy agradecidas y felices por haber elegido este entorno. 

¿Qué buscan las mujeres que llegan a vosotras para contratar un crucero? 

Tenemos un público muy dispar y eso es lo bonito de nuestro trabajo. Pero si tuviéramos que buscar un punto en común  sería la confianza. Confían en nosotras para hacer realidad una ilusión, que es como lo entendernos, “tu sueñas el viaje y nosotras lo hacemos realidad” ese es nuestro lema. Cada vez hay más mujeres que viajan solas y además del asesoramiento con nosotras les gusta sentirse acompañadas desde el primer momento. 

¿Habéis notado o notáis en el sector alguna discriminación por ser mujeres directamente o indirectamente porque veis que empresas con las que trabajáis solo tienen hombres al frente?

Es verdad que en los puestos más altos de las empresas con las que trabajamos son en su mayoría hombres, pero afortunadamente nosotras no hemos sentido discriminación por ser mujeres aunque reconozco que en algún trato puntual hemos pensado que hubiese sido diferente si fuésemos hombres. También, empezamos a ver más mujeres al frente, abriendo camino a las que vienen y para nosotras eso es un ejemplo a seguir. 

¿Cuáles son vuestras peticiones para que las mujeres crezcan en derechos y en igualdad?

Lo primordial comienza con la educación que recibimos, crecer con valores es lo más importante para aprender a respetar tanto a los demás como a uno mismo. Fomentar la igualdad desde pequeños normaliza el pensamiento de que no somos ni menos ni más que el otro género. También es importante dejar de juzgarnos entre nosotras y apoyarnos más. Alzar la voz ante comportamientos que nos incomoden e ir eliminando conductas tóxicas que como sociedad tenemos todavía interiorizadas. Nuestra petición sería cuidarnos y protegernos entre todas.